D i e c i s é i s.

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NOTA: lamento haber desaparecido, aca les dejo un capitulo corto pero luego subire otro. besos, tengan un hermoso dia.

Cuatro días pasaron volando.

Ensayábamos día y noche y las madrugadas las pasábamos en el hotel con pizza y alcohol, e incluso componiendo un poco de música, sin éxito, pero al menos lo intentábamos. 

Decir que no pensé en la rubia en estos días separados, sería una mentira, pero no es algo que admitiría tampoco. En los pocos momentos que tenía libre, me ocupaba hablando con mi madre, viendo videos en youtube o jugando a las cartas con Niall en la habitación de hotel, tratando de mantener mi cabeza ocupada.

Pasaron cuatro días y ella no me mandó un mensaje. 

¿Cómo debía tomarme eso? 

Es decir, vamos, no es como que necesito de su mensaje para pasar mi día o, de hecho, tener un buen día. Pero, ¿por qué no me mandó un mensaje? Todas lo hacen en el momento en que me alejo dos minutos de ellas, entonces, ¿por qué ella no? Odio sentirme de esta forma, tan patético.

Sé que si Louis escuchara mis pensamientos me llamaría "marica" y se reiría de mi, pero no es tan descabellado, creo que cualquiera se preguntaría lo mismo si pasaban cuatro malditos días lejos de la persona con la que están saliendo y no se dignan en mandarle al menos un solo mensaje diciendo "hola".

Esperen, ¿la persona con la que están saliendo? ¿Grace y yo estamos, saliendo? 

Supongo que si, ¿verdad? Bien, es mentira pero ella no lo sabe, ella realmente cree que estamos saliendo, ¿verdad?

Entonces, ¿por qué demonios no me mandó un jodido mensaje?

-Oye, Harry, ¿te encuentras bien, amigo?-la voz de Liam me sacó de mis pensamientos, logrando que parpadee y relaje mis puños que descubrí que estaba apretando fuertemente en ese momento. 

-Si-respondí, secamente, mirando por la ventana cuando el chofer se estacionó frente a la larga y gran alfombra roja.

Suspiré y observé a toda la gente allí afuera, esperando las llegadas de los cantantes que se presentarían hoy. Era un total caos, y sabía que cuando salgamos de nuestro ambiente de seguridad, los gritos se harían aún más fuertes. 

-Bien, podemos hacer esto-habló Liam, como siempre, la calma del grupo. 

Niall se mordía las uñas, Zayn miraba con desinterés su celular y Louis rebotaba en el asiento con ansiedad mientras Liam trataba de darnos un discurso de apoyo moral y blah blah blah. Rodé los ojos y me apresuré en abrir la puerta, dejando entrar todo el ruido a la parte trasera de la limosina. 

-¡Oye!-exclamó Liam.

-Basta de charlas y empecemos con el trabajo, amigo-me encogí de hombros y bajé del auto, los gritos, chillidos y llantos se intensificaron en ese mismo momento y les entregué mi mayor sonrisa mientras los flashes me cegaban-Ya llego Harry Styles, nenas-murmuré, empezando a caminar por la alfombra, siendo seguido por los chicos que saludaban con la mano. 

Caminamos por la alfombra en grupo, con Louis contando chistes estúpidos para que nos ríamos y así parecer una banda en la que los integrantes se aman y son los mejores amigos, pero yo lo sabía mejor. 

Nos detuvimos frente a un puñado de cámaras y posamos con caras divertidas y abrazándonos, como si todo fuera normal, como si no estuviera siendo obligado a salir con una chica papra hacernos más famosos, como si no estuviéramos cansados de todo el peso que ponen en nuestras vidas, como si solo fueramos cinco adolescentes con ganas de cantar y cumplir nuestro sueño. 

-¿Todo bien?-preguntó Louis, quien estaba a mi lado, sin dejar de sonreír para las cámaras. 

Hubo un momento en que éramos mejores amigos, en que nos contábamos todo. Pero luego todo se puso difícil, todo se complicó y ahora el simple motivo de preguntar al otro si estaba bien, parecía absurdo. Nada estaba bien. 

-¿Por qué no lo estaría?-contesté, indiferente mientras entregaba mi más grande sonrisa a los papparazzis. 

Es entonces cuando lo escuché, el nombre de mi chica entre la multitud. 

"¡Grace!" 

Giré mi cabeza a mi derecha, como si mi vida dependiera de eso, y allí estaba, a tan solo un par de metros de mi, con un largo vestido color azul, su cabello rubio recogido y sus labios pintados de rojo. Y esa sonrisa, maldita sea, esa sonrisa sería mi perdición. 

Cuando sus ojos se encontraron con los míos, noté cómo su rostro se iluminó y sus ojos azules, ahora más azules gracias a su vestido, brillaron con entusiasmo. 

¿Por qué no me mandaste un mensaje?

Tenía ganas de caminar los metros que nos separaban para agarrarla entre mis brazos y decirle lo mucho que la había...

-Concéntrate-la mano de Louis golpeó mi pecho y rió falsamente como si hubiera hecho una broma, y yo, claramente, reí tensamente junto a él, entregándole a la prensa una buena toma de los mejores amigos que todos creen que somos. 

Debo sacarla de mi cabeza, tengo cosas más importantes que hacer.


Perfect | hsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora