Continúa la historia de Amelia y su participación en Infinity War
La mayoría de los personajes son propiedad de Marvel Cómics.
El tiempo es una ilusión 🕰
Hola. Si a este punto ya has visto la película de Avengers: End Game puedes sentirte libre de continuar leyendo, de lo contrario, es mi deber anunciar de posibles spoilers a partir ahora. Al menos este capítulo lo escribí mucho antes de ver la película, y aunque las coincidencias no son del todo acertadas si puede haber algo relacionado con ella. Esta parte de la historia no sigue el rumbo exacto de la película, pero si se tomarán escenas y argumentos de esta. Lee bajo tu propio riesgo.
-B
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|Sesiones de duda|
El miedo es un arma de doble filo que suele sacar lo peor y lo mejor de una persona, puede hacer más fuerte a aquel que duda, puede hacer rendirse a aquel que antes confiaba y aquello rondaba la mente por todos ellos de diferentes maneras.
Los nervios, la irritación y frustración era lo único que se vivía en la base de los vengadores y lo único que lograba tranquilizarlos eran sesiones extremas de entrenamiento en los que sacaban todo lo que llevaban dentro, todo lo que no podían expresar con palabras lo hacían con golpes y patadas pretendiendo que eso sería suficiente para sacar la decepción de no tener absolutamente ningún avance en el magnífico plan que habían estructurado semanas atrás.
Natasha y Amelia se encontraban en el salón de realidad virtual donde luchaban con múltiples robots con toda su energía mientras Steve las monitoreaba desde el centro de control y los demás observaban en su descanso antes de que su cabeza explotara. Amelia estaba distraída, aquello se podía notar a lenguas, aunque nadie sabía el verdadero motivo; todos los ligaron con la frustración que él enteró equipo estaba viviendo.
—Mierda—exclamó cuando en uno de sus saltos posicionó mal un pie causando que este se doble y ella cayera al piso
—Lenguaje—dijo el capitán por el micrófono causando una severa mirada por parte de Amelia
—Estás dudando—le dijo Natasha viéndola hacia abajo donde se sobaba el tobillo—te estás volviendo torpe
—No es cierto—gruñó en respuesta—sólo estoy distraída, es todo.
—Esa distracción hará que te maten
La puerta se abrió al mismo tiempo que los robots regresaban a su lugar y la sala volvía a tener paredes metálicas. Pietro entró y se dirigió directamente hacia Amelia quien ya se había levantado y puso una mueca de dolor al intentar apoyar su pie y caminar por su cuenta.
—Lo que hará que te maten será esa terquedad que tienes—le susurró en el oído al mismo tiempo que posicionaba sus brazos por debajo de sus piernas para levantarla y ella rodó los ojos rodeando el cuello de su amigo para sostenerse mejor—Su transporte, señorita.
Pietro se sabía los caminos que llevaban a cualquier lugar en la enorme y confusa base de los vengadores, fue una noche de total aburrimiento cuando decidió que sería buena idea recorrerlos todos y gracias a su extrema velocidad no le había llevado demasiado tiempo repasarlo unas cuentas veces, fue por eso que no le impuso ningún reto llegar al ala de enfermería donde atenderían a Amelia y su tobillo.