XVII. Juntos de nuevo

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Los primeros rayos de luz entraron por la habitación de Amelia haciéndola despertar de repente; se encontraba nerviosa, no había tenido contacto con ninguno de los vengadores desde aquel día en el que había matado a Thanos y toda esperanza había muerto con él. Pietro ya estaba al tanto, por lo que debía ya estar en camino a la base y tanto Tony como ella tenían un viaje largo para llegar. Recogió sus cosas, no sabía cuánto tiempo les llevaría armar todo y mucho menos se imaginaba el momento en el que estuvieran viajando al pasado, todo era tan raro ya, cuando era una adolescente estas cosas ni siquiera se le habrían cruzado por la cabeza.

Entró a la habitación de su hermana que aún seguía en un profundo sueño y se veía tan tranquila que no quiso despertarla. Le dio un beso en la frente esperando verla pronto, esperando que todo esto acabe con un final feliz, con su familia nuevamente reunida y con los desaparecidos regresando a sus vidas. Tenía miedo, pero estaba decidida.

El viaje fue algo silencioso, tanto Tony como ella tenían muchas cosas en la cabeza, estaban tanteando las posibilidades de triunfo, las millones de maneras en las que todo esto podía terminar y aunque no quisieran, las conclusiones negativas también se encontraban ahí. 

Antes de ir a la base de los vengadores debían pasar por una persona que iba a ser importante para reunirlos a todos; fue por eso que su primera parada fue Brooklyn, un área que si antes era costoso para vivir, después del chasquido las viviendas habían adquirido precios más alcanzables y el edificio al que habían entrado, aún cuando se notaba la falta de mantenimiento en algunos lugares, no se encontraba del todo mal. Ahí estaban, Tony y Amelia, viendo la puerta como si esta fuera a abrirse por arte de magia; no se habían comunicado con ninguno de los vengadores y eso les ponía nerviosos, aunque no tuvieron mucho tiempo para pensar en las palabras que dirían puesto que en ese mismo momento Steve Rogers ingresaba al pasillo y al verlos en su rostro se expresó confusión y sorpresa porque de todas las personas, ellos eran las últimas a las que se habría imaginado ver.

Se acercó lentamente a ellos sacando las llaves de su departamento, y sin abrir les dió frente aún con confusión en el rostro.

—¿Nos extrañaste, paleta?

—¿Qué hacen aquí? —fue directo al grano, sabía que ver a los Stark después de tres años sin saber nada de ellos no era pura casualidad y menos por el hecho de que ambos estaban parados en la puerta del lugar donde vivía.

—¿Tienes un momento? —preguntó Tony y Steve asintió más por la curiosidad que aquello le causaba y con un movimiento de cabeza les dejó entrar después de haber abierto la puerta.

No era nada del otro mundo, un simple apartamento de soltero con un habitante que casi no estaba ahí. Sin recuerdos personales se encontraba la mesa del centro de la pequeña sala que era lo único que separaba los dos sillones donde los tres se encontraban, dos de ellos frente al otro.

—¿Cómo ha estado todo? —comenzó Tony para aligerar el ambiente

—Tan bien como lo puede estar, supongo —su mirada pasaba del padre a la hija cada tanto y después suspiró— formé un grupo de apoyo donde hablamos de las historias desde que desaparecieron... ha estado ayudando, o al menos a los que asisten.

—¿Qué hay de los otros? —Steve negó con la cabeza

—No se mucho, Banner desapareció un tiempo al igual que Thor después de mudar Asgard a la tierra... los "extranjeros" volvieron al espacio para ayudar ahí arriba —se puso a pensar en su última línea escuchando lo raro que sonaba—Bartón ha estado haciendo de las suyas, Nat intenta rastrearlo todo el tiempo, es ella quien peor lo pasa. Se siente inútil

—Podemos cambiar eso —le dijo Amelia viéndolo a los ojos y él se enderezó— es por eso que estamos aquí

—Está resuelto, Cap —añadió Tony después de que el mencionado le dirigiera una mirada de confusión— el viaje en el tiempo, podemos lograrlo.

Amelia: Infinity WarDonde viven las historias. Descúbrelo ahora