Capítulo 3

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El colegio como era común estaba atestada de mundanos que no tenían nada en particular, si no fuese por Nicole yo no sé qué sería de mi vida. Las dos clases que no compartía con ella eran un infierno, gracias a dios pidió que le cambiaran esos dos horarios para que ninguna clase estuviésemos separadas, obviamente no se nos negó ya que éramos buenísimas alumnas que nunca dejaban sus estudios de lado, sobre todo yo.

En estos momentos ella se está acercando a mí con una de sus enormes sonrisas en los labios. Su pelo es rubio platino y también  ondulado como el mío, fuera de toda exageración brilla como el sol, su piel es blanca y sus ojos marrones. Es hermosa. Aunque se haya sentido un poco acomplejada la noche del sábado, pero ¿Quién no se sentiría acomplejada con Brenda a su lado?

- Ni te imaginas – dice dándome un leve abrazo, abrazarme no era común en ella – Ben estuvo escribiéndome toda la noche, hablamos un montón de ti o de Brenda… como sea.

- ¿Estuvieron hablando de Brenda? – estoy más que asombrada.

- Sí, de ti y de tus gustos. Te ama… en serio, está asombrado con tu belleza y todo lo que abarca tu personalidad.

- Querrás decir la de Brenda.

- Tú eres Brenda – rueda los ojos - ¿no estás feliz?

- ¡Lo estoy! – no pude evitar chillar.

- Estaba desesperado por verte, por hablar contigo y tú que no te conectabas.

- Lo estaba, quiero decir, yo sí pero Brenda no.

- ¿Por qué no usaste su celular si sabías bien que te esperaban miles de sus mensajes? - pregunta rodando los ojos.

- Estaba muy ansiosa y sabes lo que me pasa cuando estoy ansiosa.

- Dios, lo sé. Vomitas.

Arrugo la nariz con el terrible recuerdo.

- Ni me lo recuerdes.

- Después del colegio ya sabes lo que tienes que hacer y fija un punto de encuentro con él, ya te dije, enloquecerá si no te ve - ella lo dice como si eso fuese lo más normal del mundo.

- Tengo tanto miedo – cierro por un momento los ojos y luego los vuelvo a abrir.

- Sabes que yo estoy aquí contigo, olvida esa mierda de que nada es para siempre, nuestra amistad sí lo es, te lo prometo, si es necesario nos vamos a casar.

- Por el amor de dios - río.

- Por un momento también me sentí asqueada, no te preocupes, jamás me casaría contigo pero eso no significa que te voy a abandonar.

- No me ruegues que te deje, porque volveré para seguirte… - comienzo.

- … adónde sea que vayas, yo iré… - continúa.

- … y donde tú vivas yo viviré – le sonrío dulcemente.

Me da un leve apretón en la mano y nos dirigimos a nuestra primera clase. Juntas. Como siempre hace cuatro años.

Larga y aburrida. Es la definición exacta de toda nuestra clase, a veces pienso que tengo una habilidad especial por aguantar tanta porquería y sin comida. Soy una de las mejores alumnas pero de verdad algunas clases son una tortura. Uno siempre termina soportando lo insoportable, esa será mi nuevo lema.
Después de lo que nos resultó una eternidad a Nicole y a mí, salimos de la institución y para su mala suerte empezó llover torrencialmente (para su mala suerte digo porque yo amo la tormenta, la amo)

- Voy a llamar a mis padres para que vengan a buscarnos – me dice sacando su celular.

- No te preocupes por mí, me gusta caminar en la lluvia.

Detrás De EllaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora