|Más tarde|
Habían pasado dos años desde los últimos eventos en la vida de los antiguos vengadores, tiempo en el que ocurrió un ciclo de cambios para todos los héroes. Nuevas alianzas se habían formado mientras que otras preexistentes habían acabado.
Visión se había ido, Tony sabía que era por un par de semanas a lo mucho, aunque su paradero fue algo que el hombre de colores llamativos no quiso compartir con nadie más. Debido a su separación, la base de los vengadores solo era habitada por unos cuantos que aún creían en la iniciativa, Amelia y Tony iban a visitarlos de vez en cuando pues la nostalgia de aquellos días de grandeza continuaba golpeando su puerta día con día.
Este día fue la excepción, Amelia apenas salía de la habitación que Tony le había instalado en la torre Stark para sus días de estadía en Nueva York, con los ojos adormilados y chocando contra las paredes por su falta de equilibrio.
—Buenos días, Amelia— habló la conocida voz de Friday—la señorita Potts la espera en la sala
Amelia suspiró y con gran esfuerzo se asomó por la entrada de la sala y pudo notar a Pepper hablando aparentemente sola, comenzaba a preocuparse hasta que pudo notar el aparato que tenía en el oído para poder comunicarse y mover cosas con las manos al mismo tiempo. Se le notaba alterada, por lo que con sumo cuidado y los pasos más sigilosos posibles se dirigió al taller.
Tony trabajaba. Últimamente pasaba mucho tiempo, más de lo habitual, perfeccionando su traje. Podía notar toda la nanotecnología que le había instalado y cada día se sorprendía más por todo lo que le había añadido. Amelia estaba segura que aún enfrentándose contra un gran alienígena el traje nuevo no sufriría ni un solo rasguño.
—Pepper está esperándote—dijo al notar la presencia de su hija
—La he visto—suspiró—está demasiado alterada. Aún es de mañana y ya tiene los pelos de punta
—¿Como los tuyos?—le dijo burlonamente con las cejas alzadas haciendo que Amelia se mirara en un pedazo de metal que mostraba su reflejo.
Ella frunció el ceño y con un bostezo observaba los planos que Tony tenía en la mesa. Durante todo este tiempo su ahora padre había logrado contagiarle su entusiasmo por la robótica y la ciencia. No sabía mucho de ellos, sin embargo cada vez se encontraba a si misma leyendo libros sobre esos temas, no era una experta como su padre y sin duda no tenía el mismo cerebro que este, pero le alegraba como pasatiempo y cada vez podía hablar y discutir de más cosas con él.
—¿En qué trabajas ahora?
Tony le miró con una sonrisa de lado y con los ojos tan brillantes como si de un niño con un nuevo juguete se tratara. Terminó de ajustar unas cosas y con un botón logró que el traje se mantuviera erguido para hacer una demostración.
—Nanobots—empezó—¿leíste aquella lección de neurología? Con estos nanorobots podré controlarlas teniendo una conexión neuronal con el traje. Puede regenerarse y en caso de salir mal herido puedo hacerlo también
Tony parecía un científico loco cada vez que abría la boca intentando explicar cómo sus inventos funcionaban y eso aveces asustaba a Amelia aunque no le hacían sentir menos orgullosa de su padre.
—Y eso no es todo— de pronto del traje salieron una especie de alas divididas en cuatro secciones, Amelia le miraba con atención— imagina que vamos al espacio, el traje no solamente me permitirá respirar ahí, con estas alas podré volar y mantenerme estable incluso cuando la gravedad sea inexistente. Bienvenida bebé—le habló a su traje— te pondré Bleeding edge
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Amelia: Infinity War
FanfictionContinúa la historia de Amelia y su participación en Infinity War La mayoría de los personajes son propiedad de Marvel Cómics. El tiempo es una ilusión 🕰
