6

424 55 9
                                        

- vamos Ciel levantate, no es la primera vez que discutes con Angelina - me digo a mi mismo, desde su salida hasta ahora ( que han pasado cinco minutos aproximadamente ) me la he pasado en el piso - maldición, se manchó el vestido
- Eso si que es una verdadera tragedia
Maldición ¿que este hombre no tiene nada que hacer?
- ¿Que quieres aquí? Creí haberte dicho que no podías entrar Sebastian
- ¿Por que la agresión? ¿Tanto me odias?
¡POR SU PUESTO!
Pongo los ojos en blanco unos segundos y después lo miro - No es que te odie, es solo que... ¡ERES INSOPORTABLE! - Sebastian solo se ríe levemente de mi actitud y se acerca a mi tomando la palabra de nuevo
- Ya, ya tranquilo, no tienes por que ponerte así, vine a hacerte una propuesta, así que sé bueno y escucha
La duda me invade, pero aunque quiero saber no dejaré que un simple ayudante de cocinero me condicione y menos que me diga que hacer
- ¡Genial! ¿Por que no vas a contársela a Sebastian? Seguro que a él si le importa
- ¿Como podría contarme algo a mi mismo? - dice confundido
- No hablaba de ti, me refería al perro - respondo con una sonrisa de autosuficiencia - ¡Oh! No me digas que no sabias que así se llama el perro
Una mirada de fastidio se cuela por sus ojos pero da igual por que tal parece que este hombre jamás se queda callado - Para serte franco ni siquiera sabía que tenían un perro, pero apuesto a que debe ser muy sexi para llamarse así
- ¡Ja! Cualquiera, incluso el perro es mas sexi que tú y no precisamente por que se llame Sebastian
- Oh que cruel eres Ciel - se burla
- ¿Que diablos quieres? - respondo con fingido fastidio
- Empezar de cero, solo hemos peleado desde la primera vez que nos vimos, o bueno para ser honestos, TÚ, has querido pelear conmigo por todo, poco falta para que me asesines y culpes al perro
Su comentario me da algo de gracia, pero con algo de esfuerzo logro ocultarlo - ¿Como se te ocurre que yo haría algo así querido Sebastian? - digo con sarcasmo - No sería tan cruel con el pobre perro
Una sonrisa se asoma por sus labios al terminar de escucharme, vaya que... es atractivo, pero eso no le quita lo patán
- Ya Ciel, hablo en serio
- ¿y quien dijo que yo no?
- Bueno, veo que si te dejo hablar jamas llegaremos a un acuerdo, así que escucha: Sé que no causé una muy buena primera impresión, tampoco una segunda y la tercera fue la peor de todas, sin embargo, quiero que sepas que me caes bien, y por ello quiero empezar de nuevo, conocerte y ganarme tu confianza, dame una oportunidad, te juro que no soy tan malo como parezco...
<< No confíes en nadie Ciel>>
Eso fue lo que dijo una vez papá, y hasta ahora he seguido su consejo. Durante todos los años que llevo viviendo con Angelina, nunca me he fiado de nadie, poco a poco entendí que hay una sola persona en el mundo que jamás va a fallarte y esa persona eres tú mismo, incluso, aunque te unan los lazos de sangre con alguien te fallarán, te humillaran y pasaran sobre ti si es posible.
- ¿Que es lo que quieres de mí? Jamás me habías visto, y ahora de la nada quieres "ganarte mi confianza" ¿Que estas buscando?
- Ya te dije que es lo que quiero, quiero que seamos amigos ¿se puede?
Vamos Ciel, dile que no, ignoralo como has hecho con mucha gente, hiere sus sentimientos, golpealo, pero has algo, no te quedes callado...
- Antes quiero que me prometas algo
Sus ojos se iluminan y una sonrisa aparece en su rostro - ¡Claro! - ¿por que estoy haciendo esto? ¿Por que no solo lo mando al demonio?
- No quiero que mientas, no a mí, y cuando yo diga basta a algún tema no insistirás ¿Entendido?
- ¿Es todo? Suena fácil
- Además, antes de ser "amigo mio" quiero saber si eres digno de confianza - detente Ciel - así que estarás aprueba
Su sonrisa desaparece y ahora me mira confundido
- ¿...Y eso cuanto va a durar?
