Capítulo 8

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Take me out tonight
Where there's music and there's people
And they're young and alive
Driving in your car
I never never want to go home
Because I haven't got one
Anymore

The Smiths - There is a light that never goes out

¿Cómo coño ha conseguido mi número?

-Sí, soy yo.

-¿Qué quieres?- pregunto con voz seria a la vez que desconcertada.

-¿Podemos vernos? Quiero hablar contigo.

Se me escapa una carcajada por el chiste que acaba de soltar.

-Puedes decirme por teléfono eso que tengas que contarme.

-No, prefiero que nos veamos- hace una pausa larga, como si estuviera esperando a que yo le dijera hora y lugar del encuentro.

Me quedo pensativa. Podría venir a casa; estoy sola y no me apetece arreglarme y salir a ningún sitio... Pero, no sé. Estoy entre que no quiero verle, ni hablar con él, pero quiero saber eso que tiene que hablar conmigo.

Después de unos segundos de conflicto interno decidiendo si sí o si no, suspiro y le contesto:

-Te espero en casa, ¿sabes donde vivo?

-Mmm... sí, creo que sí.

-Pues nos vemos- cuelgo secamente la llamada y empiezo a caminar por el salón con las manos en mis caderas. ¿Qué estás haciendo, Jane?, ¿En serio has dejado que Christian venga a tu casa?, me autopregunto, como si fuese a obtener las respuestas de algún poder mágico. Finalmente me siento en el sofá sin apoyar mi espalda en él, estoy entre un poco nerviosa y cabreada, no sé cómo acabará esto pero algo me dice que con un tortazo en la cara por lo menos. Aunque, siendo sincera, me ha sorprendido lo tranquilo que parecía en el teléfono, como si estuviera siendo totalmente honesto y hubiera recapacitado sobre algo. No sé, solo espero que llegue pronto.

Diez minutos después, llaman a la puerta y me levanto de un salto, tirando sin querer un vaso de agua, sin agua, que había utilizado mientras aguardaba en el salón. Por suerte, la distancia que hay entre la mesilla del centro y el suelo es muy corta, así que no ha habido peligro alguno. Torpemente, lo recojo y me dirijo a la entrada. Antes de abrir, respiro, expiro e intento poner la cara más neutra que me es posible para dirigirme al moreno que me mira con ojos de perrito abandonado.

Sin saludarle ni nada, me hago a un lado y le dejo entrar para, después, cerrar la puerta tras su paso. Tiene las manos en los bolsillos de su chupa, y estudia la casa con curiosidad.

-Bonita casa, es más grande lo que me imaginaba- habla mirando el techo y acaba posando de nuevo los ojos en mí.

-¿Qué es eso que quieres decirme?- pregunto, yendo directamente al grano mientras poso mis manos en mis caderas. Intento mantener una distancia cordial entre él y yo, pero él se dedica a romperla lentamente, como si temiera que yo fuese a pegarle o algo.

-Quería...quería pedirte perdón por haberte dejado así de tirada en el aparcamiento- algo me dice que no es cierto lo que sale de su boca, pero me gusta verle así, cohibido e intimidado, así que dejo que siga con su explicación de mierda. -Pero a mi favor diré que fui a buscarte a la mañana y ya no estaba la camioneta.

LOVE IS A BITCHHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora