Animal de fondo

4.3K 364 433
                                        

Keith se abrazó al torso de Shiro y cerró los ojos. Era tan tarde que el sueño se apoderaba de él. Dos polvos en un día sumado a lo mucho que madrugaba lo había dejado exhausto.

-Gracias por venir...-jugueteó con su cabello. - La verdad es que estaba muy solo sin ti.

El pelinegro abrió los ojos y lo miró con dulzura. Poder estar con él de una forma así de cariñosa le gustaba. Shiro le transmitía algo que, sin saber lo que era, no quería dejar de sentir. El mayor le acarició la mejilla y cerró los ojos de nuevo para relajarse.

-Duerme un rato antes de irte, estarás cansado. -se incorporó.- Yo tengo que pasar consultas.

-E-espera...-Keith se agarró a su brazo y lo miró algo desolado.- ¿No puedes quedarte cinco minutos?

-Ah... esta bien.-se volvió a la calidez de su abrazo.- Sólo cinco minutos.

- Si, si... -buscó su pecho para volver a acurrucarse en él y descansar.

La vuelta a casa fue fría y solitaria. Sólo unas tenues luces que emitían las farolas lo acompañaban en su travesía. La nieve caía sobre su gorro y le refrescaba el rostro. Ni un coche, ni un alma. En verdad era relajante ver la ciudad así. Estaba deseando llegar a casa para caer sobre la cama dormir las pocas horas que quedasen hasta su turno.

Abrió la puerta con cuidado para no despertar a Lance. Se quitó el abrigo y el gorro para dejarlos sobre el mueble del ordenador y se quitó las botas. No podía encender la luz para buscar su pijama, por lo que se quitó los pantalones y se metió en la cama. Se tapó hasta la nariz para entrar en calor y puso el móvil a cargar en la encimera.

Lance oyó el ruido de la puerta cuando entró. Pudo ver que eran las tres de la mañana en el reloj digital que tenía Keith puesto en el portátil. Era muy, muy tarde. Estuvo a punto de preguntar, pero era algo que no le incumbía. Keith y él no eran amigos, ni nada. Hasta parecía que se preocupaba o algo. Cerró los ojos y siguió durmiendo.

----------------------------------------------------------------------------------------------------------------

El día del proyecto de Lance llegó. Keith había pedido permiso para faltar al hospital aquel día, así no tendría que ir con prisa.

-¿Llevas todo?-dijo Keith desde la puerta esperando a Lance. Tenían que ir antes de comer para preparar todo, la pintura eran un mínimo de cuatro horas.

-Si, no hagas de madre.-dijo Lance cogiendo su maletín y la mochila.

Se le veía algo nervioso, estaba claro que lo que se jugaba aquel día era importante para él.

En el camino, Keith intentó calmar la tensión de su compañero.

-Oye, ya que me enteré el otro día que tocabas la guitarra. ¿Tienes alguna otra habilidad secreta?-lo miró.

-Muchas.-dijo de forma sarcástica. Keith puso los ojos en blanco.

-Ya me entiendes, idiota.

-Pues... la verdad es que no se. Tampoco me parece una gran habilidad tocar la guitarra y cantar un poco.

-A mí si me lo parece.-sonrió.- Yo no puedo hacerlo.

-Keith, tú no estas a mi nivel.-dijo sonriendo. Keith dejó escapar una sonrisa burlona, los comentarios de Lance ya no le afectaban en absoluto.

Cuando llegaron a la sala en la que lo pintaría, Lance extendió su material a lo largo de una enorme mesa que había pedido con antelación. Keith se sentó en una esquina de ésta y comenzó a escudriñar algunos botes y a tocar las puntas de los pinceles del moreno para ver cuál era más suave.

BLESSED [Klance]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora