Capítulo 60 "¿Te vad a robar una soda?"

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Estábamos en el comedor de la universidad riéndonos, llamábamos la atención de todo aquel que pasaba, es como si tuviéramos un cartel que diga: "Estamos estudiando Periodismo". Pero cualquiera adivina en qué carrera estamos, es genial poder estar en un grupo donde cada uno tiene una personalidad distinta pero congeniamos tan bien que parece de mentira.

-Ok chicos, voy una soda ¿alguien? -digo entre risas.

-Obvio mi amorsh -sonríe Eliam -Por eso te quiero tanto.

-Basta basta -Milly se pone entre los dos -Él es mío, buscate tu propio gay -reímos.

Caminé hasta la máquina de sodas, pero cuando iba por la tercera de estancó. Mierda. Miré a los lados y nadie veía, comencé a darle pequeños golpes pero nada, hasta que escucho un carraspeo.. Rezando porque no fuera el decano doblo los talones aun con mi mirada al suelo pero me impresiono que no es lo que pensaba, choqué con unas vans negras desgastadas subí la mirada lentamente jeans claros rasgados, una camiseta de una banda y su cara que me miraba divertido -hasta tenía la misma vestimenta y facciones de Kian Lawley-.

-¿Te vas a robar una soda? Porque si es así, estás haciendo mal -acorta la distancia entre nosotros y juro que mi respiración se detuvo un momento, así que me aparté y lo seguí viendo. Le dio un codazo a la máquina y me entregó la soda que ésta me negó. El chico pagó su soda y se volteó a verme.

-Gracias -sonrío y cuando me iba a dar la vuelta él habla.

-Llámame cuando la máquina se vuelva tragar tu soda, estoy en el edificio cuatro -sonríe y sigue su camino.

El edificio cuatro era de la facultad de economía, queda a dos edificios de mi facultad. Regresé con las tres sodas ya que los demás ya tenían las suyas, les entregué y seguimos charlando; Milly me tomó del brazo y me hizo mirar a dirección del chico que hace poco me ayudó con las sodas.

-Está bellísimo ¿no? -ríe.

-¡Milly! -me sorprendo y reí, ella siempre habla sobre su relación de un año y lo triste que se siente por vivir lejos de su novio.

-Ah ya sé, pero sólo es una ojeada al libro. Ni que lo vaya a leer completo -bromea -Deberías animarte con ese libro, estudia economía tiene unos guapísimos amigos, viene de Los Ángeles y nada menos que tiene veinticuatro.

Me asombro que sepa todo del chico, menos su nombre.

-Ni sabes el nombre -reí y seguí caminando.

-Se llama Damian. Seré la mejor periodista -sonríe -Lo malo es que fuma -golpea su frente suavemente.

-Qué va Milly... Sigamos caminando o perderemos el autobús -la jalo hacia mi dirección.

***


No, no, no. Eliam conoce a Damian aunque no entiendo porque me sorprendo tanto, él conoce a mitad universidad; Milly por su parte está emocionada por conocer al chico de las sodas y yo por mi intento de escapar Vanessa me pilló y me devolvió con el grupo.


-... Por último pero no menos importante mi amorsh Khloé Castiel.


Qué costumbre de New Orleans con decir los apellidos.


-Mucho gusto -sonrío y estrecho la mano con él.

-Damian Calderone -pero ésta vez fuerza la sonrisa. Parecía algo mareado por tanto información que le porta Eliam.

-Eliam, vayamos al comedor -mi voz de escuchó más como un susurro.

-¿Quieres venir Damian? -miramos al chico.

-Ehm.. Para la próxima con gusto los acompañaré.

-Llevate a todos, nos vemos allá -le susurro a Milly sin que nadie se diera cuenta, ella me guiñó el ojo y se los llevó.

-Gracias.

-¿Por que?.

-Ya me estaban mareando con tantas preguntas -saca una cajita de cigarros y un encendedor -¿Te molesta?.

Niego con la cabeza.

-¿Preguntas sobre qué? -la curiosidad me estaba picando.

-Pues cuando eres el nieto del decano las cosas se vuelve tediosa -exhala el humo -Todos piensan que el nieto debía ser el típico chico que todos los profesores aman, pero en mi caso omito que soy el nieto -sonríe -Tus amigos serán unos excelentes periodistas.

Contiene el humo por unos segundos y exhala otra vez.

-Tomaré un autobús, ¿vienes?.

-Ahm... ¿Te diriges al centro?.

-Sí.

Caminé a su lado, me costaba estar en la misma sincronía ya que para él en un paso y para mí era dos pasos, él me miró de reojo con su cigarro en los labios y bajó el ritmo.
Nadie hablaba sólo caminamos hacia la parada, pude notar un pequeño tatuaje en la parte de arriba del brazo, sólo se le nota cuando sube el brazo para poder agarrar el cigarro en sus labios, en fin, no pude descifrarlo ya que está en árabe.

-¿Qué miras tanto? -tira el cigarro al suelo y lo pisa.

-Está en árabe ¿no?.

-Sí -dice sin mirarme.

Ay dios santo, ¿por que seré tan curiosa?. No pasaba ningún autobús hacia el centro y me volví a sentar, él por su parte sigue en pié con su mirada en su celular, ¿tendrá novia? Sacudo los pensamientos y noto que me está mirando, me paralizo en cierta manera él me aterra es como si estuviera planeando un asesinato.

-Dice: "El amor nunca muere". Lo hice en honor a mis abuelos -su aliento choca en mi cuello haciendo que gire, sus ojos son entre café y verdes -Ahí viene nuestro autobús.

Estaba en modo automático y gire, venía nuestro autobús, él me tomó por la muñeca y tiró de mí.

-Debes perder mucho el autobús, pero estás conmigo y subiremos aunque tengamos que empujar ancianas -bromea.

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