Extra 3. Los flashes

1.1K 79 33
                                        




Aún tenía muchas cosas por hacer, porque su padre era una figura pública, porque había salvado el universo, porque la prensa estaba desesperada por tener información del fallecido Tony Stark. Amelia odiaba eso, no soportaba tener a los reporteros junto a ella todo el tiempo, fue algo a lo que nunca se acostumbró, muchas veces incluso los empujó con su escudo para que no se acercaran a ella, pero esta vez era inevitable.

Quería que Pepper lo hiciera, a ella se le daban bien esas cosas, pero se veía tan afectaba incluso cuando intentaba no demostrarlo, tal vez por Morgan, o tal vez por ella misma. Unos días antes del funeral, cuando se veían obligadas a realizar los trámites y cosas legales que ninguna quería hacer, Amelia se encontraba en su habitación de la casa familiar, no quería dejar ese lugar aún cuando le había dicho a Pietro que se mudaría con él, era incapaz de hacerlo. Estaba sentada en la punta de su cama viendo hacia la nada mientras gruesas lágrimas silenciosas seguían un camino lento hasta su mentón; la puerta entreabierta permitió a Pepper, quien salía de la habitación de Morgan, escuchar un apenas perceptible sollozo viniendo de ese lugar. No quería interrumpir, ella misma había pasado noches llorando para que ninguna de sus hijas la escuchara, pero no pudo evitarlo.

Tocó un par de veces de manera leve la puerta y entró, Amelia se volteó para evitar que la viera, como si de esa forma pudiera ocultar su llanto, se secó las lágrimas en unos segundos y le dedicó una pequeña sonrisa a la mujer.

—Está bien —dijo ella sentándose a su lado—está bien llorar

Y Amelia, después de verla unos segundos, no pudo evitar soltar un sollozo reprimido antes de que Pepper la rodeara con sus brazos y ella se dejara caer en ellos.

—No me gusta esto, me duele Pepper, a veces quisiera volver a mi pasado —susurró— todo era más fácil, sin llorar, sin sentir...

—Cariño, has pasado por muchas cosas...—le respondió de la misma manera mientras continuaba con el abrazo— todo lo que has vivido son cosas que harían cambiar hasta a la persona más cuerda.

Otro sollozo escapó de sus labios y Pepper le acarició el cabello desarreglado.

—Lo extraño mucho —lloró haciendo que los ojos de la pelirroja se llenaran de lágrimas de la misma manera

—Lo sé —susurró al mismo tiempo que acariciaba su espalda— yo también.

—Lo siento —dijo separándose de ella con culpabilidad— siento estar siendo egoísta, tú lo perdiste también.

Pepper se posicionó de una forma en la que pudiera verle a los ojos, le partía el corazón verla de esa manera, aquellos ojos azules tan bonitos que no habían parado de llorar desde el día del segundo chasquido. La tomó de los hombros y nunca dejó de verla cuando continuó hablando.

—Eres una de las mejores cosas que nos pasó en la vida, Tony tomó una maravillosa decisión al llamarte nuestra hija, porque eso es lo que tú eres, la hermana de Morgan y nuestra hija. Él siempre vivirá con nosotros —una pequeña sonrisa se asomó en los labios de la mujer— fuimos la prueba de que él supo cómo amar y que el tamaño de su corazón fue tan grande para tenernos dentro de él, junto con los cientos de trajes que hizo.

Amabas sonrieron al mismo tiempo que sollozaban, era algo que no podían evitar, ambas cosas.

Ahora Amelia se encontraba estática mientras esperaba su llamado. Debían dar declaraciones, ella debía dar un discurso por ser la hija mayor y en cuanto las puertas se abrieron pudo escuchar las voces de casi todos los reporteros de Estados Unidos e internacionales, quedó ciega por los flashes
que no dejaban de iluminar su rostro contrariado. En ese momento quiso correr y escapar de todo aquello; subió a la tarima y comprobó que el micrófono funcionara, por supuesto que lo hacía, los reporteros extendían sus brazos con sus grabadoras como si su alcance incrementara la velocidad con que sus palabras llegaran a grabarse en ellas. Tomó un par de suspiros y entonces sus labios se abrieron con la completa atención de la audiencia hacia ella.

Amelia: Infinity WarDonde viven las historias. Descúbrelo ahora