Capítulo 12

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La cabeza me daba vueltas, a pesar de haber tomado solamente tres piñas coladas y media copa de Bacardi, sentía la boca seca y un inusual dolor en el estómago.

Repentinamente los recuerdos invadieron mi mente: Harry drogado y borracho decidido a besarme, Jared defendiéndome y la horrible posibilidad de que se desatara una pelea entre mejores amigos. Me hubiera sentido fatal si hubiera pasado.

Harry había actuado como un verdadero imbécil y como si fuera posible, Jared había confirmado la atracción que sentía hacia él después de haberse comportado como todo un caballero.

Julieta apareció en mi cabeza, estaba a punto de llamarla al celular hasta que recordé que estaba bajo los excelentes cuidados de Zooey y Jared, lógicamente ella se sentía muy cómoda en su casa. Anoche la familia Leto me había invitado a quedarme, Zooey parecía ilusionada, a diferencia de Jared que no parecía completamente convencido. Me negué rotundamente, dormir en la casa del chico de mis sueños, mi mejor amiga bajo el efecto de las drogas y un chico que me reclamaba como su propiedad me parecía una idea bastante retorcida.

Finalmente llamé a mi mamá a las dos de la mañana y después de un interrogatorio similar a los que se les hace a los criminales y de oler mi aliento, me dio un sermón exagerado de lo mucho que me podría dañar el alcohol si seguía tomándolo. Encubrí a Julieta diciéndole a mi madre que por la mañana iba a visitar a sus abuelos y no podríamos hacer la pijamada ya que saldría temprano, y cuando su madre me hablo llena de preocupación le dije que ella estaba dormida a mi lado.

Odiaba mentir pero en ocasiones era necesario.

Me levanté de la cama y tallé mis ojos con pesadez, la luz amarillenta del mediodía me deslumbró y lancé un quejido.

-Prim- el golpe en la puerta de mi habitación me hizo brincar del susto.

-Mamá, ¿todo está bien?- enarqué las cejas.

-Son las 11, ya es tarde, baja a desayunar- Ordenó, su tono me revelo que seguía molesta porque anoche había bebido alcohol.- Tu padre pasará por ti en dos horas.

-Enseguida bajo.- Refunfuñé mientras me dirigía a la regadera.- Dame quince minutos.

Después de almorzar y empacar la ropa necesaria para pasar dos días en casa de mi padre, me despedí de mi mamá y entré al automóvil plateado de papá.

-¿Cómo estás cielo?- Besó mi mejilla.

-No me puedo quejar.- Sonreí.

El camino transcurrió en silencio, de vez en cuando me lanzaba miradas furtivas y tarareaba las melodías que se escuchaban en la radio.

-Me gusta esta canción.- Sacudió la cabeza ridículamente.

-¿Te gusta Justin Bieber?- Fruncí el ceño.

-No es como Pink Floyd, pero no apesta tanto como creí- Reí levemente y dirigí mi mirada hacia la ventana.

- Algo te sucede, estás muy callada- dijo mi padre

Acertó. Jared no abandonaba mi cabeza, la faceta que había descubierto la noche anterior me había dejado con muchas cosas en que pensar, había sido amigable y había pasado la mayoría de la fiesta a mi lado, sin importarle el resto de sus invitados.

-Perdón.- Mordí mi labio inferior.

-Déjame adivinar... Es un chico.- Rio entre dientes.

-Te equivocas.- Sonreí de oreja a oreja, aunque muy dentro de mi corazón sabía que era cierto.- ¿A dónde vamos?

-Disfruta el viaje, te garantizo que será divertido.- Lo mire de reojo y me sentí afortunada de que ese hombre tan admirable fuera mi padre.

A Beautiful LieDonde viven las historias. Descúbrelo ahora