25.

1.5K 162 41
                                        

Luego de aquel encuentro en el que un agitado y nervioso Jimin había intentado separar al menor de encima de la pelirroja, YoonGi se había levantado ignorando los insultos que soltaba la mujer desde el suelo, como vuelta loca, para luego soltarse de los brazos de Jimin furiosamente mientras daba media vuelta en dirección a el departamento. 

La verdad era que ni siquiera YoonGi sabía como es que había llegado hasta aquel lugar, y en su desesperación había ido hasta el trabajo de su novio, solo para obtener una respuesta negativa y así inició su "recorrido" por las grandes calles, hasta toparse casi por coincidencia con aquella escena que mando todas sus expectativas por el caño. 

Jimin ni siquiera le dio su mano a la pelirroja para que se pusiera de pie, mandándole una mirada cargada de desprecio. ¿Cómo es que todo había terminado de esta forma? De seguro YoonGi estaría más que enfadado al llegar a casa, y un YoonGi enfadado es peor que cualquier otra cosa, para Jimin. 

Jimin rápidamente salió disparado tras el menor, que caminaba de manera tiernamente ruda mientras mantenía su mandíbula tensa y sus puños cerrados, dejando a la mujer pataleando en medio de la acera. De todas formas ¿a quién le importaba? Que se vaya al infierno.

Cuando por fin lo alcanzó, tomó una de sus muñecas impidiéndole caminar, de manera brusca.

  —YoonGi, detente.

YoonGi se volteó con su ceño fruncido.

  —¿Qué quieres?—Espetó con fuerza. Sus palabras salían filosas de entre sus labios.

  Jimin suspiró profundo.—Solo... déjame explicarte. Yo, realmente estoy muy apenado con todo esto, sé que quizás te fallé al no contarte nada y quizás olvidarme un poco de ti, pero esta mujer, mierda, me tenía tan estresado que mi mente no pud-

  —No quiero oírte Jimin. 

YoonGi le cortó la palabra, intentado zafarse de su agarre, pero Jimin no lo dejaría ir tan fácil. No señor.

 —Suéltame de una vez, quiero ir a casa.—La muñeca de YoonGi le estaba doliendo por la fuerza ejercida en ella, pero su novio le ganaba en fuerza y además YoonGi ni enojado dejaba de ser un vago. 

  —Tienes que oírme YoonGi, solo escúchame y luego juzgarás tú mismo. ¿De acuerdo? — Preguntó esperando por una respuesta que jamás llegó. Decidió continuar ante el silencio del menor.— Sé que he cometido un error al no mantenerte enterado de nada de lo que estaba sucediendo con respecto a mi, pero como mi novio debes entender que no siempre podré ser perfecto para ti, pero si podré intentar con muchas ganas serlo. He sido estúpido y por eso ahora estás enojado conmigo, y lo entiendo, pero por favor, no dejemos que esto se salga de nuestras manos. Maldición, ni siquiera pude encontrarme con Hanna gracias a esa perra de Hye.— Gruñó— Y peor aún, descuide a mi tesoro más preciado...— Sus manos viajaron desde las muñecas de YoonGi hasta sus mejillas, acercando ligeramente sus caras, casi rozando sus narices. — Perdóname, amor.

Ambos suspiraron, pero ninguno de ellos supo si fue de alivio o cansancio. 

YoonGi sintió ganas de llorar. Estaba enojado si, pero más que eso estaba terriblemente triste y no sabía como debía sentirse ante ello. Su cara se giro unos pocos centímetros mirando hacia otro lado.

  —Quiero irme. Estoy... cansado.— Susurró débilmente. 

Jimin se sintió descolocado, raras veces YoonGi lograba ponerse de este humor tan vacío. Desganado. Y aquello no le gustaba para nada. En realidad, ¿a que persona le gustaría ver a la persona que ama de esta manera? 

Se acercó una vez más a la cara de YoonGi, sosteniéndolo de su cuello. Comenzó a rozar sus narices, se inclinó para quedar sobre sus labios sin llegar a lograr un beso y susurró— Te amo Min YoonGi. Te amo tanto, maldita sea. Y lo siento mucho.

Lovely lightsaber. ymDonde viven las historias. Descúbrelo ahora