Caben... ¿tres?

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-Aah~ -bostezó Keith mientras daba vueltas a su batido de chocolate con la pajita.

-¿Te aburro?-dijo Matt riendo un poco al verlo.

-N-no, en absoluto.-dijo nervioso al oírle, dando un pequeño brinco en el asiento.- es sólo que estoy cansado y ... -suspiró.- no es nada, de verdad. Perdona.

-No pidas perdón, sólo quería molestarte.-dijo antes de pedir un trozo de tarta a la camarera. Sabía que Keith no tenía mucho dinero, pero con su sueldo quería invitarlo a una merienda en condiciones.- ¿Qué ha sido de ti estos meses?

-Pues... Poca cosa. -dijo encogiéndose de hombros. Era mentira , había pasado tanto y todo tan vergonzoso que no sabía como hablar de algo así. Pero no iba a abrumar a ese chico.

-¿Echas en falta a Shiro?-dijo afilando un poco la mirada para leer su expresión, como si buscara alguna clase de pista en su rostro.

-¡No, claro que no!-dijo saltando en su sitio y manchándose de nata la camiseta al soltar la cuchara de golpe.- Osea...

-Esta bien...-dijo ayudándole a limpiarse con una servilleta.- sabes... Cuando me trasladó supuse que era por algo... -dijo dejándolo caer. Con cuidado le ayudó a retirar los pegotes de nata.- ¿Estás bien?-dijo ahora con voz más seria, mirándole a los ojos.

Keith lo miró unos segundos a los ojos antes de desviar la vista y asentir. Era como si Matt supiera que había pasado.

-Ahora sí.-dijo sincero , chupando la cuchara.- sobre eso yo...

-Si estás bien no hace falta que digas más.-dijo haciéndole una suave caricia en la mano de forma dulce.- me alegro de ello, de verdad.

Matt se dio cuenta desde el principio que había algo extraño entre esos dos. Obviamente no se esperaba ni la mitad de lo que había ocurrido, pero si algo. Lo único que le importaba era que Keith estuviera bien.

-Eres genial, Matt.-dijo Keith con sinceridad, moviéndose a darle un pequeño abrazo que fue correspondido de igual forma.

El camarero interrumpió su abrazo de la forma más dulce, dejando dos trozos de tarta en la mesa. Ambos sonrieron y atacaron su porción con ganas. Estaba delicioso. La conversación a partir de ahí comenzó a fluir de forma sencilla, ambos estaban muy cómodos.

-... Por lo demás, estudiando y con ganas de volver a casa cuando acabe el curso. Me apetece mucho ver a mis padres...-dijo sonriendo.- Además apenas me quedan ya turnos en la cafetería.

-Entonces tendrás también la fiesta de fin de curso en la residencia.-dijo recordando aquellos tiempos.- que envidia. Las de antes de verano son las mejores, hace buen tiempo, no hay que volver a clase...-dijo con melancolía.

-Bueno... Quería ir, pero dudo que lo haga ya.-dijo volviendo a deprimirse al recordarlo. Matt había sacado un dardo y había disparado justo a su pequeña herida.

-¿Qué? ¿Por qué? Tienes que ir, siempre lo pasas bien.-dijo apenado cuando lo escuchó.

-No ... No quiero ir sólo.-dijo sincero.- iba a pedírselo alguien pero... Él ya va con una chica.-dijo cruzando los brazos en la mesa y dejando su barbilla sobre éstos, mirando el vaso de batido decaído.

-Keith...-susurró el nombre de su amigo cuando lo vio tan triste.- ¿Él te gusta?

Keith notó como su corazón se paraba y el aire de sus pulmones huía de su cuerpo. ¿Qué? ¿Cómo que si le gustaba? Un millón de ideas y momento se cruzaron por su cabeza. Todos aquellos besos, las caricias... Todos los abrazos. ¿Había llegado a sentir algo por Lance, aún si juró que no lo haría?

BLESSED [Klance]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora