Me levanté y fui al colegio, llegué y mientras caminaba por el pasillo, las personas me miraban extrañadas, no entendía el porqué. Todos me miraban y susurraban cosas. Llegué al aula y el profesor de literatura me ordenó irme a la oficina de la directora.
-Señorita Smith, un gusto. La directora le espera en su oficina.- dijo con una sonrisa malévola.
Sonreí forzadamente y dejé los libros en la mesa de una compañera. Volteé hacia la puerta, salí y la cerré. Los pasos se me hacían largos, era muy difícil caminar con tantos nervios. Llegué a la oficina y la directora se encontraba sentada y enfrente de ella los padres de Alicia. Al parecer Alicia le habría dicho todo a sus padres y ellos vendrían a quejarse.
-Señorita, ¿es cierto que usted ha golpeado a la alumna Alicia Lidil?.- dijo la directora quitándose sus lentes.
Temblé y miré a los padres de Alicia que me veían con confusión, ellos ya me conocían, debían estar extrañados.
-¡Conteste! ¡exigimos una respuesta!.- gritó Amanda, la madre de Alicia.
-Calmese señorita Lidil, así no conseguirá nada.- dijo la directora
No respondí sólo miré al piso confundida, mientras estaba a punto de llorar. Confesé que si le había pegado, la madre y el de Alicia peleaban, la directora dijo que llamaría a mis padres. Miré hacia la puerta y en un instante lo dudé, pero lo hice. Escapé, sin temor alguno. Corrí como perro hacia su dueño, como un atleta en una maratón, como un criminal huye de la justicia. Miré por una ventana del pasillo. Allí afuera estaban las porteras, los conserjes, tendría que pasar por ellos para llegar a la salida. Abrí la puerta que me llevaría al patio, corrí y distraje a las porteras tratando de decirles que si habían visto un celular perdido.
-Amm, es un celular de color gris, tiene una manzanita atrás y... Creo que está en el buffet pero no me permiten entrar, ¿usted puede hacerlo por mí?- dije riendo irónicamente
La portera no pareció creerme pero aún así fue directo al buffet, bien ahora sólo me quedaba las otras dos.
-Oigan, escuché que en la biblioteca dos chicas se han olvidado dos bolsos de marca. Uff son espléndidos, combinarían con sus ojos.- dije hablando con aquellas dos.
Una de ellas salió corriendo en busca de los bolsos, y la otra no pareció creerme así que le dije:
-Toma, es tuyo.- ofreciendo mi pulsera de oro.- no digas nada.
La portera asintió y siguió como si nada hubiera pasado, ahora sólo restaban los dos conserjes.
-¿Cuánto quieres por dejarme ir?.- dije agitada de tanto correr
-$100 y aquí no has estado.- dijo guiñándome un ojo
-¿y tú?.- dije mirando al otro conserje
-Quiero tu collar, es para mi esposa.- contestó
Les entregué los $100 y el collar
Corrí hacia la salida, el conserje me abrió el portón y recordé que había cámaras, pero aún así salí corriendo. Estaba fuera del colegio, sólo me quedaba ir hacia mi casa y lograr que mis padres no atendieran los celulares y teléfonos, nada difícil. Bueno, en realidad sería complicado, ellos me interrogarian: "¿Qué hacés aquí debes estar en el colegio?" Faltaban sólo cinco horas y quince minutos para poder llegar a mi casa y que mis padres no me pregunten eso. Corrí sin saber a dónde ir. Corrí como ocho calles, vi un "café", ¡cielos tenía sed! Tenía todavía algo de dinero. Me senté en una mesa,estaba agotada. Una mesera me atendió, pedí un café doble. Saqué mi celular y tenía veinticinco llamadas perdidas de padres. Seguramente la directora los habrá llamado. Tomé el café que estaba hirviendo y pensé qué rayos voy hacer ahora, miles de policías deben estar buscándole, okno. Si regreso a casa moriré. Respiré hondo y miré hacia la vitrina, era un día soleado, pero para mí atormentado. Pasaron media hora y pedí que me trajeran la cuenta. Estaba distraída mirando hacia la vitrina.
-La cuenta, señorita.- dijo una voz que enseguida reconocí.
Era Jack, Jack trabajaba aquí. Oh. Jack no tardó en reconocerme cuando me di vuelta y se puso rojo.
-No esperaba encontrarte aquí.
-Yo tampoco.- dije levantandome, me estaba por ir, hasta que Jack me sostuvo del brazo.
-¿Puedes dejarme en paz? No quiero hablar contigo.- dije corriendo el brazo.
-Yo tampoco, pero te ibas a ir sin pagar.- sonrió pícaramente
-¡Toma!, guarda el vuelto.- grité dándole el dinero.
-¿Y la propina?.- hizo una mueca de tristeza.
-Aquí tienes tu propina.- dije haciéndole fuck you.
-Eres tan tierna que quiero besarte.- dijo agarrando mis muñecas mientras estaba completamente cerca de mí.
-Eres un imbécil.- dijo con un tono de voz finito.
-Pero me amas.- susurró dándome un beso.
La gente aplaudía, ¿qué están aplaudiendo?, no entiendo.
-Tú sales con Ana.- dije cortando el beso
-Eso no es cierto.
-Me has dicho que sentías algo por Ana.
-Sólo quería darte celos.
-Eres un idiota.- dije dándole una cachetada.
-¡Besala, imbécil!.- gritó uno de los meseros.
Lo miré a los ojos y está vez yo lo besé. Era mi turno.
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STA OLIVIA ES TODA UNA LOQUILLA JSJSJSJS, UN SHIP PARA JACK Y OLIVIA?
OLICK(?
JALIVIA(? No sé, piensen ustedes
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El diario de Olivia
RomansaÉste es mi diario, el diario de una adolescente de diecisiete años. Mis confesiones, mis pensamientos, lo que me pasa, y cómo me pasa. El diario mío, de Olivia, una chica de clase alta. Porque ésa soy yo, una señorita cristiana que se enamora de un...
