Psycho Killer
Qu'est-ce que c'est
Fa-fa-fa-fa-fa-fa-fa-fa-fa-far better
Run run run run run run run away oh oh
Psycho Killer
Qu'est-ce que c'est
Fa-fa-fa-fa-fa-fa-fa-fa-fa-far better
Run, run, run, run, run, run, run, away oh oh oh
Yeah yeah yeah yeah!
Talking Heads - Psycho Killer
Dos míseros minutos para que suene la campana del instituto y mi libertad quedará en el olvido hasta dentro de ocho horas. Intento disfrutar cada segundo que pasa antes de entrar a clase, pero Derek me lo impide. Su mirada fija en mí me incomoda hasta el punto que mis piernas empiezan a temblar y no soy consciente de los ridículos comentarios que suelto. "¡Por qué me miras!", pienso mientras le clavo los ojos como si me pudiese leer el pensamiento. Me está desafiando, aquí, delante de sus colegas. Pero no aparto la mirada. Esta vez no. Si quiere jugar a ese juego, yo puedo ser la mejor de las mejores.
El mundo sigue girando, Nate sigue dándole besos a su querido novio Liam, Eddy sigue contaminando el aire con su porro de marihuana y Danny sigue rogándole que se lo pase para darle una calada. Todo sigue, menos yo. Ahora mismo mi tiempo se ha parado: no escucho las voces de los demás, no huelo el aire a hierba alrededor, y no veo al resto de alumnos entrando al edificio, ni saliendo de sus respectivos coches,... solo unos grandes y profundo e inquietantes ojos azabaches a un metro de distancia.
-Jane, ¿qué te parece?- Noto una manos zarandeándome para que salga de mi ensimismamiento.
-¿Qué?- digo apartando los ojos y parpadeando seguidamente.
-Que si esta tarde vamos al cine- repite Nate alzando las cejas metiéndome prisa.
-Sí, vale.
Derek emboza una sonrisa de suficiencia y niega con la cabeza, sin ánimos de que nadie le mire más que yo. Aparto la mirada y me obligo a mí misma no mirarle otra vez. Esta vez ha ganado él, pero no esto no ha acabado.
Suena el timbre, y debo decir que por una vez en mi vida me alegro de que ya tengamos que entrar a clase. Derek y yo solo nos hemos mirado unos quince segundos, pero para mi han sido como quince minutos. No entiendo por qué mi cuerpo se comporta así cuando Derek me mira. Está descontrolado, mi cerebro le obliga a ser sereno pero, éste, en cambio, se llena de tembleques y el corazón de acelerones.
Intento borrar a Derek de mi cabeza lo antes posible y me concentro en cosas más importantes como descubrir de quién es el chicle que está pegado en mi mesa. La clase de ciencias me la paso observando y pensando en quién de los mocosos que tengo delante sería capaz de pegarme un puto chicle con saliva y gérmenes en mi mesa. Estudio a cada uno de ellos; miro qué mastican, cómo mastican, si se comportan extraño cuando les miro, y si cuando cruzo mirada con alguno de ellos se ponen nerviosos... pero no obtengo ninguna respuesta. Las cosas no son tan fáciles como en CSI. Seguido de ciencias llega inglés, y la profesora Margot decide que ver una película en inglés hará que aprendamos más del idioma. Cuando ella dice: "Chicos, hoy hay película para que aprendáis más y más amenamente", yo solo escucho: "Chicos, os voy poner una película para que estéis entretenidos y me dejéis en paz". No me quejo mucho, la verdad. Es más, lo agradezco. Aparco el tema del chicle a un lado y dejo la mente en blanco, pero, inevitablemente, mis ojos vuelven al lugar del crimen. Inspecciono de nuevo la forma e intento buscar alguna que otra marca de diente para poder hallar al culpable del delito. Vuelvo a repasar las pruebas una y otra vez, y por fin caigo en la conclusión de que en esta clase nadie come chicles porque está prohibido. Nadie excepto... yo. Una carcajada sonora sale de mi boca y la intento disimular con una ruidosa y exagerada tos. La profesora me mira para asegurarse de que no me esté muriendo y al final de la clase me vaya a encontrar aquí muerta. Pido perdón por armar este escándalo y sigo riéndome silenciosamente. Lo surrealista de la situación llega hasta mi vejiga, y mi alarma interior empieza a sonar. Cruzo las piernas para aguantar las ganas pero no hay manera. Y sintiéndolo mucho (aunque no tanto en realidad) interrumpo el histórico e increíble momento en el que Peppa Pig aprende a llamar por teléfono.
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LOVE IS A BITCH
Fiksi RemajaHe cambiado sin quererlo. Ya no soy la misma de ayer. Y no sabía que un desastre podría llegar a recomponerme de nuevo. Cada día llevo sobre mis hombros la carga de mi pasado. Si algún curioso desea descubrirla, lo único que debe hacer es no despega...
