–¿Y quién te enseñó tan buen pasatiempo? –preguntó Emma elevando su mirada hacia Nick. Él sonrió y le tomó la mano a través de la mesa que compartían.
–Donovan –Nick empezó a juguetear con los dedos de Emma mientras esperaban las bebidas que habían ordenado–. Al iniciar la grabación de la serie tenía una seria afición por las motos y no se despegaba ni un instante de la suya. Al principio me sentí intrigado, pero se convirtieron en una pasión cuando descubrí la libertad que podía darme el conducir una moto y pasar desapercibido cuando así lo quería.
–Entiendo –murmuró Emma y clavó sus ojos castaños en él– ¿siempre será así?
–Quisiera pretender que no sé a qué te refieres –suspiró Nick– pero lastimosamente lo sé. Y no quiero mentirte, así que...
–Nick, no me iré a ningún lugar –aseguró Emma apretando los dedos de Nick con cariño–. Lo prometo, mi amor.
Nick amplió la sonrisa al escuchar aquellas palabras y cerró el espacio entre ellos a través de la mesa. Emma rió cuando dejó de besarla.
–¿Crees que sea conveniente hacer eso en público?
–¿Y por qué no? Te amo y me encantaría gritarlo al mundo entero –se encogió de hombros Nick– aunque no sé si eso te agradaría.
–Basta con que me lo digas a mí –susurró Emma contra sus labios y lo besó.
–¿Hace unos segundos no cuestionabas la conveniencia de lo que acabas de hacer?
–¿Te molesta? –arqueó una ceja con suficiencia.
–Por el contrario –Nick elevó la barbilla de Emma– me encanta esa actitud.
Un carraspeo los separó pues la mesera les sirvió la orden. Esperaron que se retirara y verificaron que fueran las bebidas correctas.
–La fama es algo que va ligado a la falta de privacidad –dijo Nick tras unos minutos– o al menos a la creencia de varias personas de que pueden invadir tu vida íntima. No lo entiendo, sin embargo lo he aceptado a través de los años.
–Yo no sé si podría acostumbrarme a algo así –soltó Emma pensativa–. Supongo que no tengo otra alternativa si mi querido novio insiste en ir de chica en chica.
–¡Eh, que ese no es mi trabajo! –protestó Nick con una sonrisa pícara–. A menos que tenga nuevamente un papel como Dante y...
–Más te vale que no –negó, sintiendo un escalofrío–. No me anima la idea de verte besando a otras mujeres.
–¿Eres celosa, Emma? –Nick se burló y ella puso en blanco los ojos–. Es parte de mi trabajo –se volvió serio– a veces es inevitable que tenga que hacer un par de escenas románticas –entrecerró los ojos–. ¿Te enfadarás cuando suceda?
–Creo que tendré que revisar contigo esos guiones que te envían –chasqueó la lengua– y ya pensaré en algo que hacer.
–Bien –habló lentamente–. Te propondría algo, pero no tengo la menor idea de qué podemos hacer –se cruzó de brazos– excepto que aclare que no siento nada ante esas escenas.
–Eso no es cierto –protestó Emma.
–Sí, lo es –contradijo Nick–. Debo actuar como si sintiera algo aunque realmente no. ¿Y sabes por qué no? –él enmarcó el rostro de Emma y lo recorrió con pequeños besos–. Porque no es a quien amo, a quien quiero y necesito, porque sencillamente no eres tú.
–Nick –Emma intentó detenerlo al escuchar las risitas a su alrededor– estás armando toda una escena.
–Estamos, mi amor –contestó Nick con toda frescura– porque no veo que tú te hayas opuesto en ningún momento.
–Eso no es... –empezó, no obstante al mirar los risueños ojos verdes de Nick, sonrió y le pasó los brazos por el cuello– te amo.
–Y yo te amo, mi Emma.
–Tuya –confirmó en un suspiro Emma y lo besó, al fin y al cabo si ya habían empezado una escena, ¿por qué no terminarla de una vez?
***
–¿Y cómo fue grabar nuevamente con todo el elenco de Destino después de la última temporada? ¿Rivalidades, compañerismo, críticas? –interrogó la entrevistadora.
–Críticas día a día –bromeó Nick y Donovan negó lentamente con censura–. No, lo cierto es que somos muy buenos amigos y fue bueno volver, ¿verdad chicos?
–Indudablemente –comentó Lucian– retomar nuestros papeles, después de años en que maduraron, ha sido una experiencia enriquecedora.
–Y no muchos tienen esa oportunidad –confirmó Derek– nos encontramos encantados de estar aquí, compartiendo esta entrevista por el especial de la serie.
–Sé que son muy reservados con sus vidas privadas –dijo la entrevistadora– pero no puedo evitar preguntar, ¿cómo es la vida de casados para ustedes?
–Maravillosa –exclamó Nick riendo. Los tres hombres rieron también.
–Él no sabe lo que dice porque no está casado –interrumpió Derek– y no qué eso signifique que yo esté diciendo que la vida de casado no es maravillosa.
–¿Entonces qué estás tratando de decir? –preguntó Lucian chasqueando la lengua– creo que te has enredado solo.
–Y eso no es ninguna novedad –acotó Donovan sonriendo levemente–. No sé como sea para Lucian y para Derek, pero yo me siento muy feliz en mi matrimonio y con mi familia. Me encanta estar con ellos, siempre que puedo lo hago.
–Sí, el tiempo que se comparte con la familia es la mejor medicina para el estrés que muchas veces conlleva esta vida –asintió Lucian.
–Exacto, nada como un tiempo de calidad con mi esposa y mis hijos para sentirme muy contento con mi vida –afirmó Derek.
–Hum, veo que Nick no dice mucho –la entrevistadora giró hacia él–. ¿Y tú qué dices, Nick? ¿Permanecerás soltero o habrá un cambio en tu estado civil?
–Pronto –asintió Nick para sorpresa de todos–. De hecho, no estoy soltero en el sentido estricto de la palabra.
–¿Cómo? –la entrevistadora se encontraba boquiabierta– ¿eso significa que estás saliendo con alguien? Romperás muchos corazones...
–No lo creo –contestó risueño Nick–. Pero sí, estoy saliendo con alguien y no creo que tarde en casarme, felizmente lo haría hoy si ella aceptara.
La entrevistadora tosió y las caras de Derek, Donovan y Lucian reflejaban absoluta sorpresa. Dejaron de grabar para hacer un receso y Nick se retiró para realizar una llamada. Estaba deseando escuchar a Emma.
–¡Nick! –contestó Emma encantada– ¿cómo va todo?
–Muy bien cariño, pero creo que hablé demasiado –soltó con cautela.
–¿Cómo? ¿Qué pasó? –exclamó, un tanto preocupada.
–He dicho que salía con alguien y me gustaría casarme ya.
–¿Ya? –gritó Emma y Nick soltó un bufido–. Lo siento, no quise gritarte.
–Espero que tu disculpa evite que me quede sordo –murmuró Nick frunciendo el ceño. Emma rió.
–No te enfades mi vida, está bien. Me alegro que hayas dicho eso.
–¿Qué exactamente? ¿Qué salimos o que quiero casarme contigo?
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Definitivamente amor
RomanceUna razón válida para no asistir a un matrimonio debía ser la circunstancia en que Emma se encontraba. Hacía un par de meses había conocido al hombre perfecto... el mismo que se casaba aquel día, absolutamente enamorado por supuesto. Y no con ella (...
