Capítulo Extra – Guerra de Bromas: Nivel Intermedio
(Con leche caducada y venganza tempranera)
Narra Ami:
Dicen que la venganza es un plato que se sirve frío…
Nosotros preferimos servirla caducada.
La idea era simple.
SangHo distrae a MinJun.
Yo cambio el contenido de su pomo térmico por leche pasada que encontramos en el fondo del refrigerador del laboratorio de ciencias (sí, el que nadie limpia desde la era de los dinosaurios).
Fácil, limpio, sin violencia.
Solo un poco de vómito potencial.
SangHo se acercó a MinJun con la excusa más básica que existe:
—Hyung, mira este nuevo juego de carreras, se parece al tuyo, pero con gráficos más top.
MinJun, fanático declarado de los videojuegos, cayó como un principiante.
Mientras él se embobaba con los colores del juego, yo me deslicé hacia su pupitre como una sombra experta.
Destapé el pomo con habilidad quirúrgica, vacié el contenido en mi botella de emergencia (porque aquí no se desperdicia nada) y vertí con extrema precisión la leche que ya parecía yogur líquido de aspecto sospechoso.
Volví a cerrarlo, limpié con mi manga, y le hice la seña a SangHo con el pulgar arriba.
Misión completada.
Ahora solo faltaba la mejor parte:
esperar.
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Y ahí nos ves.
SangHo y yo, sentados como dos maniáticos, espiando a MinJun cada vez que se tocaba el pomo con la mano.
Cada intento fallido era un microinfarto emocional.
Pasaron diez minutos.
Veinte.
Treinta y cinco…
—¿Y si no se la toma? —me susurra SangHo con los ojos secos de tanto mirar fijo.
—No me digas eso. Esa leche tenía personalidad propia.
Justo cuando íbamos a rendirnos…
Sonó el timbre del almuerzo.
—Adiós, plan perfecto —dije, resignada.
Pero…
El destino no se había rendido con nosotros.
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[Escena en la cafetería]
MinJun se acercó al mostrador y preguntó por su jugo de siempre.
—Se acabó —respondió la señora de la cafetería, sin el más mínimo remordimiento.
Y ahí fue.
Lo vimos tocar su mochila.
Sacar el pomo.
Mirarlo como quien revisa un arma antigua.
Y destaparlo.
Todo pasó en cámara lenta.
Levantó el pomo.
Lo llevó a sus labios.
Bebió.
Y entonces…
¡PFFFFF!
Escupió el contenido con una fuerza tan absurda que parecía una fuente romana.
El chorro le cayó directo al pobre gordito odioso de la clase de matemáticas, que lo miró como si lo hubiera maldecido en latín.
Y como si fuera poco, MinJun se agarró la garganta, se arqueó como un gato furioso y salió corriendo de la cafetería con cara de “me voy a desmayar entre el vómito y el trauma”.
SangHo y yo casi nos desmayamos de la risa.
—¿Salió por la nariz? —preguntó él, llorando.
—¡Sí, y creo que también por las orejas!
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Narra MinJun:
Nunca confíen en el silencio de Ami.
El día que no hace un comentario egocéntrico o una entrada dramática…
algo trama.
Ese día llegó tarde como siempre, y caminaba con ese trote apurado de “¡ay, que no me vea el profe!”.
Pero yo ya tenía algo planeado.
Me acomodé en mi asiento.
Medí el tiempo.
Conté sus pasos.
Y justo cuando pasó por mi lado…
Puse el pie.
Nada más.
Y como era de esperar, Ami tropezó y cayó de boca al suelo con tanta fuerza que hizo eco.
Parecía una escena de comedia japonesa.
La risa del salón fue automática.
—¡Pareciste una cucaracha en cámara lenta! —gritó alguien.
¿Cruel?
Tal vez.
¿Justificado?
Definitivamente.
Porque después de la experiencia casi-mortal con leche radioactiva en mi pomo, esto fue lo mínimo.
Y no se preocupen…
Esto apenas comienza.
Ella no sabe lo que se viene.
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Tu Aroma <En Proceso>
RomanceDicen que el amor verdadero huele a flores, a calma, a hogar. El de ellos... huele a sangre. Ella no es una vampiresa cualquiera. Es un arma, un secreto andante, una enemiga pública con el alma rota y las manos manchadas. Y él... es humano. Inocente...
