Parte 33.
Raúl conduce el auto de Nora sin decir nada, junto a él Nora y con ella yo.
Ella voltea a verme y me sonríe tristemente, le devuelvo la sonrisa de igual manera y entrelazamos nuestras manos.
Raúl detiene el auto frente a un cementerio luce muy grande y muy antiguo.
Siento mis ojos aguarse al recordar lo que hace un par de horas me dijeron.
Bajamos del auto, Nora sin soltar de mi mano en ningún momento, ella no sabe cómo me está haciendo fuerte.
Raúl camina delante de nosotros lleva unos documentos entre sus manos y parece leerlos.
Nos detenemos frente a dos pequeñas lápidas que llaman la atención por estar descuidadas.
Raúl se inclina frente a una de estas y con su mano recoge el césped seco que cubre el nombre y los datos del fallecido.
-Jace Miller Moore.
Siento mis piernas debilitarse y mis manos comienzan a temblar, Raúl rodea la lápida y hace lo mismo que con la anterior.
-Y Paulette Davis Ledesma.
Mi mamá.
Sin darme cuenta suelto la mano de Nora y corro hacia la lápida de mi madre, paso mis dedos por las letras grabadas en el frío mármol, y este rápidamente se moja con mis lágrimas.
Me dejo caer por completo en este, mi cara toca el suelo, no me importa quiénes puedan verme así.
Vuelvo a levantar mi rostro para reafirmarlo.
Paulette Davis Ledesma. -Susurro.
Cierro mis ojos y luego limpio las lágrimas de estos que no me dejan ver. Veo la fecha de su muerte, hace un poco más de dos años. Vuelvo a llorar amargamente, siento las manos de Nora rodearme en un abrazo pero esta vez no me alivia del todo, sigo sintiendo el mismo vacío y el mismo dolor en el pecho y en mi garganta.
Mi mamá, mi mamá murió hace más de dos años. Murió y ni siquiera pude verla de nuevo.
Murió a manos del desgraciado que se hizo llamar mi padre y ahora descansa al lado, ojalá nunca tengas la paz que necesitas para descansar tranquilo, que mi llanto y el de mi madre te atormenten aún estando muerto y que...
-Haro. -Me llama Nora interrumpiendo mis pensamientos.
Volteo a mirarla.
-Se que me odiaras por lo que voy a decirte... pero el señor también era tu padre, sin él no estarías ahora aquí...
-¡Estoy aquí y el nunca fue de ayuda! -Le grito.
Nora parpadea un par de veces por mi reacción y al instante me retracto, no debo sacar mi furia y frustración con alguien que no ha hecho más que ayudarme.
-Cariño no...
No siento que tenga algo que agradecerle. No me siento en deuda con él ni siquiera para acercarme a su lápida y lamentarle su mísera existencia.
Nora levanta los hombros en señal de rendición.
Me quedé con mi madre hasta que obscureció, quité con mis manos el césped seco que rodeaba su lápida y llené con alcatraces azules los estantes vacíos.
Nora siempre estuvo junto a mi, me abrazaba y me pedía que me calmara. Ella limpio la lápida de mi padre sin merecerlo, se lo agradecí muy en el fondo.
-¿Cómo era tu mamá Harold? -Me pregunta acariciando mi espalda.
-Era preciosa. -Sorbo mi nariz. -Era la mujer más tierna y comprensiva que he conocido, pero estaba cegada por una persona que no valía la pena.
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Perfecta Para Mí.
RomanceToda mi vida había tenido frío, sentí el primer calor de mi vida cuando le abracé. La observo completamente en silencio. Con mi pulgar trazó una línea sobre su frente, cruzando su nariz hasta llegar a sus labios. La veo moverse entre las sábanas y...
