Capitulo 3

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Todo está oscuro y hay silencio, eso no me gusta, » lo peor de la oscuridad es el silencio que la acompaña, mi respiración está acelerada, tengo que calmarme porque no puedo perder el control, no hoy, no cuando tengo que salir a dar mi espectáculo. Se abre la puerta, es la hora.

Allí estoy yo con mis manos vendadas lista para conectar un buen golpe, mido a mi oponente, es delgada y su cabello es largo lleno de trenzas, no es muy alta pero tiene un cuerpo robusto, sus ojos negros y profundos miran fijamente los míos, miro a mi alrededor notando que está lleno de gente, »más de lo normal« como siempre me están animando, devuelvo la mirada a mi oponente esperando la campana del comienzo. Suena la campana.

»Me dispongo a estudiar sus movimientos, por un instante juro que ella piensa lo mismo, se acerca a mí con su mano izquierda y la logro bloquear, lo vuelve a intentar esta vez con la derecha pero lo bloqueo con mi antebrazo derecho, esta vez fue más fuerte que el otro. «

Empiezo  con mi ataque una y otra vez golpeando su cara y abdomen, soy rápida pero ella también lo es consiguiendo bloquear algunos de mis golpes y los que logro dar no parecen afectarle mucho– sigue el combate– Estoy sangrado por una patada en mi ojo haciendo que mi visión sea un poco borrosa, ella aprovecha mi descuido tumbándome al suelo cuando me quitaba un poco la sangre de mi vista, solo logro cubrir mi rostro recibiendo el castigo en mis costado derecho una y otra vez, el dolor es punzante. » Debo salir de aquí, mis latidos son muy rápidos y los gritos del público me desconcentran, estoy empezando a ver puntos negros, sé que eso no es bueno, me tengo que levantar pero no puedo, ella me sostiene por el cuello no puedo respirar quiero gritar, no puedo todo se hace oscuro... «

—¡¡Anko!! ¡¡Anko!! Hija estoy aquí, despierta hija—solloza mi madre- hija ya pasó, estás a salvo.

Observo a mi madre confundida, la veo fijamente a los ojos hasta que siento mi cuerpo rígido y mi respiración fuerte, luego noto que la estoy sujetando fuerte el brazo derecho y con la otra mano la sujeto del pecho, me impresiono y la suelto. »Ella está asustada, puedo verlo ¿Qué carajos estaba pensando? «

—Hija está bien no te preocupes, fue culpa mía no debí despertarte ¿Te asuste cierto? Te escuche gritando mientras dormías y no pude evitar preocuparme así que trate de calmarte… está bien solo fue una pesadilla—dice sonriendo tratando de calmarme mientras seca sus lágrimas.

La miro fijamente, sigo impresionada pero más que nada aterrada de mi misma.

— ¿Estás bien mamá?—aún me siento rara diciéndolo— lo siento, no era mi intención asustarte y mucho menos hacerte daño—señalo la marcas de mi mano en su brazo, maldición.

—No hija no me hiciste daño, ven vamos a bajar a desayunar.

Así se retira de mi habitación, sé que miente, si le hice daño pero ella nunca lo dirá, al menos no delante de mí, le doy un vistazo a mi habitación, es grande en comparación en donde me tenían, ese era un cuarto gris,  húmedo y oscuro, recuerdo que si me ponía en el medio de la celda, podía tocar ambas paredes con solo estirar mis brazos, dormía en el suelo y tenía un pequeño deposito para hacer mis necesidades y solo me bañaba 3 veces a la semana en otra habitación.

Aquí tengo una cama, una tv, un ropero, una mesa, y un baño propio, el cual tuve que volver a aprender a usar. Ahora me baño todos los días en la mañana y en la noche, siento que así dejaré de estar sucia.

Bajo a la cocina para desayunar, es sábado y son las 9:35am, a esta hora mi hermano está dormido, se llama Takashi y tiene 16 años, el es alto y delgado pero está en forma, practica hapkido y tiene el pelo negro, sus ojos son de color marrón oscuro y siempre sonríe, el está lleno de vida y no deja de estar a mi lado, al principio estaba alerta por si acaso él me pudiera hacer daño, ahora entiendo que él no quiere perderme de nuevo.

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