Lía había escapado de su recámara y había regresado a mi por su propia cuenta, es el destino.
El terror en su rostro me causaba excitacion, como disfrutaba ver su rostro lleno de terror, las venas a través de su pálida tez. Ella observaba a Fernando y salían lagrimas de sus ojos, se acercó a él y toco su rostro ensangrado, el toco su rostro y le susurró al oído.
- ¿No pierden el tiempo huh?- reí.
Me acerqué y la empuje hacia un lado mientras sujetaba a Fernando con mis manos.
- ¡Déjale ir!- gritó tan fuerte que sentí la recámara temblar. Fernando la miro asombrado ¿algo no estaba bien?
- Vaya, ya casi es la hora en la cual serás completamente para mi.
Doble su cuello rápidamente, como suelen hacerle a una gallina, soy gentil, estoy casi seguro que no sufrió ningún daño alguno. Lía me miraba asombrada, estaba impactada, perdía lentamente la cordura y callo.
Choque contra el frío piso de la recámara, sentía mis emociones irse tan lejos donde nunca más serían encontradas. Mi corto cabello negro fue transformado. Mi piel era más blanca que la nieve, el dolor, mis miedos había desaparecido, solo existía vacío y odio. Me levante, sentía el viento mover mi larga cabellera de un lado a otro y lo mire.
El me observaba detenidamente y se acercó.
- Eres hermosa, por fin revelas tu lado obscuro.
- ¿En que me convertiste? - observaba cómo mis manos cambiaban y luego mire a mis costados y lo vi tirado. Caí junto a él y toque su rostro, dos gotas de lagrimas tocaron su rostro.
- Perdóname ....- cerré sus ojos y me levante
- Porque lo hiciste ... el no te hizo nada, apenas lo conocías, te empeñas en hacerme sufrir ... porque.
- Deja de lloriquear, nosotros los Mishner no lloramos y tú ahora eres parte de mi... mi Mish.
- Te enseñaré y nunca olvidaras.
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Mi último respiro
Chick-LitMe queda poco tiempo, ya vienen por mi, ojalá estuvieras aquí.
