narra Jesús.
Eran apenas las nueve de la mañana, y yo ya estaba despierto. Mi tren salía en una hora, pero , debía ir antes.
Envié un mensaje indicándole a Yanire que ya me iba, y que la llamaría cuando llegase. Ella volvía ya mañana a Sevilla.–Perdone, ¿el tren para ir a Sevilla? –Pregunte a una chica que estaba en la estación.
–Por ahí,está apunto de salir.
–Gracias. –Grite mientras corría hacia el tren.
Llegué sofocado, pero llegué.
Dejé mi maleta donde me indicaron y me subí a buscar mi sitio. Qué ganas de estar ya allí.Narra Yanire
–Buenos días culo gordo. –Bromee dándole una torta en el culo a Lucas.–Eh, eh, ¿por qué tocas?
–Porque ese culito es mío. –Sonreí guiñándole un ojo.
–Oye...estar embarazada te ha sentado mal.
Solté una carcajada y seguí haciéndome el desayuno. Lucas se preparaba mientras el suyo.
Nos sentamos juntos a desayunar en el jardín, en dos horas o así, ellos se iban, y a saber cuando los volveríamos a ver. Seguramente,hasta Navidad nada. O quizás antes...–Lucas nos vamos ya. –Ordeno mi tía entrando en la habitación.
–Espera, tengo que despedirme.
Solte una sonrisilla, y me acerque a él dando saltitos. Me enganche a su cuello, mientras el me abrazaba por la cintura. Entro Santi también para despedirse, mientras que Rosa se quedó afuera esperando porque obvio, que no iba a despedirme de ella.
–Venga, que te van a echar la bronca si no bajas ya. –Rei dándole otra vez el culo.
–Le estás cogiendo gustillo a mi culo, ¿eh?
–Tienes buen culo. –Afirme. –Ya entiendo porque soy tu prima.
–Yo estoy más bueno que tú.
–Eso es discutible. Además, ¿quién tiene novio? Yo, ¿y quién no tiene novia? Tú. Por algo será... –Rei.
Me dio un tortazo mientras bajaba los las escaleras.
–No pongas en duda mi sensualidad.
–Claro que no, primito.
Cuando ya se fueron Santi y yo no sabíamos que hacer. En realidad, no tenía ganas de hacer nada, solo de estar tumbada o sentada y con el móvil, nada más.
–Vámonos a dar una vuelta ,venga, que es nuestra último día aquí.
–Santi, estoy como mareada, yo prefiero quedarme aquí.
–Bueno, descansa. Voy yo solo. –Sonrió comprensivamente. –Pero, si te encuentras peor me llamas,¿vale? No le digas nada a mamá, o como mucho le dices a la abuela.
–Sí. Te quiero. –Le lance un beso.
Se fue dejándome sola de nuevo con el móvil. Me puse a ver vídeos hasta que finalmente me quedé dormida. Mi vida de ahora en adelante sería dormir y comer, nada más. No estaba ni tan mal.
–Nena, despierta. Qué ya está la cena.
–Un ratito más... –Pedí.
–¡Llevas durmiendo cinco horas! Levanta ya ,vaga.
–¿¡Cinco horas!? –Pregunté sobresaltada.
Cogí el móvil, mire la hora, y eran las ocho de la tarde. Tenía dos llamadas de Jesús, otras dos de Dani, y no se cuantos mensajes de los dos.
–Jesus me va a matar...
–Ya he hablado con ellos, tranquila. Estaban muy preocupados.
–Pffff, bueno, vamos a cenar.
Entre al baño, me asee, y baje al comedor, donde ya estaban todos esperándome para cenar.
–Hija, has dormido mucho. ¿Te pasa algo? –Pregunto mi padre?
–No. Simplemente, estaba cansada, ya está.
Mi abuela nos sirvió la cena a cada uno, y nos dispusimos a cenar. Martín, ya estaba cenando, y acostado. No me vendría mal practicar con Martín, y así coger práctica.
Una vez que Santi y yo habíamos acabado de cenar, recogimos nuestras cosas, y subimos a meter toda la ropa, y cosas en la maletas, mañana por la mañana salíamos, y no nos daría tiempo.–¿Tienes sitio en tu maleta? No me caben las cosas que me compre aquí. –Preguntó santi sentándose en mi cama.
–Trae anda.
Metí lo suyo en mi maleta, y las bajamos abajo. Subimos de nuevo, y entramos los dos en su cuarto, para hablar un rato de la vida.
También,llamé a Jesús para decirle que estaba bien, hable con Dani, y finalmente me quedé dormida en la cama de Santi. Dormimos juntos la última noche.–Yanire, Santi, nos vamos.
Mi padre encendió la luz haciendo que nosotros dos nos quejaramos, y nos taparamos la cara. Me abrace a Santi, y le pedi a mi padre que apagará.
–Venga, levantar. Tenéis el desayuno en la mesa. – anuncio está vez mi madre.
Los dos nos levantamos, aunque no con muchas ganas, y bajamos a desayunar.
Mi abuela nos estaba esperando con dos regalos, uno en cada mano, y sonriendo. Santi y yo nos miramos riendo, y fuimos a abrazarla. Era como nuestra segunda madre, cuando nacimos, nos cuidaba prácticamente todo el día ella, pero cuando nos mudamos a Sevilla dejamos de verla tan a menudo, y fue un palo muy grande para nosotros.–Como os voy a echar de menos pequeñines. –Sonrió de nuevo estechandonos entre sus brazos a los dos a la vez.
–Y nosotros a ti, abuela. A ver cuándo vais a vernos, eh.–Rio Santi mirado a nuestro abuelo, y abuela a la vez.
–Pronto. –Sonrió nuestro abuelo alzando los hombros.
Una vez desayunados, nos cambiamos de ropa, y volvimos con nuestros abuelos para poder despedirnos de ellos. Aunque, en realidad, tenía ganas de estar con Jesús.
Narra Dani.
Jesús me había hecho levantarme pronto para ir a comprarle un regalo a Yanire. Todavía no tenía claro que comprarle, seguíamos buscando en todas las tiendas. Este hombre no tiene remedio.–¡Ya sé! –Grito mirando embobado un escaparate de una tienda, que , es de las más caras que hay en Sevilla.
Se iba a dejar todos sus ahorros en ese regalo, espero que a ella le gustará, porque vamos...para matarlo.
Continuará...💔
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a escondidas
FanficLa familia de ella, tenía una tradición, pero... ¿Será capaz de cumplirla después de conocer a Jesús Oviedo?