- Lo que sea necesario, quiero que te conviertas en mi perro fiel antes que en un amigo - ¿de verdad es lo que quiero?
- ¡Claro! Y yo lo doy todo ¿no? No hay nada recíproco aquí Ciel - dice evidentemente molesto
- No he terminado - respondo tajante - no sé que mas quieres, ¿no era lo que pedías? Ser mi amigo, pues ahí están las condiciones, si no te gusta puedes irte - me doy la vuelta y camino hacia la mesilla de noche, abro un cajón y me siento en la cama mientras busco algún accesorio que se vea bien con el vestido, Sebastian no habla hasta pasado un buen rato pero cuando lo hace la resignación es mas que evidente
- Esta bien, como veo que no tengo de otra dejaré que hagas lo que de te venga en gana 
- Igual no tenías opción - digo en tono de burla
- Parece que esa es tu especialidad, dejar a las personas sin opciones hasta que hagan lo que tú deseas
- mmmm... Quizá lo haya aplicado un par de veces
- ¡Hey! ¿Pero que tenemos aquí? - dice Sebastian y sin pedir permiso toma uno de los anillos de mi cajón, hace tiempo que no lo veía, ese anillo lo usaba papá, es una hermosa piedra azul y lo único que pude conservar de mi vida anterior - ¿por que no usas este? Contrastaría con el rosa del vestido y combinaría con tus ojos
- para empezar - digo con seriedad y le quito el anillo de entre los dedos - no te di permiso para meter las manos en mis cosas
- Ya lo sé, pero - me quita el anillo de nuevo - tengo una idea
Sebastian se hinca en una rodilla frente a mi y con una sonrisa toma mi mano
- ¡Ja! Si vas a proponerme matrimonio de una vez te digo que no - me burlo
- Querido señor Phantomhive, sé que llevo muy poco tiempo de conocerlo, y que incluso en lo mas profundo de su ser aborrece mi compañía, pero su forma dar ordenes me ha cautivado, no cabe duda que tiene usted el don de mandar, la postura de una persona digna de la realeza y el perfil de alguien que nació para hacer la diferencia, por esto mismo me atrevo a pedirle que me deje servirle, la ruego conviertase usted en el amo de este simple mayordomo...
- ¿Mayordomo? - digo con una ceja arriba, este hombre es impredecible, dijo cada palabra con tal solemnidad que cualquiera pudo haberle creído... ¿Que lo hace tan distinto?
- Si, suena mucho mejor que "perro fiel" - sonríe - ahora no rompas la magia y di la palabra mágica - ¿que es lo que me esta impulsando a hacer esto? ¿Por que lo estoy dejando entrar tan fácil?
- Sí, acepto - y sonrío también, Sebastian coloca el anillo en mi pulgar (pues es ese su lugar) y levanta la cabeza con una sonrisa de autentica felicidad - ahora, joven Michaelis, levantese - él lleva una mano a su pecho y terminando nuestro ritual exclama - Sí, mi señor.
Ambos reímos levemente cuando el se levanta, pero las risas se ahogan cuando escuchamos un par de tacones subir
- Debe ser mi tía - digo nervioso - ven, toma esto y vete - recojo lo poco que queda de la tarta que Bard me mandó y se la doy a Sebastian, el la toma y automáticamente adopta un semblante de seriedad, me mira y dice - como usted ordene, joven amo
- ¡Ya vete! - susurro, aunque no puedo evitar sonreír ante su comentario ¿que diablos está pasando? Al salir se topa en la puerta con Angelina, ella lo mira pero no le da importancia cuando observa lo que lleva en sus manos, el joven azabache se va y ella comienza a hablar
- Ya tienes un cliente para el día de hoy - la sensación de nervios vuelve a mi estomago, las manos me sudan ¿quien será el afortunado? - Aberline, el ayudante del jefe de policía quiere sexo contigo, pagó por media hora, y después de el están otros dos hombres esperando por ti, así que apresurate querida
El miedo me invade, quiero caminar pero algo no me deja mover las piernas, no quiero, Madame red me ve con una sonrisa de autosuficiencia, no me vas a ganar, trago saliva, suspiro y hablo - ¿En que habitación esta?
- En la 6
- Voy en seguida...


AcendradoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora