4

523 60 5
                                        

-Excelente decisión Ciel, llevar a Elizabeth por mas ropa, como si no tuviera su closset lleno y parte del tuyo y el mío invadidos
- Callate, solo intenté ser amable
Alois y yo llevamos apenas cuarenta minutos sentados viendo como Lizzie se prueba cientos de vestidos, blusas, pantalones, no entiendo como les gusta hacer esto, es completamente aburrido, después de 10 minutos mas mi prima viene de regreso con varias prendas en las manos y Sebastian viene detrás suyo con la ropa que ella no puede cargar y una cara de fastidio aun mayor que la de nosotros
- Oye Ciel - dice mi prima - estaba pensando en que... Ambos necesitan cambiar su guardarropa para las noches, en especial tu Ciel, ahora que... bueno ya sabes. También podemos conseguir una peluca nueva

Poco a poco voy cayendo en la cuenta de lo que Elizabeth esta pidiendo, la idea me incomoda un poco pues nunca he usado ropa de mujer fuera del burdel, ¿debería aceptar? NO
- No Elizabeth, ni creas que me harás vestirme así aquí
- Oh vamos Ciel, dijiste que haríamos lo que yo quisiera
- ¡Pero estas abusando!
Alois no puede mas y explota en una carcajada acción a la cual yo reacciono inmediatamente con una mirada de desprecio, miro hacía el lado contrario y ahí esta, soy consciente ahora de la presencia del ayudante de Bard ¿como se me fue a olvidar que estaba aquí si lo acabo de ver? Los berrinches de mi prima me hacen volver a la realidad
- ¡Por favor!
- Anda Ciel, yo también necesito ropa así que también me probaré algunas cosas
- ¿Ah si? ¡Entonces por que te reiste ante mi negativa! - grito
- Por que resulta ridículo que te niegues a algo así a estas alturas jajaja... - desvío la mirada con enfado, después de todo no es mentira que necesito cosas nuevas, pero ¿que pensará la gente si me ve así aquí?
- Anda Cielo, decide ya que tenemos poco tiempo - reclama Alois, no puedo dejar que me vean probandome ropa de mujer
- Ya dije que no, ¿Que van a pensar...?
- No dejes que lo que los demás piensen te afecte, ellos no viven por ti
- Pero...
- Lizzie tiene razón, debes aprender a deshinibirte
- Una cosa es deshinibirse y otra muy distinta andar por ahí como la fresca mañana usando falda
- Sí el problema es lo que piensen, yo puedo llevarlos a un lugar en donde no va mucha gente y siempre tienen ropa exquisita, además no está lejos
Todos miramos a Sebastian un tanto extrañados por su intromisión en la conversación, y aunque mi respuesta sigue siendo un rotundo no a la gente le da por seguir decidiendo por mí
- ¡Perfecto! Vamos Ciel - responde Elizabeth, ella y Alois se adelantan dejándome atrás con el tipo que lo propició todo, intento seguir su paso pero Sebastián me llama
- Oye Ciel, lamento si te incomode, si no quieres ir ¿por que vas? Solo debes decir que no y ya
- Pues sí, si me incómodas, ahora tendré que pasar el resto de mi tarde usando vestidos, vaya que eres desagradable. Y si lo hago es por que no me gusta decirle que no a Lizzie, es una de las pocas maneras de hacerla feliz...
- ¿Feliz? - me interrumpe - pero si esa chica brinca y juega por todos lados, no hay hora del día en la que no la vea con una sonrisa en el rostro, es como una niña en el cuerpo de una adulta
Su comentario no hace más que molestarme, parece que este hombre ha llegado solo a empeorar mi rutina, lo miro de mala manera, me paro frente a él y dejo que mi boca hable sin pensar
- En primer lugar no quiero que vuelvas a hablar de mi prima, en segundo lugar deberías aprender a ser un poco más sensible con las personas, parece que tu especialidad es arruinar el momento y en tercer lugar no olvides que solo viniste a cuidarnos, no a dar opiniones que no se te han pedido
Termino de hablar y lo observo, espero a que en su rostro se forme una mueca de odio como la de los demás empleados de Madame Red pero no pasa, en su rostro solo va formándose una mueca de alegría
- ¿Ya te han dicho que hablas con mucha educación incluso cuando estás enojado? Pareces algún tipo de burgués... Solo que sin dinero
Su comentario me toma por sorpresa, no había encontrado a nadie que me dijese ese tipo de cosas
- ¿De donde saliste..? - Pregunto, el se acerca a mi y mirándome a los ojos susurra
- Del más oscuro y profundo de tus sueños
- Estás loco - así termino la conversación y me adelanto para alcanzar a mi prima
"Del más oscuro y profundo de tus sueños" ¿que le pasa? ¿cree que soy tan tonto como Alois? Debo tener cuidado con este hombre.
Pasados unos veinte segundos llegamos a la tienda de la que hablaba Sebastián. No es muy grande, la fachada se ve algo descuidada, pero todo eso se olvida cuando ves el interior, cuenta con una muy buena iluminación, los colores tan llamativos de la ropa hacen brillar al lugar y sus pisos de madera parecen recién pulidos
- vaya - dice Lizzie - este lugar es hermoso ¡Que buen gusto tienes Sebastián!
- Gracias señorita, bueno tenemos dos horas enteras antes de tener que regresar, así que disfrutenlo
Mi prima no se lo piensa dos veces y nos lleva a rastras a mi y a Alois por la tienda, nos detenemos en el primer pasillo y empieza a sacar todo lo que le parece "lindo"
- Oye Ciel - dice Alois - ¿Que te traes con el pinche ahora? Ya los vi muy juntos ¿a caso te gusta?
- ¿juntos? Ese tipo es un asco, es como el típico hombre guapo que cree que todo el mundo esta enamorado de él
- Mmmm... Puede ser, pero no negaste que te gustara
Observo al rubio frente a mi atónito, ¿gustarme? ¡Ni que estuviera loco!
- Pues por que es obvio que no me gusta
- Yo creo que sí te gusta, y si no debería hacerlo, por que a el le fascinas, no ha dejado de mirarte desde que salimos del burdel
- Eres un tonto, seguramente te observaba a ti, ¿no lo crees mas lógico así? Después de todo los encontré casi besuqueandose en mi habitación - recrimino
- Oh Ciel, eso solo fue un poco de coquetería, no seas celoso, es obvio que Sebastian quiere algo contigo
- Chicos - interrumpe Lizzie - voy a probarme esto, ¿alguno quiere acompañarme? Necesitaré ayuda con algunos vestidos
- Yo voy - contesta Alois
- Bien, mientras tú sigue buscando Ciel
- Si... - ¿De que otra me queda? Me arrepiento de haber dejado escoger a mi prima, es la primera vez que salgo en meses y tengo que pasarla entre vestidos.
Llevo algún rato buscando algo que me agrade pero sinceramente no encuentro nada, la mayoría de la ropa tiene colores chillones o demasiado brillo, incluso los tonos pastel tienen un "no sé que" que los hace desagradables.  Estoy totalmente resignado que ya solo me dedico a sentir las telas con las yemas de mis dedos, es una sensación agradable, tienen una textura suave y delicada, podría pasar la vida rodeado de estas y jamas sufrir un daño
- Me pregunto en qué piensas, luces muy serio - Un susurro interrumpe mis pensamientos, una voz suave, llena de un encanto que maravillaría a cualquier persona sobre la faz de la tierra... Menos a mí.
- Ya te habías tardado en fastidiarme ¿no tienes nada mas que hacer? Vete a dar una vuelta o intenta seducir a la cajera, seguro eso te distrae
- Oh Ciel, sé que soy extremadamente guapo, pero no debes preocuparte por que no estoy interesado en la cajera, mi atención va a otra parte... - Lo dicho, este hombre es insoportable - además, no puedo distraerme ¿que pasaría si intentan escapar?
- ¡Ja! Creeme que si quisiéramos ya nos habrías pedido el rastro desde hace rato
- ¿ah si? ¿Y entonces por que no se han ido?
Quizá su pregunta encerraba únicamente el día de hoy, pero sin querer mi mente va mas lejos, ¿por que nunca nos hemos ido?
- No es algo no hayamos intentado ¿sabes?
- ¿Entonces por que siguen aquí? ¿No será que ya te gustó ser el consentido?
- ¿¡Consentido!? ¡Eres un idiota! ¡No tienes ni una pequeña idea de lo que ha sido todo esto! ¿Como te atreves a juzgarme a mí o a mi familia? Es la última vez que te digo esto... ¡viniste a cuidarnos, no a dar opiniones que no se te han pedido! Y mas te vale que ahora obedezcas si no quieres que le cuente a Madame Red todo esto.
Lleno de ira tomo sin pensar algunos vestidos para tener una excusa y poder meterme a un vestidor, por lo menos ahí nadie me molestará.
Al entrar azoto la puerta y esta se cierra, el vestidor tiene un gran espejo y al verme no logro mas que asustarme de mí mismo, mi rostro evidentemente rojo, los ojos llenos de ira y las venas del cuello sobresaltadas. No sabía que este era mi aspecto, ni siquiera me parezco a mí. Poco a poco me calmo, después de un largo suspiro por fin me atrevo a pensar en lo que acaba de suceder ¿Me habré exaltado demasiado? NO. Ese maldito no conoce nada de mi vida, ¿quien demonios de cree para hacer comentarios tan a la ligera?
*toc  toc  toc
- ¿Ciel..? ¿Estas probandote algo?
Es Lizzie, parece que ella y Alois terminaron
- Eemm... Sí ya casi termino - respondo para no preocuparla
- ¡Oh, sal, quiero verte!- exclama emocionada
Demonios ¿no se supone que los días libres son relajantes?
- Emm... Dame un segundo
Comienzo a buscar torpemente entre los vestidos y ninguno me parece adecuado, así que busco entre la ropa que otras personas dejaron y por fin encuentro algo que llama mi atención. Un vestido color rosa pastel y de una delicada tela parece el indicado, lo tomo y lo extiendo frente a mí y aunque largo podría verse sensual. Toco la falda del vestido y me doy cuenta de que tiene una abertura al frente del lado derecho que si no me equivoco va del inicio de la pierna hasta el final
- Uff... justo lo que necesitaba - susurro con un poco de alivio - buenos solo falta ver si es de mi talla.
Me quito la ropa lo mas rápido que puedo y con cuidado me coloco el vestido, la tela es muy delicada y suave, tan ligera que incluso siento que no llevo nada puesto, es una prenda rara pues luce elegante y al mismo tiempo sensual, creo que el único problema será el escote pues no tengo con que llenarlo, sin contar ese pequeño detalle todo es perfecto
- Ciel ¿ya terminaste? Llevas mucho tiempo ahí
- Ya voy - respondo
Sin detenerme más tiempo giro ma perilla de la puerta y la abro.
La luz de fuera el ligeramente mas brillante pero no me cuesta acostumbrarme, lo primero que veo es a mi prima y Alois junto a ella, por lo menos no esta el señor insoportable con ellos.
- Oh Ciel... - habla Lizzie - ese vestido te queda maravilloso, espera, vi un par de zapatos que te quedaran perfectos con el
- ¿Quien lo diría? Parece que te equivocaste de cuerpo, debiste haber sido niña
- ¡Callate Alois! Eres igual de fastidioso que el pinche
- Ay vamos, no te enojes, dejame ayudarte, vi un par de pelucas en la parte de atrás de la tienda, mientras entra de nuevo al vestidor, no creo que quieras que la gente te vea así
- Tsk...
pasamos cerca de veinte minutos mas en la tienda, y nuestro regreso habría sido bastante rápido de no ser por que a "Don simpático" se le ocurrió invitarnos un helado, esto es ridículo ¿Que es lo que intenta demostrar? ¿Que se trae entre manos? ¿Donde lo he visto antes?
Después de llegar a "casa" cada quien se dirigió a su habitación para poder prepararnos para trabajar, Lizzie decidió que era buena idea estrenar lo que habíamos comprado así que me dio las bolsas que contenían lo que me correspondía.
- Bueno, manos a la obra - me digo a mí mismo tratando de ser algo  optimista, pero ¿a quien engaño? Todas estas cosas no servirán mas que para avivar los deseos de algún vejete asqueroso y bañado en dinero - No soy más que una puta.
                                 

AcendradoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora