Episodio 21.

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Parte 21.

Me remuevo entre las sábanas y cubro mi boca para bostezar, visualizo a Nora y paso uno de mis brazos sobre su espalda, un momento...

-¡¿Nora?!

Ella se remueve, abre y cierra sus ojos unas cuantas veces.

-Buenos días Haro. -Me saluda y suena de lo más normal.

-¿Cómo, q-qué, yo..?

-¿Quieres completar alguna de tus preguntas Haro? -Dice y ríe.

Anoche coco hizo de sus necesidades en la cama. -Dice y arruga la nariz. -Era muy tarde para buscar más frazadas. -Finaliza levantando los hombros.

Anoche fue la primera noche que dormimos en las habitaciones como habíamos acordado.
Nora y Coco durmieron en la cama y yo traje a esta habitación la pequeña cama que Luca había mencionado.

-Oh, ya veo.

-Si, acuéstate. -Dice y cierra los ojos.

Debido a que la longitud de la cama no es la más grande, Nora está cerca muy cerca de mi, eso explica mis sueños, como sea, ¿por qué no ha usado el sofá? Nora traviesa, me encantas.

Me acuesto a un lado de ella compartirmos la misma almohada. Nora, ahora puedo descifrar lo hermosa que eres al despertar, tienes ojeras debajo de tus ojos seguramente porque ayer tú y Evan regañaron a Luca por su comportamiento en la fiesta y no debiste conciliar el sueño con rapidez.

-¿Te gusto Harold? -Pregunta y luego ríe.

Me encantas Nora.

-Probablemente.

-¿Así? -Dice y abre los ojos.

-Si.

-Interesante.

-Un poco.

-Harold. ¿De dónde conoces a Zoey? -Pregunta al cabo de unos minutos.

-De cuando éramos niños ¿por qué?

-Hm por nada.

-¿Por qué? -Insisto.

-En el restaurant, no sé, me pareció que eran como...

-Fuimos mejores amigos. -Le interrumpo. -No hay razón para que estés celosa.

-Me ha quedado claro, pero... no, a ver ¿qué?

-Que no hay razón para que estés celosa. -Repito con una risita.

-¿Yo por qué estaría celosa?

-Oh. ¿No lo estabas?

-N-no.

-Oh bueno. -Me encojo de hombros.

-Bueno quizá un poco.

-¿Si? -Pregunto con una sonrisa. -¿Y por qué?

No me responde, prefiere besarme aclarando mis dudas.

Nuestro beso es preciso, perfecto, su boca encaja dentro de la mía, y eso hace escapar pequeños gemidos de placer por parte de ambos.
Me inclino frente de ella sin dejar de besarla, coloco mis manos a un costado de sus hombros sobre la almohada y siento sus manos acariciar mi cuello y mis mejillas.

Siento mi corazón acelerado, mi respiración agitada y una corriente eléctrica en mi cuerpo, puedo sentir que ella está respirando con dificultad también.
Sus manos comienzan a descender hasta llegar a la punta de mi camisa, introduce lentamente una de sus manos en mi, tocando mi abdomen.

Perfecta Para Mí. Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora