Quiero ser digno de tí

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Becky había hecho un gran trabajo. La bañera estaba llena de sábanas suaves que harían cómoda la cama improvisada. También había dos velas aromáticas y varias almohadas.

—Becky es maravillosa, me alegro de saber que estará libre pronto.— Dijo Dean mientras Roman lo acostó suavemente en la 'cama'.

—Al igual que tú Dean. Tú también serás libre y esa será mi última victoria.— Roman miró tan intensamente a su novio que Dean sintió que la expresión de su rostro lo desnudaba.

Entonces Roman dió un suave beso en los labios de su novio. Increíble, increíblemente increíble. Roman y Dean habían hecho esto antes varias veces con otras personas. Pero esta fue la primera vez que esto fue algo significativo. También fue la primera vez que sintieron algo tan intenso. El beso se profundizó y Roman acarició los muslos de Dean.

Roman era un príncipe, vivía en un castillo. Incluso si su familia no era orgullosa y trataban de ser justos con su gente, eran la familia real y por supuesto vivían cómodamente. El samoano había tenido sexo en lugares hermosos y espaciosos. Pero vaya si este dormitorio improvisado era el mejor lugar en el que había estado, porque la persona más importante para él, estaba allí.

—Dean, eres tan hermoso, por dentro y por fuera... Eres pura tentación.— La mirada de Roman estaba llena de lujuria pero también estaba llena de cariño. —Quiero ser digno de estar contigo esta noche. Eres honesto, has sacrificado tu vida por tu amiga, yo soy un guerrero, pero comparado contigo, no soy nada, has luchado toda tu vida y sigues luchando, estoy muy orgulloso de ti, Dean. Tienes que saber todo esto, necesitas abrazar estos hechos, tienes que estar orgulloso de tu propio valor, este momento contigo es uno de mis mayores logros.

Dean estaba luchando contra las lágrimas. Tenía que estar excitado pero ahora se sentía tan abrumado. Un príncipe le estaba diciendo estas palabras. Roman lo había hecho sentir digno de nuevo. Sí, lo sentía. Nadie podía quitarle esto. No importaba lo que dijeran esos idiotas, él era digno. Era digno e hizo una promesa silenciosa. Tenía que salvar a Roman. Merecían ser felices.

—No hay otra persona en este mundo con quien yo quiera hacer esto, tienes razón Ro, me merezco esto y te merezco, por favor, tómame.

Ese era todo el incentivo que Roman necesitó para quitar la ropa del esclavo. No era la primera vez para ninguno de los dos, pero se sentía como si lo fuera. Roman colocó a hombre más joven sobre la suave tela, el cabello castaño de Dean contrastando con las sábanas blancas. Roman tomó una de las manos de Dean y la besó.

—Tan hermoso como un ángel, Dean, no puedo creer que finalmente te haré mío, todo mío, solo mío.

Dean se sonrojó. —No puedes hacerlo completamente vestido.

Eso fue suficiente. En cuestión de segundos Roman estaba completamente desnudo. Dean se mordió el labio inferior. Oh chico, este hombre era precioso. Roman parecía una especie de Dios griego. Era grande y fuerte. Tenía estas facciones imponentes, exudaba confianza, pero no inspiraba miedo, más bien admiración. Cualquiera que veía a Roman podía sentir que sería protegido por este magnífico guerrero. Dean se sentía protegido por él.

El cuerpo de Roman era puro pecado. Dean puso los ojos en la entrepierna de su novio. Hombre, era enorme. Su polla era tan tentadora como el resto de su cuerpo. Roman tocó su longitud y Dean se lamió los labios viendo el miembro palpitante endurecerse. ¡Mierda! estaba babeando ahora.

Dean no podía esperar más y se sostuvo de los hombros de Roman para besar a su novio. La luz suave de las velas aromáticas hacía que Roman se viera casi mítico. Para Dean, ese dormitorio improvisado parecía una habitación de palacio de lujo. Pronto empezaron a besarse y acariciarse. Pollas duras frotándose juntas, la piel tan suave y caliente. Dean sintió que estaba a punto de explotar.

No Way Out [ambreigns]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora