-¿Ya vas a decirme qué fue lo que me hiciste? - Claude Faustus miraba con aburrimiento a su acompañante; en los días pasados se había visto en una desagradable situación cuando sin previo aviso se quedó "dormido" el problema, lejos de sus estrambóticos sueños era precisamente ese: los demonios no duermen y Claude no era la excepción, llevaba milenios sin dormir, al menos hasta esa semana
- Hehe... ¿por qué no eres capaz de divertirte? Sólo fue una pequeña travesura
- ¿Crees que voy a ser objeto de tus estupideces Undertaker? Ya no conservas ni siquiera el título de shinigami, desertaste como un vil cobarde así que sería una tontería tolerar esto, voy a...
- ¡oh vamos Faustus! ¿Ya no toleras una broma? Todos estaban recibiendo diversión menos yo - Under tomó con su mano derecha la taza de té que el mesero dejó para él, se encontraban en un pequeño restaurante, un lugar poco concurrido pero no por eso dejaba de tener un buen servicio; bebió un sorbo de su té y lo regresó a su lugar - por cierto...
- ¿Qué?
- Yo que tú seguiría dirigiéndote a mí con respeto, conseguí una audición con el consejo Shinigami y me han aceptado de nuevo
- ¿de qué demonios hablas?
- estuve meditándolo y decidí que ni siquiera yo merecía pasar toda una eternidad atrapado en este mundo
- ¿y de la noche a la mañana todo el consejo te perdonó?
- ¡Mejor que eso querido! - grito el shinigami haciendo que los pocos presentes volvieran las miradas en un intento de averiguar qué sucedía - en un mes máximo no tendré que soportar más esto, mi condena habrá terminado y seré libre...
Costaba creerlo, por la mente de Claude pasaron mil preguntas ¿qué es lo que habría hecho para conseguir el perdón? Recordaba perfectamente los días en que el consejo shinigami despreciaba a Undertaker, lo miraban con recelo y desacreditaban envidiosos el valor que este había tenido al desertar, le parecía imposible que ahora, como si nada hubiese pasado le perdonaran
- Ya Under, dime la verdad ¿volviste a las drogas? no está bien que te inventes esos sueños guajiros
- No estoy inventando nada, tuve que... - la seriedad y brutalidad con la que hablaba parecían impropias de él; fue hasta ese momento que el demonio le creyó - tuve que hacer cosas impensables... ¡ja! nunca creí que tendría que suplicar y mucho menos ser el bufón de alguien pero ¿te cuento un secreto? a estas alturas ya no me importa, he vivido demasiado señor Faustus y sinceramente me encuentro muy cansado - aunque la mirada del hombre intentaba ser vacía se notaba a metros de distancia la gran tristeza que lo embargaba - únicamente tengo un trabajo que terminar y pronto podré marcharme - tomó un último sorbo a su té y sin más se levantó de su silla, miró a Claude y esbozó una leve sonrisa - Lo que hice fue una travesura señor Faustus, pasé años sin reír ni una sola vez, tómelo como mi despedida - caminó hasta la puerta y salió del restaurante dejando a un atónito y confundido demonio mirando su espacio vacío
- maldito... no pagó la cuenta.
........
¿A qué le tenía más miedo? ¿Es que no salía ganando de ambas formas? si la entregaba Madame Red lo liberaría y entonces podría buscar a Agni y si no la entregaba también sería libre e incluso Elizabeth pagaría todos los gastos, y si la respuesta era tan obvia ¿por qué estaba llevándola de regreso? es cierto, no podía engañarse, aunque huyeran al otro lado del mundo aquella mujer los encontraría y asesinaría. A estas alturas prefería viva a su nueva amiga a ser el autor de su muerte.
- Soma - susurro Lizzie un tanto preocupada - ¿estás seguro que la tía Ann aún tiene tus cosas?
- eh... sí, es lo más seguro
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Acendrado
FanfictionVestido rosa pastel, tacones negros, peluca, labial, rubor, sombras. Después de todo no soy tan distinto <<parece que te equivocaste de cuerpo>> ¿Será cierto? Soy mas débil que cualquier otro hombre, mis facciones son delicadas, mi piel...
