|Reino cuántico|
El mundo entero conoce cada detalle de la edificación de la Torre Stark, incluso turistas de todo el mundo viajan a Nueva York para visitar lo que un día fue la base de los vengadores y vivienda del filántropo millonario. Su principal atracción fue siempre el gigantesco letrero en letras azules tan brillante que deslumbraba a todo aquel que pasaba por su lado, pero así como el resto de la población mundial, el más popular edificio de la gran manzana se encontraba apagado en su totalidad.
Amelia subía calladamente por el elevador con dos objetos muy extraños descansando en su bolsillo que estaba destinado a almacenar armas, pero en su lugar ahí reposaba un coche de juguete y un pequeño control que ella se había encontrado minutos atrás. Mientras la melodía del ascensor sonaba a su subida al último piso de la torre, ella cerró los ojos concentrándose en su respiración, tan calmada y pasiva que permitía escuchar el latido de su corazón cada segundo. Quería poner su mente en blanco, no pensar por un minuto y permitirse el duelo de lo que había ocurrido, pero después de ver la inestabilidad de Tony que tal vez era por su estancia en el espacio o el hecho de haber perdido una guerra se dio cuenta que ella tendría que jugar el papel que siempre le había correspondido, fuerte y calma con el rostro sin afectar a pesar de los eventos pasados, tenía que permanecer así por Tony y de alguna forma por ella misma.
El sonido que indicaba que había llegado a su piso interrumpió su cómodo silencio mental y se dispuso a poner un pie fuera de las puertas metálicas. Todo estaba como lo había dejado, oscuro y con un hedor a alcohol casi insoportable; sus pasos eran lo único que se escuchaban en su camino y una que otra botella chocaba contra sus pies al ella patearlas para poder pasar.
—Whiskey—susurró ella reconociendo el olor de la bebida de la noche
Siguió caminando hasta el laboratorio donde se encontraba el epicentro del estallido alcoholico donde Tony Stark se veía hundido. El sonido del repulsor llamó su atención y fue a duras penas cuando formó su escudo para protegerse del ataque del brazo de iron man. Sus pies se arrastraron detrás del escudo debido al ataque que había provocado un estallido de luz, la única luz que se pudo apreciar por un par de segundos en la entera edificación.
—¡¿Qué mierda te pasa?!—dijo estabilizándose después de perder el equilibrio
Tony levantó la cabeza mirándola fijamente por un segundo para bajarla y decir algo de una manera tan discreta que los oídos de Amelia apenas pudieron percibir.
—Todo—Amelia prendió las luces viendo el aspecto de su padre y la pena era el principal sentimiento que abordaba en ella—lo siento, parece ser que se me hizo costumbre lastimar a todo lo que me importa
Su voz apenas era audible y su dicción en las palabras dejaba mucho que desear, Amelia se acercó lentamente a él para poder quitarle el brazo de metal que aún tenía y lo ayudó a levantarse para luego sentarse en un sillón cerca
—Lo siento–dijo ella–pero de verdad me has asustado con eso
Él hizo un gruñido en respuesta mientras estiraba el brazo tratando de alcanzar una botella de vodka que reposaba en la mesa de madera cerca de ellos. Amelia se levantó para alejarlo y darle un vaso de agua en su lugar a lo que él la ignoró por completo.
—Creí que las calles eran tú nueva casa—las palabras comenzaban a ser más audibles pero aún Amelia luchaba por entenderle
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Amelia: Infinity War
FanfictionContinúa la historia de Amelia y su participación en Infinity War La mayoría de los personajes son propiedad de Marvel Cómics. El tiempo es una ilusión 🕰
