XV. Sin cabeza

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|Sin cabeza|

La llamada la obtuvo un semana después de su abrupta salida de la base, habían encontrado a Thanos, pero Amelia estaba más concentrada en el bienestar de Pepper que había tenido un ataque de nervios que puso en peligro tanto su vida como la del bebé, que ahora sabían que sería una niña.

Estaba decidida a no ir, pero el deber la llamaba y la esperanza hizo que fuera enseguida. Steve tenía razón, era la primera vez que Amelia estaba asustada a ese nivel, estaba aterrada, porque con el nulo avance de Bruce solo les quedaba aquella opción y matar a Thanos era algo que necesitaba, que todos necesitaban.

—No es acerca de poder o no hacerlo porque todos ustedes son poderosos y juntos...

—No es tan simple —interrumpió al niño de diez años que recién se había encontrado en una de sus idas al hospital. Le contó que había sido adoptado poco después de su accidente y el chasquido lo había dejado sin su hermano adoptivo y su padre.

—Por supuesto que no, pero estoy seguro que dentro de unos años te arrepentirás de no haberlo intentado

Así que se encontró a ella misma saliendo de casa, conduciendo a toda velocidad hacia la base de los vengadores donde una nave espacial esperaba lista para despegar y junto con Pietro, que estuvo todo el tiempo a su lado, y el resto de los vengadores, se dirigieron al espacio siguiendo las coordenadas donde se había visto lecturas de que las gemas habían sido utilizadas.

Nunca se imaginó que aquella maravillosa vista sería el inicio de una pesadilla, ni siquiera el salto para llegar al planeta correspondiente había logrado sacar la chispa que siempre había tenido. Pietro le tomó la mano en cuanto la vio de aquella manera, y ella no volteó a verlo, pero le dio un apretón para asegurarle que no debía soltarla, que el tacto de su mano con la suya le daba la fuerza que necesitaba y Pietro así lo hizo.

En cuanto estuvieron frente al planeta, activaron un escáner para verificar si algún ejército los esperaba en cuanto entraran, cosa que no sería una sorpresa.

—Todo estará bien, lo arreglaremos —dijo Pietro mientras esperaban

—No sabes eso

—Se los debemos —intervino Natasha— al menos intentarlo

Ambas intercambiaron una pequeña sonrisa de apoyo. Amelia aún recordaba el primer día en el que la conoció, lo borde que fue con ella y la manera en que sus comentarios sarcásticos solían ponerla de cabeza, Amelia se divertía con ello y por esas cosas a lo largo de los años y a pesar de sus diferencias logró tomarle cariño. Sabía que se sentía igual o peor que ella, sentía la culpa sobre su espalda de manera que añadía más peso con cada día que pasaba y llegaría un momento en el que se derrumbara, pero eso no pasaría porque Natasha no era una persona que se rinde, algo que Amelia admiraba de ella.

La nave emitió un sonido que anunciaba el término del reconocimiento afirmando que Thanos estaba solo en el lugar y no había rastro de nadie más. Amelia se extrañó por ello, sabiendo que de su orden aún quedaba con vida aquella mujer extraña que tomaba la mente de los demás, la última vez que lo hizo fue con Pietro y no fue nada bonito. Temía que se encontrara ahí y tomara el control de Hulk, pero al parecer su ausencia era verdadera. Planearon la entrada y la ejecutaron sin problema.

Pietro entró corriendo a la casa improvisada donde residía el titán para así distraerlo y entonces Thor pudiera arremeterlo con el hacha mientras entraba volando así como hulkbuster salía por abajo para tomarle del otro lado y Rhodey le disparaba para que no recuperara fuerzas.

Amelia: Infinity WarDonde viven las historias. Descúbrelo ahora