Mar en calma

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-¡¡Keith!!

Lance salió corriendo tras el pelinegro. El chico corría muy deprisa, era difícil seguirlo. Por fin pudo ver como se paraba una calle más adelante, así que dio un acelerón para poder llegar hasta él.

-¡Chaval, aparta!-gritó un hombre empujando a Keith cuando este se echó hacia atrás desorientado.

Se llevó las manos al pecho y ahogó un grito, la gente lo miraba de forma extraña y se apartaba de él. Sentía como si lo mirasen con asco, tal vez creían que estaba borracho. No tenía tiempo ni para pensar en la imagen que estaba dando, tampoco era consciente de dónde estaba, quería gritar, arañarse los brazos y golpear todo a su alrededor. Otro hombre que pasó a su lado le dio un golpe en la espalda para apartarlo haciendo que se le escapara un sollozo disgustado.

Segundos después comenzó a oír como alguien gritaba su nombre. Alzó la mirada y con algo de dificultad divisó a alguien que se acercaba hacia el corriendo. ¿Lance? No. No quería verlo. No podía lidiar ahora con burlas sobre la situación, que sin duda sería merecidas. Había sido un idiota.

Keith se dio media vuelta para huir de Lance, y en cuanto lo hizo su pie resbaló con el bordillo de la acera haciéndole perder el equilibrio.

-¡¡¡KEITH!!!

Lance corrió al ver como el pelinegro ponía un pie en la calzada mientras los coches estaban en marcha. Un coche negro pitó al verlo y trató de frenar antes de impactar con Keith.

Pero Lance tiró del jersey del chico unas milesimas de segundo antes apartándolo de la trayectoria. Keith cerró los ojos con fuerza asustado y dejó que Lance lo abrazara contra él.

-¡¡Pero en qué estas pensando, idiota!!- le regañó sin soltarlo. Por un segundo había pensado que aquel coche le daba. - ¡¡Maldita sea, no vuelvas a irte así!!

Keith no dijo nada. El susto lo habia dejado mudo. Se agarró a Lance y se quedó quieto unos instantes antes de romper a llorar otra vez.

-Keith...-Lance le acarició el pelo y colocó su mano sobre su cabeza para tratar de hacerle sentir más seguro.- Lo siento mucho... -le tembló la voz.

Al oír como Keith sollozaba en sus brazos, su alma se quebró. Trató de alzar la mirada hacia arriba para que se re-absorbieran las lagrimas que estaban a punto de caer por sus mejillas. No podía echarse a llorar, eso no ayudaría.

Trató de calmar a Keith acariciándolo y sosteniéndolo en sus brazos con fuerza. Se sentía bastante inútil viéndolo llorar. No era justo, nada de esto lo era. Cada vez que pensaba en escenas de días anteriores en las que Keith hablaba emocionado de su relación con Shiro le costaba más contener las lágrimas.

-Oye...Keith... vamos a otro sitio...-susurró al ver la gente comenzaba a mirarlos en la calle.

Keith asintió y se soltó de Lance frotándose los ojos. Cuando el moreno vio su rostro se mordió la lengua para tratar de mantenerse firme. Podía notar lo desencajado que estaba, sus ojos violetas se veían sombríos, como si una tormenta los estuviera castigando. Se habían hinchado sus parpados, y sus mejillas estaban rojas de tanto llorar.

Sin saber por qué, Lance pasó un brazo alrededor de sus hombros y lo pegó a él mientras andaban. Keith apoyó suavemente la cabeza sobre su hombro y cerró los ojos dejándose guiar por él.

No hablaron, cualquier cosa que pudiera decir Lance estaba fuera de lugar y se quedaba corto. Nada podría calmar el dolor que Keith estaba sintiendo. Es cierto, tal vez no era el más indicado para calmarlo, pero si era alguien que Keith necesitaba tener a su lado.

BLESSED [Klance]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora