Néctar

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-Ah.... -suspiró Lance al notar como la boca de Keith lo abarcaba al completo. Desde aquella vez no se había podido quitar de la cabeza aquella sensación.

Era como cuando probabas una comida exquisita y esperabas de nuevo para poder probarla. Todo te sabía mal en comparación con aquella delicia. Pues eso le pasaba ahora con las bocas de las chicas.

Keith tenía algo especial, una picaresca y habilidad con la lengua que le hacia estremecerse. Sabía perfectamente que ritmo llevar en cada momento, adaptándose a los caprichos y deseos de Lance.

Poco a poco fue siendo más consciente de lo que estaba ocurriendo. Lance volvió a la tierra durante unos segundos. Observó a Keith y fue a retirarse de inmediato, pero entonces los ojos violetas del chico se abrieron y se fijaron en los suyos. Se tuvo que morder el labio y apartar la vista de él. ¿Qué diablos estaba haciendo? ¡No era gay, en absoluto! Era... era sólo porque lo hacia bien, pero no le atraía ni nada parecido. Dos hombres no debían estar juntos, era antinatural, su padre siempre se lo había dicho.

El pelinegro lamió de lado su miembro y arañó con suavidad los muslos firmes de Lance. Sintió como el moreno empujaba su rostro contra su miembro, así que abrió la boca y dejó que entrara entero dentro de él. Sintió una arcada al abarcarlo, pero aguantó y siguió tomando todo lo que le daba Lance. Aquello lo impresionó, las chica solían quejarse cuando hacia eso sin avisar. Metió sus dedos entre el cabello que caía por la nuca de Keith y comenzó a mover la cadera delante y atrás para follarle la boca.

Keith apretó los labios y puso en marcha su lengua. Cada vez que entraba la apretaba contra la parte de abajo de su miembro provocándole gemidos suaves que sin duda estaba tratando de contener. Sin poder evitarlo, Keith bajó su mano derecha de las bellas pantorrillas de Lance y se desabrochó el pantalón, sacando su miembro y procediendo a masturbarse al mismo ritmo que el moreno le daba las estocadas en la boca.

Su mano izquierda agarró la nalga de Lance, que estuvo a punto de quejarse y hacerle apartar su mano de su culo, pero al sentir cierta presión de sus dedos agarrándolo decidió que tampoco se sentía tan mal. Sin soltar el pelo de Keith, aceleró su cadera para superar el clímax y viajar al mundo del placer. Su semen cayó en la boca del chico, y sintió como casi a la vez el de Keith salpicaba sus nalgas desnudas.

-¿Te gusta?-susurró Lance al ver como Keith relamía cada gota.- deja que vea...-lo tomó con una mano de los carrillos y le hizo abrir la boca para que le enseñara su esencia en ella. Lance sonrió satisfecho al ver como jugueteaba con ella con la lengua.

Se levantó de su posición y con la toalla se limpió el trasero del semen de Keith. Tomó la última calada al porro y se fue silencioso a su cama para caer rendido en esta.

Keith no entendía muy bien qué acababa de pasar. Se sentía desinhibido por el efecto de la marihuana. Lo que acababa de hacer estaba mal, muy mal, pero a la vez quería hacerlo una y otra vez. Lance le gustaba, obviamente de forma física, el chaval no era nada agradable pero tenía un cuerpo hermoso, un pene grande y un color de piel como el caramelo que le volvían loco.

No era justo que un chico tan estúpido fuera tan guapo, el universo era cruel haciendo aquella combinación. Al final solo ganaría ser su marioneta sexual, y conocía esa sensación. No quería que se volvieran a aprovechar de él, era doloroso.

-Ay... mierda...-susurró llevándose las manos a la cara. Cerró con fuerza los ojos y trató de no llorar, que era por alguna razón lo que le pedía su cuerpo. Pero no lo haría.

Al salir del baño encontró el cadaver de Lance durmiendo a pierna suelta. No quería ni imaginar lo que pasaría cuando se le acabase el colocón.

BLESSED [Klance]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora