Broma 4

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Capítulo Extra – Guerra de Bromas: Nivel Capilar

(Donde los mechones vuelan y la venganza se perfila con tijeras)

Narra MinJun:

Durante días estuve pensando en cómo vengarme.
Sí, todavía me acuerdo del almuerzo arruinado por leche podrida.
Mi estómago también.

Y entonces…
una luz divina me iluminó.

Su cabello.
¡El maldito cabello de Ami!

Perfecto, brillante, sedoso, largo, liso.
Lo cuida más que a su vida.
He escuchado cómo lo cepilla en clase, como si fuera una princesa animada.

—Hoy… hoy Ami se va a cortar el pelo. —Reí entre dientes.

No mucho.
Solo un mechoncito.
Uno estratégico.
Pero que le arruine toda la estética.

Aproveché la hora del recreo.
Ella no estaba en el salón.
Tenía clase de arte (o eso decía, capaz andaba mirándose en un espejo de mano gigante, como siempre).

Entré.
Busqué su silla.
Esperé.

Y ahí lo hice:
pegué cuidadosamente un enorme chicle de menta en el respaldo, justo en la zona donde su cabello caía por detrás cuando se sentaba.

Me sentí como un genio malvado.
El Joker de la guerra escolar.
Con sabor mentolado.

Me fui con las manos limpias…
y el alma negra.

---

Narra Ami:

Hoy fue un día normal…
hasta que levanté la cabeza del pupitre y noté algo raro.

Algo pegajoso.
Algo repugnante.
Algo que olía a menta y a traición.

Un chicle.
En mi cabello.

—¿¡QUÉ DEMONIOS!? —grité al tocarlo.

Estaba completamente pegado.
Incrustado.
Fusionado a mi preciosa cabellera como si fueran uno solo.

Corrí al baño.
Tiré de él.
Intenté con agua, jabón, odio.

Nada funcionó.

Tuve que hacer lo impensable.

Cortarme un mechón.
Con mis propias manos.
Yo. Ami.
La de la melena legendaria.

SangHo se me quedó mirando horrorizado cuando salí del baño con un mechón menos y un aura de ira homicida.

—¿Qué te pasó?

—MinJun.
Eso me pasó.
Él quiere jugar con fuego…

Va a conocer el infierno.

---

Narra Ami (más tarde, con voz de villana):

Ahora sí.
Se acabó la diplomacia.

Tae y yo hemos comenzado la planificación de la broma maestra.

Algo relacionado con el pelo.
Por supuesto.
Ese mechón mío exige venganza.

—Vamos a esperar —le dije a Tae—. Nada de actuar impulsivamente. Deja que baje la guardia.

—¿Me estás diciendo que no vamos a hacer nada esta semana?

—Exacto. Ni una broma. Ni una burla. Vamos a fingir paz.

—¿Y mientras tanto?

—Mientras tanto…
le preparamos el castigo perfecto.

El silencio es nuestra mejor arma.
La calma antes del shampoo…

Digo, antes del próximo ataque. 😇

Tu Aroma <En Proceso>Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora