11. "Is It Still Me That Makes You Sweat?"

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-necesito la orden para ya, Brendon.- dijo Ray algo desesperado que ya había llegado por tercera ocasión a la barra de bebidas en busca de la orden para una de sus mesas.

El menor sacudió su cabeza de pronto y se apresuró a preparar la margarita que le faltaba, entonces le pasó las bebidas a Ray pero evitando mirarlo a los ojos.

Ryan sonrió al mismo tiempo que exprimía unos limones y lo miraba de reojo. Brendon sonrió también al notar que el castaño lo miraba, caminó hacia donde estaba él y fingió necesitar algo de lo que estaba utilizando.

-con permiso.- estiró su mano por encima de la barra mientras su otra mano se amoldaba a la diminuta cintura de Ryan.- necesito la granadina.

-está bien.- murmuró el castaño mientras sus mejillas se enrojecían y su sonrisa crecía un poco más.

Brendon le acarició la espalda antes de susurrar

-luces bien cuando te sonrojas.- ese comentario solo hizo que se avergonzara aún más logrando que el sonrojo se extendiera por todo su rostro.

-¿quién toma esta orden?- preguntó Hayley al mismo tiempo que ponía el papel sobre la barra, Brendon se alejó de Ryan instintivamente y tomó la orden que la pelirroja le tendía.

Continuaron sirviendo bebidas hasta su descanso, en el que Spencer le hizo una seña al moreno para que se acercara a donde estaba él.

-¿qué ocurrió?

-nos besamos por casi una hora.- respondió el menor sonrojado pero feliz, Spencer sonrió y dijo

-¿ves? Solo estabas siendo una nena cobarde.

-más o menos, pero ya lo superé.

-entonces ¿ya está todo bien?- Brendon asintió sonriente y dijo

-sí, creo que ya estamos... saliendo. No lo sé, nos gustamos mutuamente y eso es lo importante ¿no?

-desde luego.- ambos se quedaron en silencio por un momento pero luego Spencer preguntó.- ¿y qué pasó con tu mano?

-Ryan insistió asi que terminé yendo al hospital pero el doctor dijo que solo era un esguince en mi dedo anular, no está fracturado, todo está bien.

-eso me alegra mucho, Urie.

-¿lo de mi mano?

-eso y que ya salgas con Ryan, creo que es genial, para ti... para Ryan no estoy tan seguro pero ya que.- dijo bromista a lo que Brendon respondió dándole un puñetazo en el hombro con su mano izquierda que no estaba lastimada, aunque fallando en el intento.

-eres un cabrón.

-sabes que no hablo enserio. En verdad me alegra que vayas enserio con Ryan, porque... si vas enserio, ¿cierto?- el menor miró hacia el chico castaño junto a la barra y suspiró cuando vio su perfil tan fino, pero suspiró aún con más fuerza al pensar que le gustaba a Ryan de vuelta.

-por supuesto que voy enserio con él.

-genial. Entonces estoy enserio orgulloso de ti.- Brendon sonrió cuando su amigo lo despeinó en un gesto cariñoso, pero aún así le dijo

-tranquilo, papá.

-ugh, ya lárgate.- le empujó el rostro entre risas y le dio una patadita en el trasero haciéndolo volver a la barra con el castaño.

***

Por el siguiente par de semanas, Brendon continuó llevando a Ryan a su apartamento de ida y vuelta, y cuando le tocaba descansar, lo acompañaba hasta el Rainforest Café.

-Homo No Homo- |Ryden|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora