No hay peor odio que el que surge del amor traicionado.
El entrenamiento pasó sin ninguna novedad, al terminar nos dirigimos a las duchas y luego todas a sus respectivas clases.
Las 4 primeras materias estuvieron relativamente bien, aburridas como siempre.
No sé por qué los días viernes parecen más largos?
En el receso nos sentamos en la mesa de siempre junto a las otras porristas y los jugadores de football.
Estaba sin ánimos y mi mirada vagaba por varios lugares.
-¿A quién buscas?-Quinn me sacó de mis pensamientos.
-¿Uh? A nadie, solo estaba un poco perdida en mis pensamientos.-
-Ví a Mark acorralarte en los vestidores en la mañana, ¿Volvieron?-
-Por supuesto que no. Me pidió unos minutos para hablar, le dije que no y no dejó de insistir hasta que me convenció de hablar luego de clases.-
-¿Qué crees que quiera?- me dijo curiosa.
-No sé, tal vez regresar conmigo.-
-Wow López debes ser muy buena en la cama para que te ruegue así.-
-Aclaremos una cosa, Primero; Si soy demasiado buena, eso no lo dudes, y Segundo: no me acosté con él.-
-¿No? y eso ¿porqué?-
-No sé, ni siquiera me daba ganas de besarlo, lo veo más como un hermanito-
Las otras porristas escuchaban nuestra conversación con mucho interés.
-Oh Mierda!- exclamó Quinn.
-Debes haber visto algo horrible para decir esa palabra- dije riéndome al ver su reacción.
Quinn era de esas chicas que no dicen palabras como esas, simplemente no pueden, por eso me daba risa verla asi.
Giré mi cabeza para ver que fue lo que la puso asi.
-Oh Mierda!- Dije sin poder evitarlo.
Mark caminaba hacia nuestra mesa con un ramo de flores y un peluche de oso.
Las chicas reían disimuladamente de nuestra reacción.
-Mierda Quinn, no sé si insultarle aquí publicamente o afuera.-
-Finge una sonrisa y acepta sus regalos, mira que están lindísimos. Luego podrás hablar con él para aclararle las cosas.-dijo Q.
Cada vez estaba más cerca y parecía que caminaba en cámara lenta alargando mi tortura.
Llegó a la mesa y con una maldita arrogante sonrisa me dió los regalos.
-No debiste molestarte- dije lo primero que me vino a la mente.
-No es ninguna molestia, todo por mi chica.-
Pff mi paciencia iba agotándose a gran velocidad.
Quinn me miraba de forma suplicante, como diciéndome que no arme una escena en frente de todos. Suspiré con frustación.
-Y se puede saber, ¿Cuál es la ocasión?- pregunté cansada.
-Quería darte algo antes de nuestra cita mañana.-dijo otra vez con su estúpida sonrisa.
¿Cita mañana?
¿Cuál cita?
¿De qué me perdí?
-¿Cuál cita?-le dije ya enojada.
-Voy a llevarte a el juego de football para que seas mi porrista oficial y luego iremos a comer y al cine. Se estrena esa película de Zombies que quiero ver-
