—¿Cómo te llamas? —dijo una suave voz.
Me di la vuelta rápidamente, un poco nerviosa por no haber percibido que alguien se acercó, sin embargo, termine bajando la mirada al suelo.
—Soy nueva en este lugar, mi nombre es ___ —Traté de sonar delicada, apenas había llegado al hospital, no esperaba encontrarme con ningún paciente tan temprano, ni siquiera traía puesto el uniforme.
—¿Por qué no usas el uniforme?
No pude evitar soltar una leve risa por la coincidencia.
—¿No deberías estar en tu habitación? —Él tenía una complexión bastante delgada y suave, como la de un niño, imagen que se asentó por el peluche en sus manos.
—A Cosa roja le agradas.
No era inusual que las personas trastornadas tuvieran un apego especial por un objeto y lo trataran como a un ente real, como un amigo imaginario. Sin embargo, la mención del pequeño amigo y la descripción física concordaba con un párrafo que había repasado la noche anterior.
—¿Cómo te llamas?
—Bonnie
—¿Nadie se encarga de ti?
—Yo puedo ir solo al comedor.
—¿Y porque no estás ahí?
La pregunto dejo vacilante al paciente.
—No puedo ir.
—¿Por qué? — Me agache a su nivel, esperaba sonar dulce y tranquila.
—Alguien está en la puerta y no me deja pasar.
Me imagine que quizás era una alucinación o de hecho había otro paciente terco u obsesionado, en cualquier caso, era una alegría que él optara por alejarse.
—Escúchame, ¿Te parece si me esperas para acompañarte y puedas entrar? —ofrecí.
—Suena bien —Durante el tiempo que lo atendí, siempre fue complicado conseguir que me mirara a los ojos, aunque aquel día, Bonnie me regalo una sonrisa brillante con toda su atención sobre mí.
—Espérame aquí.
Me dirigí al vestidor donde escogí un uniforme y le escribí mis iniciales, durante el proceso hice un repaso mental del expediente. Bonnie no tenía más de 26 años y era esquizofrénico, su actitud infantil y distraída venia como un agregado de algún trauma durante un momento delicado de sus episodios paranoides, lastimosamente no eran específicos en la descripción, pero en general se le calificaba de inofensivo, mientras no tocaras a "Cosa Roja". Oh si, en meses posteriores tuve bastantes problemas para llevar al peluche a la lavandería.
—¿Qué haces? —Al regresar, lo vi husmeando con interés la maseta que estaba cerca de recepción.
— Cosa Roja dice que haga esto.
—¿Y Cosa Roja no tiene hambre?
—No lo sé... pero yo sí.
—Ven conmigo.
Encontrar el comedor fue un poco complicado, mi observación era correcta, este lugar era innecesariamente laberintico. Bonnie me vio algo perdida al ver el comedor, considero que fue encantador que me explicara cómo funcionaba el sistema de entrega de bandejas, quedé sorprendida por la lucides que percibía las cosas mantenía su vista perdida.
Lo senté en una mesa y esperó a que trajera su comida, se me ocurrió que sería buena idea indagar más y de paso obtener ayuda.
—¿Sabes dónde se encuentra el paciente... —Me detuve un instante sin darme cuenta que Bonnie trataba de alcanzar con la boca la cuchara que sostenía en el aire-...Bon?
— No, no lo sé —se irritó.
Fruncí los labios preocupada, su expediente aclaraba la entrega de algunos medicamentos.
—Disculpa —Me giré hacia la primera colega que se acercó para hablar conmigo.
—¿Si? —L e regresé la cuchara a Bonnie antes de levantarme como correspondía.
—Tú eres ___ ¿Verdad?
Asentí.
—Un gusto, me llamo Chica, quiero hablar contigo, te transfirieron a uno de mis pacientes —Su voz era amistosa y alegre, combinaba perfecto con su cabello rubio y brillante atado de forma desordenada con un mechón suelto aquí y allá. Me agradó de inmediato.
—Te sigo —No dude demasiado para dejar a Bonnie solo, hasta el momento se había portado bien.
Ambas caminamos hasta un rincón del comedor, me dio la oportunidad de detallar en el ambiente, algunos pacientes jugaban como niños, otros comían solos, todos bajo el ojo atento de otras enfermeras que mantenían un orden subjetivo entre las filas.
—Te habría dado el expediente yo misma pero olvidé que la Directora se lo llevó a su oficina.
—Me lo entregó ayer —Fue curioso recordar a esa mujer, pensé que sería inusual encontrármela en el día a día.
—No puedo evitar agradecerte, ahora puedo tratar mejor con solo cinco personas, después de todo es el estándar general.
—¿Cinco?
—Sí, la falta de personal nos obliga a tomar expedientes extras, hacemos lo que podemos —Un deje de alivio y entusiasmo me hizo preguntarme seriamente acerca dela persona que me cedió.
—¿Pasa algo con el paciente? —aprete la tela bajo mis manos un poco nerviosa.
—No sé si leíste "Caso especial" en el reporte —evadió mi pregunta.
De hecho si, quería preguntárselo a la Directora ya que muchas de las descripciones estaban tachadas, claramente faltaban una o dos hojas, además que la sección de "observaciones" era, en el mejor de los casos, confusa.
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ANIMAL (____XSpringtrap)
Fiksi PenggemarComo siempre, una chica tratara de cumplir con su trabajo como enfermera... pero... mas allá de lo que se ve usualmente, todo tiene un origen y una causa.
