|El despertar|
La luz era cegadora, tanto que después de abrir los ojos de manera tan abrupta tuvo que volver a cerrarlos de golpe por unos segundos. Sus oídos simplemente escuchaban un zumbido y un sonido tan agudo que era demasiado molesto. Poco a poco Amelia comenzó a recuperar la audición haciendo de aquel sonido unas palabras. Venían de una voz con la que estaba familiarizada, aunque no estaba segura si era lo que ella creía.
–Bienvenida a casa, Amelia.
Sus ojos aprendieron a enfocar de nuevo y lo que antes eran manchas borrosas de distintos colores se convirtieron en la imagen de una mujer de cabello rojizo con la enorme sonrisa que tanto detestaba.
Sus pulmones se acostumbraban a trabajar solos y apenas lograban dejar pasar una pequeña cantidad de oxígeno a ellos. Amelia tenía palabras en la mente que no podía del todo expresar. Siguió viendo a su alrededor mientras el resto de su organismo se acostumbraba al ambiente que se había perdido durante varios meses. La joven de cabellos negros seguía mirando a su alrededor aún con una pequeña lucha por enfocar completamente. Sus ojos miraban ahora a un joven de pelo blanco que la sorprendieron apenas verlo, no por el color de su cabello si no porque a él lo había visto antes, solo que la última vez que lo hizo este estaba en una cama y con lo ojos cerrados conectado a una decena de máquinas.
–No está hablando —escuchó decir a Wanda y sus ojos se posaron en las personas que apenas entraban.
—Dale tiempo —contestó el profesor viéndole a los ojos— no puedo entrar.
—Lo estuve intentando todo este tiempo, su escudo es increíble —comenzó Wanda— aún inconsciente la protegía.
Las palabras en su cabeza daban vueltas y luchaba por encontrarle el sentido a cada una de ellas. Estaba confundida. Ella creía haber muerto ¿o fue solo un sueño?.
Recuperando la movilidad, posó una de sus manos en la parte donde su estómago debe ubicarse y no sintió nada. Sin duda fue un sueño. El profesor pareció darse cuenta de lo que hacía y le dedicó una pequeña sonrisa para tranquilizarla.
—Tenemos mucho que discutir, Amelia —dijo— cosas sorprendentes.
Por fin abrió la boca y notó lo seca que esta estaba, tal vez esa era la razón por las que las palabras no lograban formularse. Entonces dijo su primera palabra.
—Agua —dijo mientras a duras penas se sentaba.
Wanda enseguida agarró una jarra vertiendo en un vaso una cantidad considerable de agua y se lo entregó enseguida. Podía sentir todas las miradas presentes en su cabeza mientras tomaba un sorbo. Entonces fue cuando cayó en la cuenta que había un presente que no había dicho una sola palabra, lo cual era raro en él. Lo buscó con la mirada hasta por fin encontrar sus ojos, estaba en el marco de la puerta observándola directamente aún sin poder creer lo que veía, tenía miedo de que sea solamente uno de esos sueños de los que no quería despertar.
Amelia extendió el brazo dirigiéndolo hacia él, dándole a entender que quería que le tomara la mano. Tony se fue acercando lentamente extendiendo su brazo para que en un momento sus manos se tocaran y se sintiera como la primera que se vieron y sintieron aquella conexión paternal sin conocerse. Tony pudo sentirla, percibió calor en sus manos y entonces una lágrima brotó de sus ojos, no lo pensó ni un segundo más cuando la tomó y envolvió en sus brazos, ella cerraba los ojos disfrutando el momento como si no quisiera que se acabara nunca, al igual que él.
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Amelia: Infinity War
FanfictionContinúa la historia de Amelia y su participación en Infinity War La mayoría de los personajes son propiedad de Marvel Cómics. El tiempo es una ilusión 🕰
