Las citas son para las películas

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Oía el bombeo de su corazón como un ruido sordo que le daba dolor de cabeza. Habían sido 30 segundos tan intensos que apenas podía recordar con claridad. Todo había pasado muy rápido.

Lance permanecía callado, pegado a su espalda y con su miembro aun en el interior de Keith. Sus ojos estaban cerrados, parecía estar mareado. El pelinegro se encontraba igual de desorientado, pero ahora con la mente fría las cosas parecían diferentes. ¿Que demonios acababa de suceder?

Fue a decir algo, pero Lance se movió lentamente saliendo de él y sin decir nada fue hasta su cama dejándose caer en esta como un peso muerto.

-Lance...-lo llamó el pelinegro que observó su hombro en el espejo. Se veían las marcas de sus dientes en morado rodeando un gran roncho rojo.

Lance no le contestó. Se llevó las manos a la cara y se la tapó. No parecía muy cómodo ni contento con aquello. En realidad, Keith tampoco lo estaba.

-¡Keith, traéme la camisa por favor!- se oyó desde el interior del baño.

Shiro. Mierda. MIERDA. Se le había olvidado por completo que Shiro aun estaba alli, duchandose y sin darse cuenta de lo que acababa de suceder mientras tanto. La culpa comenzó a inundarlo. Había sido un idiota por ceder al fuego de Lance. Llevaba varias semanas intentando acercarse más a Shiro, y ahora acababa de engañarlo, jodiéndolo todo.

-V-voy.-le tembló la voz.

Buscó su camiseta para taparse el hombro y unos calzoncillos limpios. Después fue hasta la puerta del baño y le pasó la camisa por una rendija. Una vez cerranda la puerta, se giró.

-¡Por qué lo has hecho!-le gritó a Lance. Como no recibió respuesta, se acercó a él y lo sacudió con un cojín.-¡Respóndeme, maldita sea!

-Yo...-Lance seguía tapandose la cara. Si Keith no lo entendía, Lance menos.- Yo... lo siento...

Fue lo único que pudo decir.

Los ojos de Keith se llenaron de lágrimas. Tampoco podía echarle a él toda la culpa, había aceptado el acto sexual, aunque bajo algo de presión. Aquello no le quitaría la culpa de nada.

-Mierda...-Keith ahogó un pequeño sollozo. Unas lágrimas perdidas cayeron por su mejilla. Lance lo miró entre sus dedos al oir el casi llanto. -Joder... ¡Joder!-golpeó la pared con el puño. La había cagado pero bien.

¿Cómo podía ahora pretender que Shiro lo viese como algo más que un culo bonito? Si tan sólo pudiera volver atrás en el tiempo unos minutos...

Lance no podía creer tampoco lo sucedido. Se sentía perdido, aquel impulso había sido tan profundo que incluso se había asustado de las ganas que tenía de tomar a Keith de la forma más rápida y brusca posible. Nunca , en la vida había pensado en follarse a un tío. Aquello estaba mal, muy mal. Si alguien se enteraba de aquello, sería su fin. Si sus padres... no... si su padre se enteraba, sin duda lo mataría. Prefería cualquier cosa antes que un maricón en casa.

Pero no era gay. Al menos eso creía. Los demás hombres le daban igual. Simplemente la convivencia con Keith y haber hablado de su vida sexual le habían despertado aquel sentimiento de curiosidad. Debía ser eso, era la única explicación racional. Había cedido demasiado espacio a Keith en su vida últimamente, no debería haber sido así.

-Bueno Keith. -dijo Shiro saliendo del baño.- me voy ya. Nos vemos luego.

-Hasta luego.-trató de contenerse y aparentar estar normal.

-¿Te encuentras bien?

Mierda.

-Ehhh... si, ¿po-por qué lo dices?

BLESSED [Klance]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora