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- ¡Sebastian! ¡Ayudame!
- ¿Qué pasó? - con la poca masa muscular que tengo logro entrar a casa con un chico de cabello largo en brazos, su rostro me es familiar. Tiene el rostro hinchado y al parecer escupió sangre sobre su ropa ¿Quien lo habrá dejado así? Veo a Sebastian correr hacía nosotros y en su rostro una interrogante dibujada - ¡¿Estás bien?!
- Si, sólo ayudame a meterlo
- Si - el azabache toma al moreno como si fuera un muñeco y con delicadeza lo recuesta en el sofá, yo cierro la puerta y me tomo un respiro - Uff... Si pesa
- ¿Quién es él? - pregunta Sebastian con el ceño fruncido
- Yo... No lo sé, ah... - suspiro - estaba tirado en el parque, intentaba decir algo pero no entendí muy bien qué era
- Ciel, no puedes ir por la calle recogiendo extraños
- Agh no empieces - digo y me dirijo al baño en busca del botiquín para limpiar sus heridas
- ¿Que no empiece? ¡Oye no sabes quién es o de dónde salió! ¡¿Qué tal que su objetivo era entrar a esta casa?! No sabes si es un ladrón o un secuestrador
- Sebastian no digas tonterías ¿ya lo viste a caso? No tiene ni una idea de en dónde está, seguro que mañana el pensará lo mismo de nosotros al ver que no está en si casa
- Y haría bien, no debes ser tan confiado
- Ya basta, mejor ve a calentar algo de agua para que me ayudes a limpiar los golpes - El demonio me mira y puedo adivinar lo que piensa, no confía en ese chico y hasta cierto punto reconozco que no actué con cautela pero el tiene que entender que no podía dejarlo ahí - Sólo deja que se quede un par de días, mientras se recupera ¿si?

- ah... No, no se puede - mi frente se arruga y la decepción me invade - No hagas pucheros, eso no te va a servir
- ¿Por favor?
- Agh... - me mira con fastidio - solo dos días, no más
- ¡Gracias! - me acerco a él para besarlo pero antes de llegar siquiera a rozar sus labios me detengo y paso mi lengua por ellos - prometo que te recompensaré - él me toma por la cadera y me atrae hacía sí
- Eres un pequeño aprovechado
- Puede ser - lo beso y un par de segundos mas tarde me separo - vamos, calienta el agua querido
- Uff... Eres tan dulce cuando me habla así
- Y puedo serlo aún más, todo depende de qué tan dócil te comportes
- Voy por el agua - me mira una ultima vez y con una sonrisa lo veo partir a la cocina ¿y si tiene razón? Ya es tarde para arrepentirse 

Tomo el botiquín y regreso a la sala, el chico sigue tumbado en el sofá y al acercarme puedo ver bien sus heridas, tiene la ceja abierta y el puente de la nariz hinchado miro más abajo y veo su ropa desgarrada y manchada - Bien, creo que debemos empezar por aquí - con las tijeras corto la tela para asegurarme de que no sangre por el pecho o estómago - eres fuerte, apenas tienes unos moretones - sus costillas tienen una ligera coloración morada verdosa
- ¿Qué hiciste para que te trataran así?
- Aquí está el agua - Sebastian deja un recipiente con agua tibia al pie del sillón y corta un paño en dos, remoja un trozo y me lo extiende
- Gracias - susurro, el toma el segundo y con delicadeza limpia el rostro del chico, él, inconsciente hace una mueca de dolor y Sebastian para
- Para ser grande no aguanta nada
- Calla, tu estarías peor si no tuvieras la piel de roca
- sólo era un chiste señor doctor
- Pues si sigues con tus chistesitos te quedarás sin cenar - sus ojos me miran indignados, es lógico que cuando menciono esa frase me refiero al sexo
- ¿Tan malo serías conmigo?
- Sólo si te lo ganas
- Bien, bien, cerraré la boca - replica sonriendo, el resto de la noche se pasó en silencio, limpiamos al muchacho y con una pomada pudimos bajar la hinchazón de su rostro, tiene rasgos indios e incluso dormido se le ve angustiado ¿habré hecho bien en ayudarlo?
- Bien, ahora vamos a dormir pequeño
- ¿Pequeño? Tengo casi la misma edad que tú
- jaja eso no es cierto y lo sabes - Sebastian me carga como si fuera un costal de papas y comienza a subir las escaleras
- ¡Oye! ¡Bajame!
- No, ya me porté muy bien toda la noche, es tu turno de cerrar la boca y obedecer, tendremos una laaarga charla entre las sabanas
- Creí que íbamos a dormir
- ¡Qué ingenuo eres mi pequeño malcriado! Esta noche no es para dormir...
- suenas como un pervertido
- Cuando se trata de ti me convierto en el peor cariño...

AcendradoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora