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Maratón 1/4
Después de tanto esperar, aprobé el examen.
La felicidad que tenía era inmensa, pensé que realmente no iba a aprobar ese maldito examen.
-¡Vamos a poder ir al campamento!- Amber hizo un pequeño baile en su lugar.
Cuando unos estudiantes nos miraron entre confusos y con mala cara, sentí mis mejillas sonrojarse por tener tanta atención puesta sobre nosotras.
Inmediatamente hice una mueca al instante que eché un vistazo en el reloj alrededor de mi muñeca. En menos de diez minutos iba a comenzar el comunicado de la directora y nosotras seguíamos aquí.- ¡Se nos hace tarde!.- casi chillé mostrándole la hora a Amber.
No tuve tiempo de acomodarme bien el bolso sobre mi hombro, que Amber agarró mi brazo para salgamos corriendo hacia el aula.
Agitadas pudimos llegar a tiempo. Ya estaban casi todos los asientos ocupados por los estudiantes y diablos, no encontrábamos ninguno libre.
Después de tener que salir de allí y buscar sillas en otra aula, ingresamos de nuevo al mismo tiempo que ingresaba la directora.
A penas nos miró, ambas le sonreímos a lo que ella hizo lo mismo pero cuando la perdimos de vista, rápidamente soltamos un suspiro.
La directora siempre se mostraba sonriente pero esta vez no fue tan así. Todo respondía a las malas calificaciones de la mayoría de los alumnos y a las malas actitudes de ciertos estudiantes. A pesar de todo eso, habló sobre el tema respecto campamento. Esta vez tuvieron que reducir y distribuir los grupos nuevamente debido a la minoría. Después de darnos las pautas sobre el campamento, todos abandonamos él aula para poder ir a nuestras habitaciones.
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Algunas horas más tarde, me apresuré a buscar algunos libros en el casillero que nos asignaron.
Aún no era tarde pero parecía que si.
El cielo estaba oscuro y las gotas de lluvia no paraban de golpear las ventanas del pasillo.
No se por qué pero últimamente estar sola en el pasillo no me agradaba del todo.
Sentía una sensación que no me gustaba para nada.
Decidida a no mirar atrás, seguí mi camino hacia la habitación aferrando los libros que busqué contra mi pecho.
El sonido de unos pasos resonando por el pasillo me llamó la atención. Estaba segurísima que no había nadie más que yo caminando por este pasillo.
Fruncí el ceño cuando me detuve y me giré.
No había nadie.
Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo. Solo me quedaban algunos pasos más para llegar a la escalera así que inmediatamente me apresuré.
Una vez cerca del pasillo en el cuál se encontraba mi habitación disminuí la velocidad.
Iba con la cabeza mirando hacia abajo así que no me di cuenta que alguien venia en la misma dirección que yo.
No pude evitar dar un paso hacia atrás cuando mi cuerpo chocó con alguien.
Con una mueca froté mi brazo adolorida. Levanté la mirada hacia la persona que se había chocado segundos antes, con la intención de ver su rostro pero como no habían cambiado las luces que se habían quemado por la tormenta, no lo pude reconocer.
Cuando el chico dio un paso al costado para seguir su camino lo detuve apoyando mi mano sobre su brazo pero cuando lo hice, lo sacudió bruscamente para liberarse de mi agarre.
Luego de casi empujarme para no hacer contacto visual, lo vi alejarse.
Por unos segundos, me sentí atónita por lo que había sucedido.
Antes de que baje la escalera giró en dirección a mi y ahí fue cuando una de las bombillas de luz titiló a su lado, mostrándome una sonrisa maliciosa.
Rápidamente sentí mi cuerpo congelarse al percatarme de quién era la persona con la que había chocado segundos atrás.