Capítulo doce: Vengado

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No quería ir a clases. Bien, eso antiguamente, no habría sido ninguna novedad. Sin embargo, desde que murió Shiro, deseó cambiar aquello. Y en un principio funcionó, claro, hasta que el malnacido de Igor Negaus le atacó.

«¿Rin? ¿Te has llenado ya?»

La preocupación era casi palpable en el demonio cocinero, e igualmente en la mirada de Kuro, quien se encontraba comiendo a su lado. Simplemente dio un asentimiento de cabeza, y devolvió los trastes, con poco más de la mitad de la comida. Lo sentía de todo corazón por Ukobach, pero era muy evidente que no podría seguir comiendo. No tenía ánimo para eso.

Le tiraban sus cosas a la papelera, llenaban su casillero con mensajes de desprecio y había encontrado diversas cosas desagradables en este, todo mundo lo ignoraba. Lo peor de todo era el acoso y miedo constante de ir al sanitario... En definitiva, no tenía humor para nada, y dudaba tenerlo en los próximos días.

Estaba tan distraído y deprimido, que no notó dos cosas importantes: La primera, era que Amaimon no estaba y la segunda, era esa mirada cómplice que se lanzaban Ukobach y Kuro. Resignado a tener un día horrible, en el cual seguramente le humillarían y le tratarían peor que a la mierda, se puso de pie y se dirigió a la academia.

«Rin ya se fue»

«Eso puedo notarlo»

Ambos demonios volvieron a mirarse, de manera cómplice, ¿Sus esfuerzos habrían servido de algo? Eso lo averiguarían dentro de breve. La insistente mirada del Cat Sith se clavó sobre el cocinero fantasma, el cual se le quedó viendo expectante a lo que dijera el contrario. Este se demoró un poco en hablar.

«¿Y si vamos?»

«No podemos entrar a la Academia»

«Pero Behemoth dijo-...»

«Tengo que limpiar la cocina y tener todo listo para el almuerzo de Rin»

«¡Falta mucho rato para eso!»

«Aún así...»

«Seguramente Rin querrá que estemos con él ¡No pienso defraudarlo! ¡Iré a donde está Rin!»

«Rin... Supongo que no se molestará si-... ¡Kuro, espérame!»

.

.

A cada paso, la resignación aumentaba, y se sentía asfixiado. Los primeros días, tenía miedo a que se repitieran los mismos sucesos, le daban unas inmensas ganas de llorar por la rabia que exitosamente reprimía. No se apresuraba por llegar, de hecho, alargaba lo más posible su llegada a aquel lugar. Nuevamente se cuestionó si vivir en Gehena sería mejor...

Negó con la cabeza, sintiéndose como un tonto, estaba bien que estuviese deprimido y demás ¿Pero a tal punto de pensar esas estupideces? Vaya que estaba mal. A ese paso, de ser que el mismo Satanás ofreciera llevárselo de ahí, hubiera aceptado sin pensar y tirando en el proceso todo el sacrificio que hizo el padre Fujimoto para mantenerlo a salvo.

Avanzó con desgano, sin apartar la mirada del piso, sabiendo que así sería mejor. Desde hace varios días atrás, ya no se preocupaba tanto en arreglarse para ir a la escuela, total siempre salía con algo asqueroso empapándolo. Al entrar a la zona de la academia, apretó los puños con fuerza, sabiendo lo que pasaría... Pero no le pasó nada.

Algo desconcertado, miró a ver a su alrededor. Se había preparado mentalmente debido al barullo que hacía el tumulto de estudiantes, pensando que le jugarían una broma pesada a primera hora, pero nunca esperó ver lo que tenía frente a él.

Llamas azules [AmaimonxRin]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora