Confusiones

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HARRY

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HARRY

Siento el movimiento rápido y después la bala, no cruza por delante de mi, y giro la mirada hacia Alexis.

-No. ¡No! ¡NO! -Chilló con frustración acercándome a ella escuchando a su abuela apretar el paño que impide que hable. No habla, pero oír su llanto me incomoda, me duele. No debía haber sido así.

Miro la sangre que sale a borbotones desde su estómago, su cabeza desplomándose hacia delante, su pelo tiñéndose de rojo y su mano... su mano soltando mi arma, mi MALDITA arma. Me quito la chaqueta rápidamente y la presiono contra la herida, y con la otra mano le desato los pies.

Cuando lo consigo, la cojo en brazos y agradezco que la bala no la hubiera atravesado por completo.

Y me giro hacia condena que ya se estaba deshaciendo de sus ataduras, había representado muy bien hoy, demasiado bien.

-Tienes el dinero en el maletero, lárgate de mi vista y no vuelvas.

-Sí, ¿Necesitas ayu...?

-No, ¡lárgate de una MALDITA vez! -bramo  y ella desaparece- y usted-le digo a la abuela de Alexis- la llevaré al hospital, estará bien, pero... Le dice algo de esto a su familia o alguna persona de mierda que tenga que ver con ustedes y la mato, ¿entendido?

-Si no sale con vida hijo... Yo misma iré y te matare -dice aún con las manos atadas y con los ojos llorosos. La libero y me marcho sin mirar atrás-.

-Resiste, esto... no estaba en mis planes joder-le digo susurrando sobre la ahora fría frente de Alexis-. ¿No entendiste lo que te dije antes de que subieras al coche? Lo repetiré : intentaré que no dañen a nadie esta noche. Era una promesa Alexis Schell. No te mueras, por favor.

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Conduzco temerariamente por la ciudad y llegamos al hospital. Cuando entro con Alexis pálida entre mis brazos y la sangre escurriéndose entre los dos, la recepcionista realiza una llamada rápida con cara de estrés.

Todo está pasando a cámara rápida ahora, una camilla aparece a mi lado y me arrebatan a Alexis colocándola en ella.

Asistentes.

Camilla.

Sangre.

Y se va.

No la veo y le pregunto con cierta urgencia a la recepcionista donde se la llevaron y lo único que hace es indicarme donde debo esperarla y decirme que debo tranquilizarme. Pero con la sangre de Alexis pintando mis manos y mi ropa me era imposible respirar.

Mi plan no era este. Condena era una simple actriz que contraté hace unos meses cuando ya tenía mi venganza preparada. Esta sería la primera actuación de muchas.

Nadie iba a morir, sabía que elegiría a Condena y sabía también que las candidatas estaban separadas dejando un hueco de lo menos 3 metros de distancia y por encima de todo, que Alexis tendría los ojos tapados. Le dije que disparara al frente. A la pared no a Condena ni a Ayuda. Al frente joder, a la pared.

Pero se disparó a ella. Se hirió a ella misma en vez de a una inocente. ¿Bondad? Ella no tenía de eso ¿no?

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La policía vino poco después con preguntas, les conté una mentira bastante creíble sobre un atraco y desaparecieron.

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-¿Sellers? ¿Harry Sellers? -gritó el médico y me acerqué con paso decidido- Alexis, ha despertado. Puede pasar a verla. Habitación 602.

En ese momento mis pies caminan decididos hacia su habitación. Y cuando abro la puerta...

-Alexis-
Y cuando noto la puerta... veo a Harry abrirla y me tenso. Tengo miedo, joder quiero que se aleje de mi. No por haber ideado aquel plan que incluso yo podría haber ideado, sino porque he sufrido. Sufrido a su costa. Y nadie me había hecho daño antes. No así. No emocionalmente. Mi cuerpo está teñido por cicatrices, de balazos y de tortura. Pero nunca, y digo nunca, me habían hecho sentir tanto miedo, tanto miedo que dañaba, que rompía.

Lo peor fue verlo ahí en la puerta, en fundado en pensamientos y con complexión aliviada.

-Estás viva...-dice dando pasos hacia mí y sentándose en el pequeño asiento de al lado de mi camilla. Me niego a tenerle tan cerca y me siento de espaldas a él y le pregunto.

-¿Cuanto tiempo llevo dormida?-digo dándome cuenta de que mi herida era casi indolora-.

-Doce días -dice con la voz entrecortada, casi aterrada- tu espalda... cuantas..

-Cicatrices-le interrumpo arrastrando la manta hasta ponérmela por encima-lárgate no quiero verte.

Y entonces se levanta, de golpe y se acerca a mi, nada tranquilo y amigable.

-Ahora entiendo todo... sabías que iba a tener piedad de ti. Y que ibas a salir de esta como saliste de todas las heridas de bala anteriores. ¿Sabes? Me pareció pura coincidencia que el médico me dijera que la bala no había tocado ningún órgano vital y que no despertabas porque haber perdido tanta sangre era muy perjudicial-se acerca aún más a mi agachándose, su rostro a apenas unos centímetros del mío y un escalofrío recorre mi cuerpo al sentir el mismo sentimiento. Me estoy rompiendo. Rompiendo de terror- pero lo tenías todo calculado ¿no es así? Pensaste que con un golpe de pena te dejaría ir o al menos no sería tan crudo contigo. ¿Pero sabes qué? Pequeña acabas de despertar al diablo-dice con una mirada que juraría brilla con destellos de fuego.
-Y con el diablo no se juega, o arderás con él en el infierno. Su casa.

AYUDA o CONDENA Donde viven las historias. Descúbrelo ahora