El subir de aquellos pasos sobre los peldaños de acero, alertaron al joven que trataba de huir tan desesperadamente. Estaba demasiado alterado, era incapaz de pensar con claridad o armar un plan para escapar de ahí.
Oír nuevamente aquellos pasos resonar contra el metal crispó sus nervios, cada vez estaba más cerca. Juraría que avanzaba con tanta parsinomia adrede. Sin embargo, se negaba a esperar y ver de quien se trataba, aunque él ya se hacía una idea.
Se acercó a la ventana. Saltar sería una estupidez, se mataría al caer. Estaban en un sitio con mas de 30 metros de alto. Su cuerpo temblaba por el miedo de lo que pudiese pasarle, la única vez que el terror lo consumió a ese punto fue cuando vio a su padre morir.
— Ya no tienes a donde correr, monstruo.
Aquella voz fue capaz de helarle la sangre. El terror lo congeló en su lugar, y lo único que pudo hacer es mirar hacia atrás. Los ojos de ese sujeto perforaban su cuerpo, jamás se sintió tan vulnerable. Maldijo el momento en que dejó su katana reposando en el dormitorio.
— Salta si quieres, el resultado será el mismo.
El rostro de aquel hombre abandonó las sombras. Él permanecía acorralado. No tenía por donde escapar. Aunque intentara escalar e irse por el techo, lo pillarían antes de lograr su objetivo. O simplemente resbalaría y se mataría, el tejado estaba resbaloso debido a la tormenta que azotaba la ciudad sin piedad.
Antes de poder tomar una decisión, una mano sujetó su brazo con fuerza, y un violento tirón le dio seguimiento. Fue capaz de eludir el puñatazo dirigido a su rostro, sin embargo, un segundo golpe enviado a su estómago le sacó el aire. Sin importar lo aturdido que estaba mandó una mirada de odio a su atacante.
El hombre se aprovechó de su condición para tirarle de la ropa. Darse cuenta de las verdaderas intenciones de su agresor desató el pánico en él. Un violento forcejeo dio inicio. Como diese lugar, debía lograr irse de ese sitio. Porque no planeaban asesinarlo, el plan de ese tipo era mucho peor.
— ¡Detente...!
Pese a derribarlo de encima suyo e intentar probar suerte saliendo por la ventana, un dolor agudo se situó en su abdomen. Una de las invocaciones de aquel bastardo le había atravesado el cuerpo. Intentó dejar su humanidad de lado, defenderse y permitir que sus voraces llamas se encargara de él. Sin embargo, sin tener su katana consigo, era un pedido imposible.
El pestilente aroma de los Ghoul inundó sus fosas nasales. El agua bendita lastimó su piel, los demonios no temieron cooperar para inmovilizarlo y someterlo. Deseó quemarlos vivos, pero sobre todo, al sentir el asqueroso manoseo, deseó que todo fuese una horrible pesadilla.
— ¡¡¡Detente!!! ¡¡Deten-...!! ¡De-...!
Imploró que el intenso ardor en su faringe provocado por aquel líquido extraño fuese su imaginación. Que la sangre que brotaba desde su garganta y aquella espantosa profanación fuese sólo un mal sueño del que pronto podría despertar. No quería aceptar que se encontraba despierto y todo era real.
.
.
El día fue recibido con una esplendorosa mañana. Para el final de la jornada escolar, el cielo azul se encontraba totalmente despejado pese a la intensa llovizna que azotó a la ciudad la noche anterior. Cierta chica castaña caminaba hacia su aula para las clases especiales.
— ¡Paku-san!
— Buenos días, Shiemi-chan.
— ¿Eh? ¿Kamiki-san no vino?
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Llamas azules [AmaimonxRin]
Fanfiction"Todo el mundo va a perseguirte. Buscarán hacerte daño de cualquier manera posible. Tanto humanos y demonios dejarán caer su odio sobre ti" Jamás le dio tanto peso a esas palabras hasta que lo experimentó en carne propia. Los daños físicos sanan con...
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