Parte sin título 6

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«Su coche no está listo» dijo Emma, al notar la presencia de Regina detrás de ella

«Me lo supuse. ¡En vez de trabajar, anda flirteando con sus clientes!» dijo ella, recibiendo una mirada confusa por parte de Emma

«¿Qué ha dicho?»

«¡No se haga la desentendida porque la he visto agarrándose con aquella muchacha que acaba de salir de aquí!» escupió las palabras dejando transparentar todo su enfado.

«No me estaba agarrando, además, aquella era...» se calló de repente al solamente pensar que Regina pudiera estar con celos, y si así fuera, no revelaría tan pronto que Anna era, en realidad, su hermana «No creo que tenga la obligación de darle explicaciones» dijo Emma, volviendo a sus quehaceres anteriores

«¿Por qué me ha devuelto el cheque?»

«Quise devolvérselo y lo he hecho»

«Perdone lo de la bofetada» dijo Regina, en un tono de voz casi inaudible

«Está bien...debo tener cara de saco de boxeo»

«No, no...lo que ocurrió fue que...»

«Emma, creo que me he dejado el móvil aquí» dijo Anna, volviendo e interrumpiendo la conversación

«En realidad, te lo dejaste ayer en mi cuarto, pero lo he traído para acá» dijo Emma, cogiéndola del brazo y arrastrándola hacia el despacho «Un minuto, señorita Mills» añadió, abriendo la puerta para que su hermana entrara

«¿Cómo que lo olvidé en tu cuarto?» preguntó Anna, recibiendo una sonrisa cómplice, que ya conocía «Ah, ya entiendo...quieres provocarle celos a aquella mujer...¿te gusta? ¿Están saliendo? ¡Di algo, Emma!»

«¿A caso me estás dejando?»

«Ahora te estoy dejando...»

«Me gusta, pero no sé si yo le gusto...quiero decir, a veces parece que sí, otras parece que me detesta...»

«Comprendo» murmuró Anna, acariciándole el rostro «No quiero ilusionarte, pero siento aroma a celos en el aire» añadió, susurrándole las palabras al oído

A través del cristal de la puerta, Regina podía ver todos los movimientos de ellas. Un nudo se formó en su garganta y los celos mezclados con la rabia la hicieron salir de allí a paso apresurado y firme.

«Creo que hemos exagerado la escena, se está marchando» dijo Anna

«¡Voy a hablar con ella! Y tu móvil está al lado del mono» tras decir eso, Emma salió del despacho

«¿Mono? No recuerdo haber visto ningún mono por aquí. Es más, ¿por qué Emma iba a tener un mono en su taller?» se preguntaba, mientras buscaba la figura del sospechoso animal «Debe ser la mascota o algo así...»

Mientras Anna revolvía el taller buscando el mono, punto de referencia para encontrar su móvil, Emma, sobre su moto, perseguía a Regina por la avenida. Al ver que Emma la seguía, Regina bajó la ventanilla y disminuyó la velocidad para que, al llegar a su altura, Emma pudiera escuchar su voz.

«¿Está loca? ¿Quiere tener un accidente?» preguntó Regina

«¿Por qué se marchó?»

«¡Porque quise! ¡Ahora pare esa moto, Emma!

«¡Pare el coche y vamos a conversar!»

«¡No puedo parar aquí! ¡Vuelva a su taller!»

«¡No! ¡Quiero hablar con usted!»

Una perfecta idiotaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora