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-¡Es fácil!- lanzó al borde de perder la paciencia.
Después de almorzar, Hunter me había dicho que me iba a ayudar a entender algunos temas para el examen.
-¡No es fácil!- solté frustrada.
-Lo es.- cerró los ojos agarrando el puente de su nariz.
-¿Para qué me ofreces tu ayuda si ni siquiera me vas a tener paciencia?- chillé y me levanté con la intención de correr la silla para atrás pero al momento de querer hacerlo, me di cuenta que la silla mía estaba trabada con una las patas de la silla de él.
-Muévete.
-¿A dónde quieres que me mueva?-alzó las cejas burlón.
-¡Hunter!
Cuando finalmente pude salir de su lado y comencé a caminar hacia el armario para sacar el uniforme de clases que tenía que usar al otro día, oí un silbido de su parte.
Giré y el maldito me estaba mirando el trasero.
-¡Ey!
Una sonrisa torció la comisura de sus labios.- ¿Qué?- preguntó levantando la mirada hacia mis ojos y ahí fue cuando noté el brillo burlón que encendió en sus ojos.
Lo miré con los ojos entrecerrados, negué con la cabeza y giré para seguir con lo tenía planeado hacer.
En el momento en que agarré la percha junto al uniforme, sentí las manos de Hunter posarse en mi cintura.
Me di la vuelta y nuestros ojos se encontraron.
-¿Te enojaste?-preguntó y me besó el cuello.
De repente mi cuerpo se acaloró por su cercanía.
-Si me tengo que enojar cada vez que te veo mirar mi trasero estaría todo el jodido día enfurecida.-ladeé la cabeza.
Su sonrisa se agrandó y casi pude ver la mirada de diversión en su estúpido rostro.
Cuando su mano cálida se deslizó bajo mi blusa, empujé su pecho con mi dedo.-Estás invadiendo mi espacio personal.
-¿No quieres que lo invada?- su sonrisa se llenó de maldad.
Sonrojada, aparté la mirada unos segundos para luego darle una última mirada e ir hacia el escritorio.
-Espera.-llevó nuevamente mi cuerpo cerca del suyo.- ¿quieres dormir la siesta conmigo?-preguntó, dándome una mirada inocente.
Su pregunta y la forma en que la hizo me causaron tanta ternura que no pude evitar sentir la sonrisa que se había formado en mis labios y decirle que sí.
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Cuando desperté, Hunter aún seguía durmiendo.
A penas me levanté de la cama y fui hacia la ventana a correr la cortina, me di cuenta que ya había oscurecido. Desvié la mirada hacia el reloj de la pared, y dentro de poco teníamos que bajar al comedor para la cena así que me apresuré a darme una ducha rápida.
Pensé que al salir del baño, Hunter ya se abría despertado.
Pero no.
Seguía durmiendo boca abajo.
En el trayecto del baño a la cama, me terminé de hacer una coleta alta en el cabello y con una sonrisa, me tumbé encima de él provocando un gruñido de su parte.
Pocos segundos después, giró de modo que quedemos de costado pero en el intento de poder acomodarme bien, Hunter tomó mi cintura tirándome hacia arriba de su cuerpo lo que provocó que inmediatamente me sonrojara.
-Me encanta cuando te sonrojas.- dijo con voz ronca.
Rodé los ojos.-Ya casi suena el timbre para ir a cenar.-cambié de tema.
-¿Y? - preguntó cerca de mi rostro y soltó una suave carcajada.
Bufé.- ¿Qué es tan gracioso?
-¿Por qué te pones nerviosa?
-No estoy nerviosa.- respondí rápidamente.
-¿Cuántos chicos se te acercaron así?.- su rostro se acercó aún más provocando que sus labios estén a escasos centímetros de los míos.
Sólo él.
-Muchos.- respondí contradiciendo mis pensamientos.
-¿Si?- preguntó en voz baja.
-Si y basta.- murmuré.
No me dio tiempo ni siquiera parpadear que ya sentí sus labios sobre los míos.