Puedo hacerte daño.

80 6 3
                                        

Cuando salgo del hospital agradezco la suave brisa que me despierta y me hace sentir un poco mejor, aún me duele el abdomen pero el dolor va en descenso

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Cuando salgo del hospital agradezco la suave brisa que me despierta y me hace sentir un poco mejor, aún me duele el abdomen pero el dolor va en descenso.

-Ni te atrevas a correr, con lo débil que estas no avanzarías mucho y ya te abría alcanzado-Parece tranquilo pero debo mantener distancias. Desde nuestra pelea en la habitación había oído su voz en varias ocasiones pero dirigidas al medico cuando le explicaban sobre mi estado-.

-¿Donde vamos ahora, entonces ? -digo resignada. Tenía razón. No podría llegar lejos, no en mi estado. Pero viendo de lo que Harry era capaz, de veras quería largarme, pensaría en otro plan de salida. Y lo pondría en marcha cuando repusiera fuerzas.

-A un hotel, ahí podrás asearte. Ah, y compré algo de ropa. Además, estoy cansado, hoy pasaremos la noche ahí-dice sin mirarme ni por un segundo es como si mi presencia le repugnara-.

-De acuerdo-respondo sumisa, de veras anhelaba una ducha.

>

Llegamos a un hotel nada modesto, las cinco estrellas no estaban de adorno y me pregunto de dónde provendrían los ingresos de Harry.

La habitación era increíble. Espaciosa, con numerosos elementos relacionados con la temática del hotel, el oro. El dorado resplandecía por toda la estancia incluso sobre el material de encaje refinado que cubría la cama. Una única cama, otro escalofrío recorre mi espina dorsal y quiero salir corriendo de ahí. No es que el hecho de dormir con HARRY me aterrara, si no el hecho de que cualquier persona durmiera en mi misma cama. No podía, no tras...

-El baño está ahí, hay unas cuantas toallas en el. Tómate el tiempo que quieras, yo estaré aquí haciendo unas llamadas-dice sin levantar la mirada de la pantalla de su móvil, despreocupado-.

Asiento y me encamino hacia el baño. Tan lujoso como todo el hotel. Pese que todo eso me abrumaba me permití relajarme, y me metí en la bañera, en donde mis músculos se relajaron por fin, y perdí la noción del tiempo.

>

Cuando salgo ya ha anochecido y por los grandes ventanales las luces de la ciudad le dan un tono aún más dorado y romántico a la estancia.

Me encuentro a Harry tumbado en la cama y en el momento en el que se da cuenta de mi presencia dice sin mirarme.

-De veras te tomaste tu tiem...-entonces sus ojos me encuentran. Y es como si lo hubieran hecho por primera vez. Debido a que estaba solamente en albornoz, me sentía expuesta a su mirada. Pero entonces me doy cuenta de que ya no disfraza su mirada con desprecio sino que deja que refleje lo que de verdad siente. Y por mucho que me cueste, es admiración. Tan rápido me doy cuenta de ello, me pierdo en sus ojos. Me permito entrar en esa pequeña ventana de debilidad. Pero entonces, se gira y pelea con su respiración, algo alterada.

-Tienes ropa en el armario, espero te agrade-dice con ¿amabilidad? Y me dirijo hacia allí-.

Me asombro al ver lo que me compro, serían unos diez conjuntos, pero esto no es todo, todos preciosos y lo peor de todo, carísimos. Me inquieta aún más no saber de dónde proviene tanto dinero.

Me debe de haber observado por mucho tiempo, ya que todo lo que compro para mi era de mi estilo. Oscuro. Y cuando abro un cajón me encuentro más conjuntos pero esta vez de lencería. Lencería fina de encaje negro, y a su lado una serie de pijamas del mismo color. Me pongo uno y salgo algo cansada, decidida a dormir pero cuando llegó al lado opuesto de la cama de dónde está él, me paralizo.

Harry se da cuenta de esto y dice:

-¿Pasa algo? Acuéstate no es como si fuera a pasar algo entre los dos. No te preocupes por eso. No tengo el menor interés...-miro la cama con terror y me alejo mientras el se levanta y se sitúa a dos pasos de distancia de mi-.

-No puedo dormir contigo... es decir, mientras estás en la misma cama.

-¿Que mierdas estás diciendo? ¿Te asusto? -Se acerca aún más a apenas unos centímetros de mi, curioso-.

-No, no es eso...-estoy siendo débil-.

Entonces estira su mano y agarra mi muñeca rompiendo cualquier coraza que me hubiera puesto yo. La arrebato demasiado rápido y me mira con preocupación.

-¡Abusaron de mi ¿de acuerdo?!-chilló con la respiración entrecortada y una lágrima se me escapa. Estoy llorando delante de él, pero no me importa-.

-Oh...-dice con cara de comprender toda la escena de la cama y atrae su mano a mi rostro, intento alejarme pero me lo impide aprisionando agradablemente mi nuca con su mano, borrando el sendero de mi lagrima con su pulgar-te hicieron mucho daño pequeña...

Me quedé perpleja al ver esa repentina muestra de afecto pero tan rápido vino, se fue.

-Pero a mi también. Y me lo hiciste tú-dice con pena y furia y baja la mano. Gira su cara y aprieta la mandíbula antes de añadir- dormiré en el suelo. Espero que note acostumbres.
Porque mañana empieza lo bueno. Lo que tanto he esperado. Lo que tanto he preparado. Para los dos.

AYUDA o CONDENA Donde viven las historias. Descúbrelo ahora