Voz y música

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"TOC TOC"

-Adelante.-dijo Shiro alzando la mirada hacia la puerta. Aun se ponía algo nervioso cuando Keith llegaba por las tardes a su despacho. 

Aunque habían pasado ya tres semanas desde su primer encuentro sexual, ya se habían hecho un habitual en su día a día. 

-Buenas tardes -Keith entró sonriente por la puerta y dejó su mochila en el sofá.- Qué frío hace. -se quitó el abrigo y miró hacia Shiro que lo miraba por encima de unas gafas de lectura que le daban un toque brutalmente sexy.  

-Bueno, pronto será Navidad.-sonrió el mayor que se quitó las gafas dejándolas en la mesa y se levantó para apoyarse en esta de pie. Keith captó el mensaje, se acercó a él y se puso de puntillas para darle un beso rápido. -Mmm...-observó como el pelinegro se alejaba de él quitándose la bufanda y el gorro. Eso había sido demasiado corto.

-Tengo que estudiar.-le guiñó un ojo.- Tendremos que dejar los juegos para más tarde. -su mirada pícara había captado las intenciones de su tutor.

Shiro sonrió y preparó café en la pequeña mesita que tenía en una esquina del despacho mientras el chico se acomodaba en el sofá con los apuntes .

-¿Qué estudias hoy?-dijo apoyándose en el respaldo tras el chico para juguetear con el pelo de su cuello. Después le tendió una taza negra que hacía juego con las uñas de Keith.

-Bioquímica.-sonrió con su taza de café entre las manos.

Aprovechaba para ir mas días con la excusa de poder estudiar allí en vez de en la biblioteca. El sexo era una buena recompensa por memorizar nuevos temas. Además rara vez tenía verdadera intimidad en su cuarto, Lance solía traer chicas al piso y por alguna razón incluso cuando estaban sólos todo era aun algo extaño, haciendo que Keith no llegara a concentrarse bien. Su relación estaba mejor que antes, pero era complicado.

Shiro y Keith solían esconderse en salas que siempre estaban vacías o en el despacho de Shiro cuando no había gente en la sala de reuniones que tenía al lado. Aunque la mayoría de los polvos eran rápidos, cuando podían recrearse y tener más de cinco minutos era la gloria. Keith se excitaba mucho con el cuerpo de Shiro, y los orgasmos que le regalaba eran tan buenos que le dejaban sordo. 

Aun con todo, Keith echaba en falta algo más. Tenía entendido que era una relación meramente sexual, pero a veces se sentía algo de lado cuando sólo quedaban para tener cinco minutos de sexo antes de que Shiro se subiera los pantalones y se marchara dejándolo atrás. 

-Oye.-Keith se giró hacia él.- Se que a lo mejor es... pronto o algo pero... podríamos quedar algún día fuera del hospital. No se, para hablar o algo. Conocernos más. 

-¿Quedar?-arqueó la ceja. 

-Osea, no pienses que es una cita ni mucho menos.-se puso nervioso por su expresión. Tal vez había sido una mala idea comentarlo.- pero podemos ir a tu casa y tener sexo en una cama de verdad. No te equivoques, los polvos esporáditos y rápidos me encantan, pero me apetece no sentirme tan...  no se ni como decirlo. -dijo pensando en el término sinónimo para "culo portátil".

-Yo... vivo con mi hermana... -dejó el boli en la mesa.- y... mi familia no sabe nada de esto. Así que prefiero que siga así. Aquí nos lo pasamos bien. Se que eres un chico jóven, pero en mi edad las cosas son distintas. Además, se supone que te tutelo. No quiero problemas.

Keith miró al suelo. No habían definido del todo las bases de aquella relación, era algo confuso saber qué proponer o qué no, pero cada vez le apetecía más quedar con Shiro a hacer algo diferente.

-Es sólo que... me gustaría poder tener sexo y no tener que vestirme corriendo por si viene alguien. -suspiró.- a veces me siento un poco... raro haciendo eso. Me encanta hacerlo contigo, pero no se...-volvió la vista a sus apuntes.- tal vez deberíamos bajar el ritmo y hacerlo cuando supiésemos que tenemos algo de tiempo. 

BLESSED [Klance]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora