capítulo once.

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Metí en una mochila dinero, alguna que otra camiseta, y ropa interior, cepillo de dientes, y el cargador del móvil.
Bajé de nuevo las escaleras,para encontrarme a mi madre y hermano en el sofá, no dije nada, y me fui dando un portazo. No sé qué pasaría después.
Me dirigí muy decidida a la casa de Jesús, seguro que me dejaban quedarme ahí unos diítas, y si no, me iría a casa de Manu.

-Hola. -Salude a Eva, que fue la que me abrió. -¿Esta Jesús? -Sonreí.

-¡Hola! Pasa, pasa. Los niños están de compras, no creo que ya tarden mucho. -Dijo mirando su reloj.

-¿Puedo quedarme aquí para esperarlos...?

-¡Si! Sube a la habitación de Jesús a dejar las cosas, y quédate donde quieras. Es tu casa. -Sonrió dulcemente.

Le devolví la sonrisa y comencé a subir las escaleras. Cuando ya estaba en su cuarto , deje la mochila a un lado de su escritorio, y me senté en la cama a mirar el móvil.

Narra Jesús.
-Tio, está ahí Esther. -Dijo Dani parándose.

Según me habían dicho, Esther ha estado intentando comunicarse conmigo más de mil veces, incluso alguna vez fue a casa, pero coincidió que yo no estaba, menos mal.

-Vámonos antes de que me vea.

-Tarde. -Respondió Dani cuando Esther se paró en frente de nosotros.

-Mierda. -Susurre maldiciendo.

-¡Jesús! -Gritó ella viniendo hacia a mi.

Me abrazo , y no me tocó otra que abrazarla también. No quería ser un grosero, éramos amigos y ya.

-¿Por qué no me cogías el teléfono?

-Cambie de móvil. -Mentí.

-¿Qué tal si me invitáis a vuestra casa y comemos los tres juntos? Cómo en los viejos tiempos.

¡Mierda! Yo no quería que ella viniese a mi casa, solo me traería problemas con Yanire si llega a enterarse, pero, ¿Cómo la íbamos a decir que no ahora? Ya no hay marcha atrás.

-Vale. -Dijo Dani por mí.

Como ya era bastante tarde, volvimos los tres a casa. Ella no paraba de abrazarme ,y besarme en la mejilla, cosa que se me hacía muy pesado.

-Hola mamá. -Salude sin ganas. -¿Puede quedarse Esther a comer?

-¡Si! Además, tenéis una sorpresa en tu habitación, sube ¡corre!

Solté una carcajada por ver así a mi madre, y nos dirigimos los tres a mi habitación, ¿qué habría ahí? A saber.
Abrí la puerta con cuidado, por si acaso había un animal o algo, pero no. Estaba Yanire, ¿qué hacia ella ahí?.
Al escuchar la puerta abrirse se giró, y me miró con una gran sonrisa. Dani abrió más la puerta para ver él lo que había, y esto hizo que Yanire viera a Esther. Cambio si expresión totalmente, ¡mierda!.

-Bueno... Veo que sobro. Me voy.

Cogió su mochila, y salió de mi habitación sin decir nada más. Esto no iba a quedarse así, la cogí del brazo antes de que comenzará a bajar las escaleras, y la giré hacia a mi.

-No te vayas.

-Ya estás muy bien acompaño. -Me contraatacó.

-No ,no lo estoy.

-¿Cómo que no? -Pregunto Esther bastante molesta.

-¿Qué pasa por aquí? -Subió mi madre al escuchar las voces.

-Eva, yo me voy. Gracias por haberme atendido antes, de verdad. -Dijo Yanire bajando las escaleras.

-¡Qué no! -grité.

Baje corriendo hasta llegar a ella ,y la bese. La bese como nunca antes había besado a nadie, y no pretendía besar a nadie más que no fuera ella. Me daba igual Esther, y las demás chicas. Sólo la quería a ella. Ella me complementaba, me daba la alegría que nadie ha sabido darme.

-No sobras tu, sobra ella. -señale a Esther.

Esther bufo, y bajo hasta donde yo estaba. Aleje a Yanire de ahí, y me dirigí a Esther con toda la rabia del mundo. Por su culpa, casi pierdo a Yanire.

-Vete de mi casa.

Esther soltó una carcajada y se acercó mucho más a mi. Más de lo debido. Alzó su mano y me dio una gran cachetada. Luego, cogió, y se fue. ¿Era necesario darme? ¿En serio?.

-Au. -Dije cuando salió.

-¿Estás bien? -Pregunto Yanire cogiéndome la mano.

Sonreí.

-ahora sí.

Vamos Jesús, besala. Los dos lo estáis deseando, ¿que hacéis perdiendo el tiempo de esta manera? La cogí la cara con mis manos y la bese.

-Te quiero. -Susurre en su oído.

-¿Cómo? ¿Sois novios? -Pregunto mi madre.

-Es algo complicado. -Respondió Yanire.

Espero que os este gustando, y como ya os dije , es ahora donde empieza lo bueno.
Un saludo. 💭

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