Capitulo 3.

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Despierto después de haber dormido varias horas, ayer estaba tan cansada que me desplomé en el colchón como si estuviera muerta y apenas eran las ocho de la noche.

Busque entre mi armario y me decidí a ponerme unos tejanos ajustados y una camiseta de rayas. Me hice una coleta alta y me rocié con mi perfume favorito.

Desayuné un par de wafles con mantequilla, tomé mi mochila y Julieta me recogió como siempre.

Al llegar a la universidad todos se veían emocionados, las chicas corrían de lado a lado con una enorme sonrisa dibujada en sus rostros, los chicos señalaban a algunas, y charlaban como si hoy fuera un día especial, yo no tenía la menor idea de lo que sucedía.

-July- dije -¿Por qué todos se ven tan emocionados? parecen niños en la víspera de navidad.- Rio levemente.

-A veces me pregunto cómo eres tan aplicada, se te olvida todo lo que te digo, ¿no recuerdas en mensaje que te mande anoche?- su tono sarcástico me puso los pelos de punta.

Cómo olvidarlo, hoy era el famoso festejo apodado como: "la fiesta del año" en casa de un chico que asistía a la universidad, jamás lo había visto pero según los rumores ,al chasquear los dedos conseguía todo lo que deseaba, su nombre era Harry Wolfgang Porsche, con tan sólo escuchar su apellido podías distinguir el prestigio de su familia.

-En verdad eres tonta, oye recuerda que después de la universidad te vienes a mi casa, también viene Alex y no me falles- me dijo dándome una palmada en el brazo, se iba a su clase.

-Dijiste que era una fiesta de fraternidad no la de un millonario excéntrico.- dije.

-Mi error.- Sonrió.

Asentí sin ganas y no era porque las fiestas no me gustaran - al contrario- pero particularmente ese no era mi día más festivo.

Entré al salón, esta vez no me retrasé, estaba a punto de tomar asiento al frente cuando mis ojos se encontraron con él, estaba ahí de nuevo pero esta vez su rostro no estaba oculto tras una capucha.

Autocontrol. Esa fue la palabra que repetí más de diez veces en mi cabeza para evitar la tentación de sentarme a su lado, las demás chicas pensaron como yo y rápidamente tomaron asiento a su lado.

Me senté dos asientos delante de él y le lancé una última mirada, en verdad era bello, su cabello oscuro se encontraba acomodado a un lado, sus ojos eran sorprendentes y brillaban con la luz que entraba por la ventana, esos labios...Cristo. Fije mi mirada en su vestimenta, traía unos pantalones negros bastante ajustados, una camisa blanca con cuello v y encima de esta, vestía una chaqueta de cuero negra, le quedaba bastante bien.

Ese chico me estaba distrayendo bastante, debía poner atención en la clase y no en su perfecta persona, pero era simplemente imposible y lo era aún más cuando se le ocurría alzar la mano para aportar sus puntos de vista, haciéndose notar de nuevo.

Al final de la clase, tomé mis libros y caminé, él estaba detrás de mí, me detuve discretamente para escuchar a un par de chicas que se le acercaron y le preguntaron:

-Te esperamos en la fiesta de hoy, más te vale- dijo una, de hecho era la que más odiaba en la clase, es como si tuviera una etiqueta pegada en la frente que dijera "Zorra Desesperada".

-Espero no nos falles- dijo la otra mientras guiñaba el ojo de la manera más estúpida posible.

De verdad me revolvían el estómago ese tipo de mujeres, eran tan fáciles que de tan solo verlas me daban náuseas, la verdad July se acercaba un poco a ellas, pero me costaba trabajo aceptarlo, a final de cuentas era mi mejor amiga.

-Claro, no voy a faltar, nunca falto a ninguna de esas cosas, así que las veo ahí- respondió, su tono de voz me pareció tan arrogante y falsamente seductor que tuve que morder mi labio inferior para no lanzar una carcajada. Finalmente tomó sus cosas y salió por la puerta principal, las chicas se miraron entre ellas con sus rostros llenos de triunfo y lo siguieron, dejándome en el salón, sola.

Ya fuera de la universidad, me encontraba cerca de la fuente central esperando a Julieta, ahora si tenía ganas de ir a la fiesta, de tan solo saber que el Mr. Perfecto asistiría, mi cuerpo entero se estremecía de pura emoción.

Finalmente Julieta me recogió junto con Alex, charlamos todo el camino de nuestras vestimentas, predicciones de la fiesta, en fin... llegamos a la casa de Julieta, almorzamos y después de una tarde de ocio la noche había llegado.

-Vengan perras- dijo July, subiendo a su habitación dejándonos a Alex y a mi detrás, él rió, pero yo sólo la fulminé con la mirada, ya que su insulto no fue nada gracioso.

Subimos las escaleras y me impresioné al ver que su cama estaba repleta de prendas, perdí el aliento cuando me percaté de que las faldas estaban sobre el edredón, eran sumamente cortas, ajustadas y de colores obscuros e indecorosos.

Alex soltó un gritillo demasiado agudo.

-¡Esta va a ser la mejor noche de todas!- dijo con una expresión llena de emoción en su rostro.

Yo solté una risita y tomé algunas de las prendas que yacían en la cama, claramente sólo las menos ceñidas.

-¿Esta ropa es la única que tienes?- pregunté insegura.

-¿Qué tiene?, no me digas que no quieres lucir esas largas piernas que tienes, ¿O te da pena?- dijo Julieta con una sonrisa perversa.

-¡Sí!- Soltó Alex- Eres hermosa, si no fuera gay serias mi novia.-

Eso fue sumamente incómodo pero en cierto modo me hicieron sentir bien, francamente no me consideraba una mujer demasiada fea.

Mi cara está llena de pecas, tengo ojos azules y el pelo naranja que podría catalogarse como "semi castaño",yo prefería el término pelirroja y lo portaba con orgullo.

Después de un rato, Julieta salió del baño con un vestido sin mangas de un tono azulado y más que ceñido, calzaba tacones altos. Ella era verdaderamente bonita, siempre que caminamos juntas, de inmediato ella es la que llama la atención, la atractiva, tiene unos ojos azules como el cielo, cejas muy definidas, boca carnosa, pelo café y lacio con las puntas algo onduladas y según los hombres un cuerpo lleno de curvas.

Alex pasó un buen rato dentro del baño, Julieta ya estaba impaciente y justo cuando me ordenó que me encaminara al baño de sus padres, Alex salió con delicadeza y comenzó a pavonearse de lado a lado, los tres estallamos en carcajadas.

-¿Qué opinan?- dijo dando una vuelta, vestía una camisa rosa, un saco negro y pantalones ajustados del mismo color.

-Sexy.- Enuncio Julieta. Asentí concordando con ella.

A decir verdad Alex no era nada feo, incluso antes de declararse gay yo poseía un amor secreto hacía él.

Sus ojos eran color almíbar casi verdosos, tenía las cejas pobladas, el cabello negro y ondulado que peinaba con un exceso de gel ya que me había confesado que detestaba su pelo rizado, era mediano y esbelto.

Al salir de mi ensimismo, July me tendió "el vestido ideal para mí", lo recibí y entré al baño rápidamente. Una vez que me lo puse me miré al espejo, el vestido era de un matiz discreto y rosado, tenía unos tirantes delgados y un escote en forma de corazón.

Mientras me miraba en el reflejo sus ojos azules llegaron a mi mente, esos enormes ojos dueños de mis sueños y de mi cabeza. El loco pensamiento de poder hablar con él en la fiesta y de conocerlo, me hizo sonrojarme de inmediato, ¿y si yo le gustaba?... El rubor aumentó y sonreí ampliamente.

Me puse unos tacones color beige y me maquillé de la manera más natural posible, finalmente salí del baño.

Alex y July me observaron sonrientes, eso fue una aprobación, fue entonces cuando tomamos lo necesario para irnos, nos dimos unos últimos retoques y salimos de la casa en dirección a la fiesta.

A Beautiful LieDonde viven las historias. Descúbrelo ahora