Capítulo 17 "Trabajadora Social"

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—¿Perdón? Yo no iré a Capitol Hill —me tiré al sofá —No me importa si necesito ir para quitarme esto —señalo.

—No puedo sola amiga, va estar muchos hombres ahí —hace pucheros.

—¿Estás diciendo que corro los chicos? —alzo una ceja —No quiero ir, queda muy lejos.

—Será rápido...

Bufé.

—Espero que no tengan cara de locos y que no tardemos.

***

No. Puede. Ser. Quiero salir ya de esta casa, era pequeña descuidada, sólo vivía el chico blanco los demás eran morenos ni tan altos, sólo Aazael, el más chico era Jorge de quince años y Andrey de dieciséis.

Todos andaban sin camisas, no estaban en buen estado físico; nos hicieron sentar junto a un chico moreno con el cabello teñido de rubio, asco.

—¿Sabes por qué te llamamos? —Andrey mira a Marie, quien me mira con interrogación.

—Pues, Raymon le dijo que un tal Andrey la estaba buscando para estas cosas —digo seria.

—¿Tu estás en esto?.

Trató de intimidarme pero fue en vano ya que es mucho más bajo que yo.

—No. Estoy en esta religión, gracias —suspiro ya harta —¿Cuando comenzamos?.

No soy nada religiosa y no práctico ninguna, Marie sí, practica una religión proveniente de latinoamérica. Cuando comenzaron tuve miedo, mis manos congeladas, cada vez que hacía contacto visual conmigo apartaba la mirada.

Azael... Ya estoy cansado de repetir que esa novia tuya se acuesta con todos del barrio, perra ríe —Huele carne nueva... me mira —¿Que haces tu aquí?.

Miré a Marie nerviosa.

—Acompañan...

Pequeño caracol, ¿que es lo que tienes en ese brazo?.

Señaló la pulsera.

Te está haciendo mal y lo sabes, tu amigo te lo dijo. No haz ido a la playa ella está molesta ríe —Deja de estar asustada, les diré que te dejen dormir. Me iré.

Me congele nadie sabía que no he podido dormir durante estas semanas, loca piensan de mí, pero en mi casa veo cosas y una de esas no me ha dejado dormir.

***

Marie se anda arreglando, al parecer que le está gustando Andrey.

—Adivina, le gustas a Azael... Y Andrey de mí —ríe como una colegiala.

—Te felicito —seguí maquillandome —¿Por eso me dijiste que me arreglara?.

—No me odies... Ya llegaron -se perfumó —Ugh no tienes olor femenina.

Empezó aplicar perfume en mí mientras yo me ocultaba en un edredón. Mujeres.

Los chicos estaban bien vestidos, y sí, llevan camisetas. Hablaban sin parar sobre muchas cosas que en realidad no entendía.

—¿Vives por aquí, Khloé?.

—Sí, a unas cinco casas —miré Azael —¿Ustedes no son de Denver? Tienen un acento distinto.

Ríen.

—Somos de Florida.

—Pero con familiares de Latinoamérica ¿no?.

—Sí —Azael me sonríe.

Idiota.

—¿Dejaste a tu novia con el trabajo social? —sonrío ampliamente.

—¡Khloé! —Marie me golpea —¡Qué chistosa! —finge reír.

—Se lo dije disimuladamente, no le dije puta directamente —reí —Sorry, a veces digo cosas sin pensarlo.

—Me lo imaginé, tienes humor negro —bromean.

—Soy malvada, pero las personas lo confunden con ser graciosa —sonrío.

—¿Vas hacer novia de Azael?, mi amigo es el chico más fiel que he conocido —ríe.

—Cuando el amigo ayuda a su amigo a conseguir novia... ¿Qué? ¿Los ratones se comieron tu lengua?.

—Andrey... Necesito que me ayudes con algo de la cocina.

Se levantan dejandome sola con Azael, que mierda.

—¿Me regalas un beso —se acerca a mí.

—No.

—¿Por qué? ¿Te asusta? —ríe.

—No, porque no me gustas ni me atrae. Un gusto en conocerte Azael —besé su mejilla y me fui dejándolo solo.

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