Cap#1 "Condenada a comer arroz con pollo"

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Capítulo 1 - Castigo inmortal

Hola. Me llamo Ami.
Ami Winsther... aunque probablemente eso ya no signifique nada aquí.

Soy un ser inmortal. Una hija de la noche.
Lo que los humanos llaman "vampira", aunque sinceramente, exageran muchísimo.
Sí, tenemos ciertas habilidades -rapidez, fuerza, memoria absurda-, pero no, no leemos mentes, no brillamos bajo el sol (¡por favor!) y tampoco nos convertimos en murciélagos cada cinco minutos. Qué ganas de hacer drama, de verdad.

Cada vampiro desarrolla una habilidad especial al llegar a cierta edad. La mía todavía no se ha manifestado, pero no me preocupa. Lo que sí me preocupa es que, al parecer, mi castigo está a punto de comenzar.

Verás, mi familia pertenece a una de las Cuatro Grandes Casas del Reino Vampírico, una dimensión paralela que la mayoría de los humanos ni sospecha que existe. Ser parte de una de estas familias significa poder, tradición... y reglas. Muchas, muchísimas reglas.

Y yo las he roto casi todas.

¿Mi crimen más reciente? Negarme a casarme con el hijo de la familia Kim, otro de los linajes más antiguos.
¿Mi castigo? Ser enviada a convivir con humanos por un año entero. Asistir a su escuela. Comer su comida. Vivir entre ellos como si fuera una adolescente común.

...Estoy jodida.

---

{Flashback}

-¡Pero mamá, yo...!

-Yo, nada, señorita -me interrumpe con ese tono seco que usa cuando está a punto de arrancarme la cabeza-. Nos humillaste delante del Consejo con tus berrinches por no querer casarte. ¡¿Sabes la vergüenza que pasamos?!

-Tu madre tiene razón -añade mi padre, con esa serenidad pasivo-agresiva que tanto me saca de quicio-. Irás a convivir con los humanos. A ver si así aprendes a valorar lo que tienes.

-¡Por favor...! -Suplico tragándome todo mi orgullo-. ¡Puedo cambiar, lo prometo!

-Ya es tarde para eso -espeta él, implacable.

Intento encontrar algún rastro de compasión en sus rostros. Algo. Lo que sea.
Nada.
Solo máscaras vacías. Frías. Como siempre.

-Y no creas que vas a pasar el año allá rascándote los colmillos -añade mi madre, cruzándose de brazos-. Vas a asistir a una escuela humana. Te mezclarás. Comerás su comida. Te adaptarás.

Genial. Lo que siempre soñé: desayuno, clases... y anemia.

-¿Y la comida cómo la consigo? -respondo en uno de mis arrebatos de niña malcriada-. No pretenderán que me ponga a cazar humanos, ¿no?

-Sabes que nuestra familia tiene la habilidad de consumir comida humana -me dice mi padre, con una media sonrisa irritante-. Nunca la has probado, pero te adaptarás.

Claro... como si la última vez que un vampiro comió arroz con pollo no hubiera sido hace dos mil años.

-¡La comida humana no me aporta lo necesario para mantener mis habilidades activas!

-Exactamente -responde, como si todo fuera parte de su malévolo plan-. Vivirás más como humana.

Yo misma me digo: consciencia, te equivocaste... esto va de mal en peor.

-Bueno, no se diga más -concluye mi madre, fingiendo entusiasmo mientras me da dos golpecitos en el hombro-. Esta misma tarde, te vas al mundo humano.

Y así, sin derecho a réplica, quedé oficialmente exiliada.

---

{Fin del flashback}

Ahí estoy ahora.
Justo frente al portal que conecta ambas dimensiones.
Con una maleta, un uniforme escolar que huele a rayos y la misma cara de "no tengo opción" que probablemente ha tenido cada condenado de mi familia en su castigo.

¿Lista para empezar una nueva vida?
Para nada.
¿Tengo otra opción?
Tampoco

Tu Aroma <En Proceso>Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora