Cap#3 "Ese aroma me va a matar... pero que muerte tan rica"

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—¿¡Estás tonta o qué!? —espetó el tipo, mirando su ropa empapada mientras intentaba, en vano, quitarse las manchas que yo le había causado.

Lo gracioso es que iba a disculparme.
Sí, lo juro.
Aunque soy narcisista, engreída, egocéntrica y superior a la media, también sé reconocer cuando cometo un error. Pero él cometió el peor de todos: insultarme.
Y con eso, cualquier intento de pedir perdón fue lanzado directamente al basurero emocional.

—Eso mismo digo yo. ¿¡Que no ves por dónde caminas!? —le respondí usando el mismo tono ridículo que usó conmigo.

—Te estás metiendo con la persona equivocada, nuevita… —me advirtió, dando un paso hacia mí.

<Ay, por favor. ¿Este humano básico cree que me va a intimidar con actitud de machito de secundaria?>

—Lo mismo digo —contesté con una sonrisa arrogante—. No tienes ni idea de con quién estás hablando.

Lo hice a un lado, dispuesta a ignorarlo y volver a servirme la comida. No iba a perder más tiempo con alguien tan irrelevante.
Pero, justo cuando pasaba a su lado, me tomó de la muñeca con fuerza, obligándome a retroceder un par de pasos.

—Discúlpate. Ahora. —me exigió entre dientes.

<¿Cómo se atreve a tocarme esta pulga con complejo de gorila?>

—No te tengo miedo —le dije mientras le quitaba la mano de un manotazo—. Y sinceramente, no veo por qué tendría que disculparme.

—A ver si me tienes miedo después de esto…

Alzó la mano, claramente dispuesto a pegarme. No sé quién le dio permiso a este microbio para pensar que podía levantarme la mano. Justo cuando me preparaba para detenerlo, alguien se adelantó y le dio un golpe que lo mandó directo al suelo.

—¿No te enseñaron, Sehun, que a las mujeres no se les pega? —dijo MinJun con una sonrisa irónica en los labios.

—¡Vete a la mierda, MinJun! —soltó Sehun, escupiendo sangre mientras se alejaba con la dignidad arrastrando por el suelo.

Yo, por mi parte, solo quería comer, pero otra interrupción se cruzó en mi camino.

<¿¡Será que algún día podré almorzar en paz en esta miserable escuela!?>

Me di la vuelta con el humor de los mil demonios, lista para lanzar una andanada de insultos… hasta que vi quién era.

—¿Y a ti no te enseñaron a decir gracias? —me dijo MinJun, con una sonrisa leve pero molesta.

<...Ese maldito aroma otra vez.>

—¿Y a ti no te enseñaron a hacer las cosas desinteresadamente? —le respondí con la misma falsa sonrisa—. Además, no tengo por qué agradecerte nada. Yo podía sola.

Me encogí de hombros con total descaro.

—Qué malagradecida. Haces que me cuestione el haberte salvado el trasero.

—Sí, sí, lo que tú digas —respondí con desgana—. De todas formas, no te pedí que me ayudaras.

Narrador: MinJun

Estaba comiendo con SangHo cuando la vi.

—¿¡Esa no es Ami!? —preguntó, señalándola con el tenedor.

—¿Y qué si lo es? —gruñí, ya harto de escuchar hablar de ella.

. “Ami es tan linda”
. “Se ve tan hermosa”
. “Dicen que viene de Canadá”
. “¿Tendrá novio?”

Ami por aquí, Ami por allá.
Ami esto, Ami lo otro.
Yo ya estaba harto de Ami… y ni siquiera la conocía.

—Por Dios, qué amargado eres —se quejó SangHo.

La verdad, tengo que admitirlo: es bonita.
Tiene unos ojos raros, de esos que parecen mirar a través de ti. Y esa actitud de "soy mejor que tú"… lamentablemente le queda bien.

Justo cuando se giró, la vi chocar con Sehun y tirarle toda la comida encima.
Me reí internamente. No soporto a Sehun, así que la escena fue arte para mí.

SangHo se levantó para ayudarla, pero lo detuve.

—Yo me encargo.

Me abrí paso entre los chismosos que se habían reunido. Vi que Sehun levantaba la mano para pegarle y no lo dudé: le metí un puñetazo directo en la mandíbula.
Cayó como piedra.

Cuando me giré hacia Ami, pensé que lo mínimo que haría era darme las gracias.
Spoiler: no lo hizo.

Ni una palabra. Ni un gesto. Nada.

Qué fastidio de niña creída.

Desde que la vi en el salón no me cayó bien, y ahora tenía motivos de sobra para que me cayera peor.

—¿Por qué eres así con ella? —preguntó SangHo en cuanto regresé a la mesa.

—Porque no soporto a las niñas que se creen que, por ser bonitas, el mundo tiene que girar a sus pies —chasqueé la lengua.

—O sea, admites que es bonita —dijo él, codéandome con su sonrisa cuadrada de siempre.

Rodé los ojos.

—Yo no dije eso.

—Sí lo dijiste, hyung.

—¡Lo que sea!

Narrador: Ami

Después de que sonó el timbre indicando que la hora de descanso había terminado, me dirigí al aula...
Bueno, eso creía.

No sé cómo ni cuándo, pero terminé subiendo unas escaleras solitarias.
<¿Dónde rayos estoy? ¿Me perdí?>

Subí hasta llegar a la azotea. Pensé en regresar, pero algo —o mejor dicho, alguien— llamó mi atención.

Él.

Piel pálida. Postura relajada. Mirada desafiante.
Y ese maldito aroma.

Ni siquiera yo tengo la piel tan clara. Me quedé congelada, contemplándolo.

Nuestros ojos se encontraron.
Maldita sea.

—Vaya, vaya... parece que alguien se saltó clases —dijo con burla.

—¿Y tú qué? —arqueé una ceja—. No te veo exactamente dentro de un salón.

—No tenía ganas —se encogió de hombros, como si nada le importara—. Ven.

Hizo un leve gesto con la mano, indicándome que me acercara.
Dudé.

No había almorzado. Tenía hambre.
Y con ese olor...

Pero me acerqué igual. Porque soy terca. Porque estoy mal. Porque, honestamente, ya me daba igual todo.

Me paré a su lado.

Y fue entonces cuando mi autocontrol decidió irse de vacaciones a Hawái.

Ese olor. Ese maldito aroma.
Me desestabilizaba. Me envenenaba. Me llamaba.
Me empujaba al borde de algo peligroso y placentero.

Y sin pensar, sin medir, sin analizar…

Lo besé.

No lo ataqué.
No lo empujé.
Lo besé.

Me perdí en el sabor de sus labios, esos que había estado mirando disimuladamente mientras me sermoneaba en la cafetería.

Todo por ese aroma.
Su aroma.

Tu Aroma &lt;En Proceso&gt;Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora