El lunes por la mañana Anna estaba sentada tras su escritorio incapaz de concentrarse en el trabajo. Miraba por la ventana, reviviendo la noche del viernes, recordando hasta el último detalle de su tiempo con sebastian
Un temblor continuamente agitaba su vientre y pechos a causa de su noche juntos, y por cuantas veces él la había tomado en la parte trasera de la limo. Juraba que todavía podía oler la esencia de Sebastian sobre su piel, el tacto de sus manos sobre su cuerpo.Él la había dejado en su casa a las dos de la madrugada y dado un beso en la puerta de su casa que remeció la tierra. Ese beso había sido profundo y posesivo, y ella había esperado que él la llamara durante el fin de semana.
Pero él no lo había hecho.
Mientras el bajo murmullo de voces flotaba en la parte de atrás, Anna suspiró y observó a las nubes pasar lentamente. Estaba usando la cadena de diamantes de Sebastian y sentía sus pezones duros bajo su chaqueta. La cadena la mantenía en un estado constante de excitación, y se preguntó nuevamente por qué ella la había usado en el trabajo.
Por supuesto que sabía por qué. La cadena de diamantes era una parte de su maravillosa noche con Sebastian, era su regalo para ella. Era una parte de los recuerdos que ella atesoraría por toda la vida.
Probablemente él sólo había satisfecho una urgencia sexual, y ahora la dejaría deseándolo. ¿Podría ella alguna vez conocer algún hombre que estuviera a la altura de Sebastian Stan?
La respuesta era fácil para ella. "No", susurró.
Anna se deslizó de la silla y caminó hacia la ex oficina de Sebastian. En algún momento del día, la mudanza traería las pertenencias de Jhon Gil, pero por el momento ella juró que podía sentir aun la presencia de Sebastian, podía oler su masculina esencia.
Anna se inclinó contra el marco de la puerta de la oficina y cruzó sus brazos sobre sus pechos, abrazándose a si misma fuertemente. El inmenso escritorio de caoba de Sebastian y los estantes estaban vacíos y su cara decoración se había ido. Todo lo que a ella le quedaba eran recuerdos, pero señor, que recuerdos tenía ahora.
- Simplemente eres una poquita cosa. Ahora que tu señor y amo se fue, puedo hacer despedir tu trasero.
Anna abrió su boca para decirle a Leticia exactamente donde podía meterse su amenaza, cuando sintió una presencia familiar. Unas manos agarraron sus hombros, forzándola a girarse. Antes que pudiera darse cuenta de lo que estaba sucediendo, ella estaba frente a frente a Sebastian. Se veía enojado y posesivo a la vez. La tomó por la nuca y acercó su boca rudamente a la de él. Le dio tal beso que penetra hasta el alma, que todo su cuerpo se debilitó y ella se derritió contra él. Lo sintió quitarle el broche del cabello, cayendo en una masa alrededor de sus hombros, mientras pasaba los dedos por el.
Cuando retrocedió, su expresión era intensa, como si él estuviera diciéndole miles de cosas con una mirada.
- Buenos días, cariño –el murmuró- Siento no haber podido llamarte este fin de semana. Tuve una emergencia familiar.
Él puso un brazo posesivamente sobre sus hombros y se giró hacia Leticia.
- Jamás le hablará a mi futura esposa en tal forma nuevamente, Srta. Sahagun.
La cabeza de Anna comenzó a girar con lo que Sebastian acababa de decir. Mi futura esposa. Mi futura esposa, seguía dándole vueltas en la mente cuando lo miró hacia arriba.
Leticia levantó el mentón, con incredulidad en sus ojos.
Sebastian giró su atención hacia una Anna sin habla. La siguiente cosa que ella supo, fue verlo poner una rodilla sobre el piso y mirarla hacia arriba. Desde su bolsillo, sebastian sacó una cajita de terciopelo negro y la abrió. Dentro había un deslumbrante diamante marques de al menos 4 quilates rodeado por zafiros.
Sebastian tomó su mano en la de él y su cabeza dio vueltas, incapaz de creer lo que estaba sucediendo.
Anna Smith, me enamoré de ti hace mucho tiempo. -sus ojos miel verdoso claros brillaban con fuego- Y ahora es tiempo de hacerte mía, para siempre.
Su labio inferior temblaba y todo su cuerpo zumbó.- Sebastian... –ella le dio una súbita sonrisa mientras una increíble alegría la llenaba.- Si, si quiero casarme con tigo.
Sebastian le dio esa sonrisa que derrite hasta el alma que ella amaba y deslizó el anilló en su dedo. Como la ropa que él le había escogido, el anillo le quedaba perfecto.
Él se levantó, inclinándose sobre ella, y tomó su rostro entre sus manos. Su boca encontró la de ella, esta vez gentil y dulce. Un profundo y prologando beso que hizo a su corazón palpitar y debilitar sus rodillas. Ella se agarró a las solapas de su traje, apenas capaz de quedarse de pie.
Cuando finalmente él retrocedió, ella sólo pudo mirarlo maravillada y con amor. Pero luego un repentino aplauso rompió alrededor de ellos y Sebastian se sonrojó cuando vio prácticamente a todo el personal de Stan Music Record sonriendo y aplaudiendo, incluyendo a su amiga Lina y Jhon Gil La única que no estaba riendo era Leticia Sahagun, quien todavía estaba mirando con una apariencia de shock.
En un suave y poderoso movimiento, Sebastian cargó a Anna en sus brazos, y dando un pequeño grito de sorpresa, ella abrazó a su cuello. Jhon se aproximó y dijo:
- Parece como si acabo de perder a mi asistente a cargo.
Sebastian sonrió y miró hacia Anna
- Parece como si acabo de ganar una esposa.
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Failed Sweet - Adaptada
FanfictionLa señorita Anna Smith ha vivido tres años enamorada de su jefe el señor Stan quien nunca ha mostrado más que la caballerosidad que demanda una buena relación de trabajo. Sin Embargo, cuando Sebastian vende finalmente la compañía ella siente que es...